Etiqueta: Víctimas

Fabio Carvajal

Fabio Bernal Carvajal es el nuevo director del Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

4 Feb 2020


Fabio Bernal Carvajal es el nuevo director del Museo de Memoria de Colombia

El Centro Nacional de Memoria Histórica respondió un requerimiento de la Red Colombiana de Lugares de Memoria, con el que pretendía haber contestado también cuestionamientos de coalición internacional.

La entidad envió respuesta este lunes para pedir que se reconsidere su suspensión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia. 


Fabio Bernal Carvajal se posesionó como director Técnico del Museo de Memoria de Colombia, cargo al que llega tras integrar durante su vida profesional la experiencia técnica en museografía con una amplia participación en espacios de construcción de memoria.

Con 14 años de experiencia en el campo, es experto en el desarrollo de guiones curatoriales y de elementos de diseño expográficos y museográficos como apoyo a procesos culturales y sociales desde una perspectiva de la memoria como derecho fundamental.

Es abogado conciliador en Derecho, diseñador industrial con énfasis en objeto, ciudad y cultura, además de magíster en Museología y Gestión del Patrimonio.

“Estoy convencido de la importancia para el país de la construcción plural de la memoria histórica y la defensa del patrimonio cultural para forjar una Nación incluyente y en paz. El Museo de Memoria de Colombia es un compromiso del país con las víctimas, con la sociedad.”, indicó Bernal durante su posesión.

Fabio Bernal también tiene experiencia de más de una década en la investigación desde el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia en recuperación de la memoria para la generación de sentido social con la comunidad armerita (Armero, Tolima).

Con la Fundación Visiva se desempeñó como Coordinador General de la Bienal de Venecia de Bogotá para las ediciones de 2008 y 2010, por lo cual el equipo de trabajo del cual hizo parte obtuvo el premio Amor por Bogotá. También desarrolló proyectos de investigación y participó en la implementación general de los procesos museológicos y museográficos del Museo de Venecia.

Fue miembro del grupo de investigación que formuló la creación del programa Acunar, un programa de transferencia de diseño a comunidades productivas emergentes, de la Universidad Nacional de Colombia.

Apoyó como asesor técnico y conceptual a diferentes entidades del sector Defensa en proyectos de investigación, creación de guiones museológicos y museográficos y renovación de salas. Igualmente ha liderado el diseño, creación y producción de exposiciones para las diferentes fuerzas públicas, bajo el convencimiento de la importancia de una construcción plural de la memoria histórica y la escucha de diferentes actores como paso fundamental para forjar una nación incluyente.

Dentro de sus retos como Director Técnico del Museo de Memoria de Colombia se encuentra complementar la línea conceptual del museo, dar inicio al proyecto arquitectónico para la construcción del edificio y las diferentes salas de exposición que rendirán tributo a las voces diversas de las víctimas del conflicto en Colombia. Adicionalmente tendrá a su cargo la creación de diversas exposiciones itinerantes que llevará el Museo a las regiones del país.



Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Sí hubo respuesta del CNMH a requerimiento de organizaciones de Memoria

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

4 Feb 2020


Sí hubo respuesta del CNMH a requerimiento de organizaciones de Memoria

El Centro Nacional de Memoria Histórica respondió un requerimiento de la Red Colombiana de Lugares de Memoria, con el que pretendía haber contestado también cuestionamientos de coalición internacional.

La entidad envió respuesta este lunes para pedir que se reconsidere su suspensión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia. 


 El director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), Darío Acevedo Carmona, no ha dejado de reconocer en diversos escenarios la existencia de un conflicto armado en Colombia y el compromiso de la entidad con las víctimas de estos hechos de violencia. 

Así lo recalcó, luego de que se conociera la decisión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia, de suspender la membresía al CNMH argumentando que se habría desatendido el requerimiento de suscribir los principios de esta comunidad, considerada una de las más importantes relacionadas con la memoria en el mundo.

El director del CNMH aclaró que la entidad recibió dos cartas con requerimientos semejantes el 20 y el 24 de septiembre de 2019. La primera provenía de la Red Colombiana de Lugares de Memoria (Reslac), que hace parte también de la Coalición, y se contestó el 11 de octubre, motivo por el cual se dio por satisfecho también el requerimiento por parte de esta comunidad internacional.

“Nosotros, con la carta del 11 de octubre consideramos haber respondido a todas esas inquietudes. La falla estuvo en no haberla hecho llegar directamente a la organización internacional”, señaló el director del CNMH y agregó que ya se respondió para que se reconsidere la suspensión a la entidad.

A pesar de la contrariedad en el CNMH por la suspensión de su membresía en la coalición, el director Darío Acevedo se mostró dispuesto a aclarar la situación y ratificó una vez más su reconocimiento al conflicto armado en el país y el compromiso con las víctimas, aspectos fundamentales del trabajo de la entidad durante su dirección.

“Hay un compromiso con las víctimas y un reconocimiento del conflicto armado, que es una respuesta a las preocupaciones que nos expresaron en esa carta”, señaló Acevedo, quien destacó además el trabajo que viene realizando el CNMH con víctimas de la violencia en la región de Los Montes de María, familiares de los diputados del Valle de Cauca asesinados por la guerrilla de las Farc, del secuestro en la iglesia La María y la masacre de Bojayá, entre otros hechos propios del conflicto.



Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Álbumes familiares de Bojayá: para siempre recordar a las víctimas

Noticia

Autor

Juan Sebastián Sanabria

Fotografía

Juan Sebastián Sanabria

Publicado

18 Nov 2019


Álbumes familiares de Bojayá: para siempre recordar a las víctimas

  • El Centro Nacional de Memoria Histórica, entregó 40 piezas que compendian información genealógica de núcleos y parentescos de las personas que murieron en la masacre de mayo de 2002, a partir de relatos familiares.  Estas piezas se produjeron con el apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación (PAR) de ACDI VOCA / USAID, quienes, además apoyaron la realización del mural en homenaje a los niños y niñas víctimas del hecho violento.
  • Este proceso, en el que se trabajó durante más de dos años con las comunidades, es un componente de reparación simbólica y es emblemático dentro de la reconstrucción de memoria en el país.

Tal y como lo solicitó la comunidad de Bojayá, dentro del proceso de reparación simbólica, componente adicional al compromiso de exhumación que se adelantaba desde 2015 con Fiscalía y con Medicina Legal, el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, entregó a habitantes de ese municipio del Chocó colombiano, este domingo, 17 de noviembre, 40 álbumes familiares.

Los álbumes, que fueron entregados a las familias en cajas de madera, contienen imágenes y relatos de cada una de las víctimas de la masacre, y fueron producidos con apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación de ACDI VOCA / USAID y se trabajaron con la metodología de encuentros familiares, encuentros permanentes de investigadores, gestores locales de memoria, diseñadores y parientes, un trabajo mancomunado.

En la construcción de las piezas, que se constituyen en un nodo para tramitar el dolor de la comunidad, se destaca la labor del Comité por los Derechos de las Víctimas, gestores locales de memoria y el equipo local de Comunucaciones.

Según Tania Helena Gómez, del equipo de Enfoque Étnico del CNMH, estas piezas permiten recordar a los familiares fallecidos, reconstruir sus historias de vida, el árbol familiar, genialógico de madres, abuelos, tíos, historias de vida conmemorativas en homenaje a las personas que fallecieron en la masacre.

“Los álbumes se vuelven un referente para las nuevas generaciones de bojaceños que no conocieron a sus padres, abuelos, tíos. Es la forma de darles a conocer a las nuevas generaciones, lo sucedido”, explica.

El CNMH se comprometió con la elaboración de las Historias de Vida y Albumes Familiares como parte de todo el Sistema Nacional de Atención y Reparación a las víctimas, para ser, también, parte de este proceso en lo que tiene que ver con la repacion simbólica de las víctimas de Bojayá.

Gómez, añade que “la comunidad de Bojayá había enterrado los muertos, en su momento, en fosas comunes, pero tenía la necesidad de darles cristiana sepultura con el ritual mortorio propio de la comunidad afro del Atrato y por eso  inició este proceso de exhumación y reconocimiento de familiares fallecidos, el cual terminaría en la posterior entrega digna de los cuerpos, inhumación y despedida espiritual de las víctimas de la masacre del 2 de mayo de 2002 en la iglesia”.

Igualmente, el CNMH respondiendo a las solicitudes de la comunidad y a los compromisos asumidos en las Asambleas, realizó recientemente junto con habitantes de Bellavista y Pogue, un mural en homenaje a los niñas y niños fallecidos en la masacre, y reconstruyó un mural de la memoria muy significativo para la comunidad elaborado en el 2004 en la Escuela de Bellavista viejo.

 


Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

La abogada de los desaparecidos

Noticia

Autor

Harold García

Fotografía

Iván Sierra

Publicado

30 Ago 2016


La abogada de los desaparecidos

Este 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Victimas de Desaparición Forzada, y el CNMH conversó con Andrea Torres, sobrina de Nydia Erika Bautista desaparecida por la Fuerza Pública.


Allá está Andrea Torres Bautista, sentada sobre un sofá largo, a su espalda están las fotos de una decena de personas desaparecidas a causa del conflicto armado. Sonríe, su rostro demuestra la fuerza de una mujer que no quiere desfallecer ante ninguna adversidad. Su mirada fija y profunda, que alumbra gracias a sus ojos grandes de color verde, representa la esperanza de las víctimas de esta guerra —que pronto llegará a su fin—, de seguir adelante en la lucha que emprendieron.

Andrea, siendo una niña, vivió en carne propia la desaparición forzada. El 30 de agosto de 1987, celebraban en familia y amigos la primera comunión de ella y su primo Erick. Su tía Nydia Erika Bautista, de 35 años en esa época, salió a dejar uno de los invitados de la reunión al autobús, cuando varios hombres vestidos de civil, que se movilizaban en una camioneta Jeep Suzuki gris, la abordaron y entre gritos, forcejeos e insultos la obligaron a subir dentro del vehículo. Fue lo último que se supo. Fue el último recuerdo. “Me acuerdo mucho de su imagen porque estaba hermosa, estaba feliz. Cada detalle del peinado, de los aretes, del vestido lo discutió conmigo. Era una mujer muy alegre aunque con un carácter muy fuerte”, carácter que heredó Andrea, según dice su familia.

Desde ese día Andrea, a pesar de ser una niña, emprendió junto con su familia una travesía por descubrir qué sucedió. Salieron por las calles con una fotografía de su tía preguntando a la gente si reconocían ese rostro, esa vida, esa esperanza de tenerla de nuevo junto a ellos. Y es que lo último que pierde el familiar de un desaparecido es la esperanza; siempre cuenta con el anhelo de reencontrar con vida a su ser querido. La incertidumbre es el pan de cada día, cada noche en vela imaginando su paradero, su destino, su regreso. Las huellas dejadas desde el último instante se convierten en la ilusión de vida para jamás cansarse de esperar; esa blusa, ese crucifijo, la cicatriz, el lunar, esos zapatos viejos que usaba como nuevos.

El caso de Nydia Erika Bautista quedó archivado durante tres años hasta 1990 cuando el sargento Bernardo Alfonso Garzón Garzón dio a la Procuraduría General información sobre los autores y la localización de varios hombres y mujeres desaparecidos por la XIII Brigada del Ejército en Bogotá. Aquí comienza una batalla jurídica para llevar a los responsables de la desaparición, muerte, tortura y violación de Nydia Erika a la cárcel. Pero también es el inicio de una persecución directa contra la familia Bautista. Es cuando Andrea cambia los parques, donde todo niño debe jugar libre, por los del exilio, por los del miedo, por las amenazas y las persecuciones. 

Los hostigamientos y amenazas los obligan a abandonar el país. Mientras los asesinos de su tía, como dice Andrea, eran condecorados con medallas al mérito en Colombia, ella y su familia dignificaban el nombre de Nydia Erika y los desaparecidos desde casas lejanas, desde las barreras de otro continente. “El Estado busca limpiar su imagen de violador de derechos humanos, mediante la erradicación de evidencias; así como eludir su responsabilidad, las cuales descarga en un supuesto tercero en contienda, con lo cual pretende minimizar los costos políticos que presenta un crimen de lesa humanidad, que cada día muestra niveles crecientes en nuestro país”, dice el informe del CNMH Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia.

—   Decidí volver a Colombia y estudiar Derecho al ver tanta impunidad, dice.  

Se especializó en Derecho Penal para ejercer el litigio en favor de las víctimas de desaparición forzada. “Evidencié que la justicia en Colombia maneja una impunidad muy sofisticada, hay que tocar todas las puertas existentes para lograr un ápice de verdad”, reflexiona.

Insistió en volver, no le gustaba el exilio, lo rechazaba. A pesar de que su familia no estaba de acuerdo, ella regresa. Durante los tres primeros años de la carrera su familia continúa exiliada. La Fundación Nydia Erika Bautista había sido creada en Alemania por un premio en derechos humanos que recibió Janeth, la mamá de Andrea. Y es ahí cuando en el país empiezan a recibir a muchas personas que venían buscando asesoría sobre sus casos. Entonces Janeth se da cuenta que hace falta una mirada desde lo jurídico, y aunque Andrea es estudiante, deciden vincularla para hacer un acompañamiento a todas estas familias.

“El acompañamiento empieza desde llevarlos a la Fiscalía, ir a poner la denuncia para que se la reciban, para que no haya la excusa de que tiene que haber pasado 72 horas, ayudándolos a activar el mecanismo de búsqueda; haciendo todas las cosas generales que en principio para una familia son tan difíciles de realizar en medio de haber perdido un ser querido. Eso fue a partir de 2006”, explica Andrea.  

El primer caso que recibió Andrea fue del Casanare que renombran como “La Combinada”, en donde desaparecieron a cinco agricultores que sembraban arroz en la zona. Ese es el inicio de su carrera como abogada: empieza ir a los juzgados, a buscar pruebas, pero sobre todo comienza a buscar la verdad y a los desaparecidos. En esa experiencia de vivir el litigio de la desaparición forzada se da cuenta lo que implica este tema, que no es lo mismo que apelar en otra cosa. Que muchos de los casos tienen que ver con el Estado, con la Fuerza Pública.

“Me doy cuenta que la impunidad es muy sofisticada, porque que veo en los códigos y pretendo aplicar para los casos de las víctimas en la práctica no se aplica, entonces me tengo que poner a desarrollar unas herramientas para lograr llamar la atención de las autoridades”. Diseñó todo un litigio estratégico sobre desaparición forzada. Según Andrea, en Colombia este crimen es tan sofisticada la impunidad que “las victimas desaparecen, los familiares hacen la denuncia y las denuncias también desaparecen”, lo que lleva a que la investigación también desaparezca.

Ante eso Andrea, a través de la Fundación, empezó por darles el lugar prioritario a los familiares. Decidieron que debían insistir con la historia que los familiares habían construido, que la práctica de la desaparición forzada no es aislada de la guerra, que ha sido sistemática y generalizada. En ese camino de persistencia y de resistencia, de ser tan tercos, siempre han obtenido algo, por mínimo que sea, y eso le ha generado en ocasiones momentos satisfactorios, pero también consecuencias que se han materializado en amenazas y persecuciones.

Actualmente investiga 170 casos de desaparición forzada, donde los victimarios son agentes del Estado o grupos paramilitares en su mayoría. “La guerrilla también ha cometido desapariciones forzadas, pero en los caso que yo he litigado ningún responsable es de la guerrilla”, explica.

De los 170 casos, 22 son de mujeres. “La desaparición forzada en ellas es diferente, y eso quedó demostrado en el caso de mi tía: son torturadas, muy enfocadas en el hecho de ser mujeres, les cortan el pelo, les cambian la ropa, todo en contra de la intimidad, de su ser, las violentan sexualmente”, dice Andrea, que por un momento pierde la sonrisa que la ha acompañado durante toda la tarde.

Hay un ejemplo que muestra de manera directa el actuar de los grupos armados en la desaparición forzada a través de la mujeres. La Fundación Nidia Erika Bautista está llevando el caso de las hermanas Galágarra, en Putumayo; con ellas hay una prueba, contundente, de que fueron desnudadas violentamente. En ese caso Andrea le insistió a la Fiscalía sobre ese detalle para investigar el tipo de violencia que sufrieron. Al avanzar en la investigación, descubrieron que el grupo desmovilizado tenía un pacto de silencio frente a lo que hicieron contra las mujeres. “Empecé a estudiar las necropsias y a partir de los reportes forenses evidencié que todas tenían cortes en su ropa interior, y que esos cortes no obedecían al propio descuartizamiento sino a una tensión que sufrieron antes, que habían ejercido sobre esas prendas, entonces a partir de allí, en el caso Galarraga, se logra tipificar la desnudes forzada”, afirma Andrea.

La Fundación Nidia Erika Bautista lanzó este 2016 el informe “Discriminación e impunidad: Desaparición forzada de mujeres en Colombia”, un estudio de 1985 a 2005 sobre este crimen contra las mujeres. “El objetivo de la investigación se centró en visibilizar las desapariciones forzadas de niñas y mujeres bajo el conflicto armado y la violencia sociopolítica en el país a través de 39 casos, en los que se han identificado, en la medida en que la información lo permitió, los rasgos de género y de violencia contra la mujer y los impactos diferenciales que las desapariciones forzadas han dejado en las vidas, los cuerpos y los derechos de las víctimas y de quienes las buscan, en un contexto de profunda indolencia, impunidad y discriminación histórica expresada en los casos de las mujeres que se llevaron, y en el trato a los derechos de las que se quedaron luchando por la verdad, la justicia y por el regreso de sus seres queridas”, relata Andrea.

La sonrisa de Andrea vuelve a envolver toda la sala para decir que ella “es la abogada de los desaparecidos para revindicar la lucha de su familia. Y porque siempre habrá alguien que hable por ellos”.

 

Publicado en Noticias CNMH



Desaparecidos, Víctimas

Por el derecho al voto de víctimas en el exterior

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

05 Sep 2016


Por el derecho al voto de víctimas en el exterior

La Agenda Internacional de Iniciativas por la Paz, que está conformada por diferentes organizaciones de víctimas que se encuentran en condición de exilio, algunos ciudadanos en situación de protección especial que han debido radicarse fuera del país por amenazas y organizaciones sociales de colombianos en el exterior, solicitaron por medio de un derecho de petición al Gobierno Nacional que se habilite a todos los colombianos radicados fuera del país hacer efectivo su derecho al voto en el plebiscito que se realizará el próximo 2 de octubre.

El Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, en cabeza de su director general Gonzalo Sánchez, considera importante esta petición y por solicitud de esta plataforma de la sociedad civil extendemos de manera respetuosa este llamado al Consejo Nacional Electoral y al Registrador Nacional, para que se permita incluir la decisión de estos compatriotitas en este proceso democrático para la finalización de uno de los conflictos armados más largos de la historia.

A la fecha, con el proyecto Voces del Exilio, el CNMH trabaja en el acercamiento con las víctimas en el exterior, que según la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados-ACNUR, registra 413.325 personas aproximadamente que se encuentran fuera de las fronteras por algún hecho victimizante.

Es así que dada la transcendencia histórica de este proceso de refrendación, las víctimas de este conflicto armado, y quienes muchas se encuentra en situación de exilio y refugio por el mismo, le solicitan a las autoridades disponer de un mecanismo excepcional que les permita manifestar su posición sobre los acuerdos de paz alcanzados entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC.

Comunicación al Consejo Nacional Electoral

Comunicación al Registrador Nacional

Derecho de petición de víctimas en el exterior

Publicado en Noticias CNMH



Derechos, exterior, Víctimas, voto

Enfoque de Género: esencial para las víctimas

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Autor

Romel Rojas

Fotografía

Romel Rojas

Publicado

18 Oct 2016


Enfoque de Género: esencial para las víctimas

El trabajo continuado en materia de memoria histórica en el país ha permitido comprobar que los impactos del conflicto armado en la población civil están diferenciados, entre otras razones, en virtud de la identidad de género y la orientación sexual de las personas[1] .

Por Nancy Prada, CNMH

Las voces de las víctimas, sus relatos sobre la violencia sufrida, confirman lo que ya el Auto 092 de 2008 afirmaba: el conflicto armado colombiano ha provocado un impacto de género desproporcionado, golpeando con fuerza desmedida a las mujeres y a las personas de los sectores sociales LGBT.

Aunque existe un alto grado de subregistro, derivado de múltiples razones (entre las que se cuentan: el desconocimiento de las rutas; la desconfianza en las instituciones, que históricamente también han ejercicio violencia sobre estas personas; y la continuidad de la guerra, que no ofrece garantías de seguridad para declarar), con corte a primero de septiembre de 2016, el Registro Único de Víctimas ha incluido 1.737 personas de los sectores sociales LGBT, y 3´922.059 mujeres, que han sufrido distintas violencias por parte de los actores armados implicados en esta guerra, y a quienes hoy el Estado reconoce como víctimas del conflicto armado interno, con derecho a la atención y reparación integral.

Las victimizaciones que han sufrido en el marco de la guerra las mujeres y las personas de los sectores sociales LGBT tienen una clara marca de género, es decir, les han sido infligidas en muchos casos por ser mujeres o por no ser heterosexuales. Además, los efectos de esas violencias en sus vidas también están diferenciados por género.

Los procesos de memoria histórica han mostrado que existe una continuidad entre las representaciones sociales negativas acerca de las mujeres y los sectores sociales LGBT, y las violencias que recaen sobre estas personas en el contexto del conflicto armado. Es decir, que los imaginarios hostiles y negadores de sus derechos han servido como caldo de cultivo para que se exacerben las violencias en el marco de la guerra, pasando de la burla y el insulto, a las amenazas, las agresiones físicas, la violencia sexual y el asesinato.

 Es por esta razón que la Ley 1448 de 2011, conocida como Ley de Víctimas, prevé en su Capítulo X, dedicado a las garantías de no repetición, la oferta de “especiales medidas de prevención a los grupos expuestos a mayor riesgo […] que propendan superar estereotipos que favorecen la discriminación”. Esto resulta necesario porque si los estereotipos que motivan las violencias no se transforman, las violencias seguirán ocurriendo, incluso una vez terminado el conflicto armado, y nunca será posible la paz para estas cerca de cuatro millones de víctimas.

Pese a los esfuerzos en esa dirección, la situación sigue siendo muy crítica. Por ejemplo, el informe “Cuerpos excluidos, rostros de la impunidad”, publicado recientemente[2] por organizaciones de la sociedad civil, documenta cómo, en 2015, fueron asesinadas 110 personas de los sectores LGBT, siendo este el mayor número de homicidios registrados en un año, desde 2012. El mismo estudio señala que las amenazas son recurrentes en lugares con mayor presencia de grupos armados y que desde 2014 las amenazas aumentaron en un 50%: “en esos contextos, las personas LGBT se encuentran en especial vulnerabilidad debido a que los grupos armados recurren a tácticas de control social que reproducen prejuicios y estereotipos sobre esta población”.

Así las cosas, en las acciones tendientes a darle fin al conflicto armado y construir la paz, resulta fundamental incorporar el Enfoque de Género, pues de ello depende, en buena medida, que se generen condiciones para garantizar la vida y la integridad de las víctimas mujeres y de sectores sociales LGBT, incluyendo medidas de atención y reparación integral comprensivas de su afectación diferenciada y favoreciendo la transformación cultural necesaria para que el profundo sufrimiento que estas personas han vivido no se repita nunca más.

Algunos testimonios de las víctimas:

“Recuerdo un domingo en la mañana, acostumbrábamos a hacer zonas recreativas entre niños, salíamos a jugar en la pavimentada, estábamos haciendo una jornada. Los hombrecitos estaban allá jugando fútbol, acá al lado habían unos jugando cabo, acá otros jugando voleibol, que ha sido mi deporte favorito, y dentro del grupo de voleibol estaba mi primo, que pues obviamente ya la comunidad conocía su entorno, y llegaron estos señores, lo hacen arrodillar. Ya después de que está arrodillado con violencia, golpeándolo y demás, le hacen decir, como tres veces, que dijera que él era un hombre y tenía que decirlo con voz gruesa, que no fuese a hablar como él estaba acostumbrado. Obviamente por su temor a que le fueran a hacer algo, él lo hace. Eso para ellos fue motivo de burla, ellos se reían y se carcajeaban en medio de su machismo. Después de eso lo obligan a que se corte el cabello delante de todos nosotros. (…) Yo en esa época tendría como unos siete años. (…) él tenía como unos 16 o 17 años, más o menos (…). Entonces vivió este tipo de violencia: le hicieron cortar el cabello, le pasaron unas tijeras y él mismo tenía que cortárselo y luego mandaron a un peluquero, porque estábamos cerca de una peluquería, para que el peluquero lo rapara” (CNMH, Jhonatan, persona gay, 23 años, entrevista, 20 de octubre de 2014).

“Ella prácticamente fue una muerte brutal, demasiada brutal, violarla, después de violarla, con cortauñas cortarle los dedos, pedacito a pedacito, y luego de ahí meterle un plátano popocho de esos gruesos por el ano y luego agarrarlo y aplastarle la cabeza, eso lo pasaron por El Extra, la muerte de ella fue horrible” (CNMH, Sandra, mujer trans, 32 años, entrevista, 8 de marzo de 2015).

“Eso pasó hace mucho tiempo, no sé hace cuánto, de una mujer lesbiana a la que cogieron a las malas por su situación, por su condición sexual y la violaron como dos o tres manes, no sé si se murió, no sé qué pasó, creo que eso fue antes de esta golpiza que les hicieron a ellos, es que ya venían como sobre ellos, como sobre nosotros, ya nos tenían como tachados para hacernos el mal, como para hacer el daño, yo me incluyo ahí aunque no lo viví… pues no en ese tiempo, pero sí lo viví hace poquito, por alguien muy cercano, que sus palabras al intentar abusar de mi fueron que: —Yo me la voy a comer para que usted se dé cuenta de que usted no es lesbiana, porque es que usted es lesbiana porque no la ha cogido un tipo como la tiene que coger, porque no le han hecho lo que le tienen que hacer, porque no le han hecho sentir lo que usted quiere sentir. — ¿Si me hago entender? O sea, fueron sus palabras, entonces eso lo hicieron conmigo hace poquito, yo me imagino que a esa mujer le hicieron eso despiadadamente porque era gente más, todavía más, y más dos o tres manes, pues, a mí siquiera solo uno, con complicidad de otro” (CNMH, Yaneth, mujer lesbiana, 29 años, entrevista, 5 de diciembre de 2014).

“Por mi condición de chico trans, he recibido insultos de parte de paramilitares, de guerrilleros, de hecho fui víctima de violencia sexual, producto de esta violación tengo un niño. En el momento que duró, durante el momento de la violación siempre me estaban diciendo que yo no era un hombre, que a mí me podían hacer lo que le hacían a cualquier mujer, que el hombre tenía pene y que dónde estaba mi pene (…). Tengo todos los brazos marcados, porque ellos me cortaban, no sé, estaban endemoniados, no sé por qué disfrutaban haciéndome daño, abusando sexualmente de mí y cortándome en la pierna, en el muslo también tengo una cortada. Producto de eso salí embarazada, muchas personas me han dicho que por qué no aborté” (CNMH, Víctor Manuel, transmasculino, 27 años, entrevistas, 29 de octubre de 2014 y 12 de diciembre de 2014).

“Cerca a mi casa me estaban esperando unos ‘manes’. Era ocho. Mire, yo les puedo asegurar a ustedes que esos tipos eran militares, por la forma en que tenían cortado el pelo, tenían unas botas pero no estaban camuflados. Yo me acuerdo que en medio de ese forcejeo, porque yo voy llegando cuando paso y me cogieron literal, y me empezaron a bajar los pantalones. Como a buscarme yo qué era, qué tenía, qué… y claro, obviamente yo en ese forcejeo, de no dejar verme, obviamente ahí fue una violación, fueron ocho personas. Yo me acuerdo que yo me levanté de ese lugar, busqué mis interiores, los encontré, y nunca encontré mi camisa. Mi pantalón lo encontré vuelto mierda, pero lo encontré. Y yo me levanté de ahí, yo iba destrozado. Pero yo llegué a mi casa y me bañé. Yo no denuncié eso porque yo no entendía eso. (…) Fueron ocho episodios, no los recuerdo, solo recuerdo dos rostros, los otros no los recuerdo. [Tenían una apariencia muy] masculina. (…) Ellos me gritaban y me decían: —Para que sea más macho o para que se arregle”. (…) Me decían “machorra”, me decían que yo era una hembra. Siempre me nombraban como hembra, hembra. Usted es una hembra, usted lo que tiene es… algo muy feo, una palabra horrible, no sé… ¿panocha? Usted lo que tiene es una panocha. Ay, no, una cosa así. Palabras muy fuertes. Pero sí, efectivamente tiene que ver como que querían corregirme. (…) Sí, que fuera mujer, que no, que yo por qué me vestía así. Claro, porque el forcejeo específico fue en los pantalones. O sea, si eso hubiera sido porque yo robé, porque yo le hice mal a esta persona, donde me vean me matan en la calle. Pero no, específicamente el forcejeo fue en mis pantalones. Sí, fue ahí a esa parte. Y yo me acuerdo que todas esas palabras que me gritaban, y cuando me abusaban se reían, se carcajeaban. Además decían que yo era muy bonita. Además salió reinita, me decían. (…). Yo llego a mi casa y empiezo a buscar quiénes habían sido esas personas. Ningún parche me dio razones. Ninguno me dijo: —Sí, nosotros frentiamos y se los mandamos, o es una deuda pendiente, nada. Lo único que María, que ya murió, me dijo fue: —Huy, sabe qué, esos son militares, esos son militares, esos son militares”. (…) Y ella recuerda que eran militares. Ahorita yo veo un militar y digo: igualito, el corte, el peluquiado, la forma en que hablaban. No puedo decir si son paramilitares, creo que son más militares que paramilitares” (CNMH, Sebastián, gay, 32 años, entrevistas, 11 de septiembre de 2014 y 4 de diciembre de 2014).

“Yo sentí que ellos me agarraron y me subieron en una camioneta gris, me llevaron junto a una camioneta. Ellos iban hablando pero yo no les escuchaba nadita porque yo sentía era un chiflido en mis oídos. Luego de eso yo alcanzaba a ver que me tiraron como en un espacio oscuro inmenso y ahí me hicieron barrabasadas hasta decir “ya no más”, yo no sentía. No sentía porque mi cuerpo estaba dormido. Después de que ellos me hicieron… ellos me hicieron todas las barrabasadas más grandes del mundo (…). Me violaron, me pegaron, me ultrajaron, yo sentía que me trataban mal, me golpeaban. A raíz de eso me tiraron como a la mitad de la carretera, y ahí me recogió una camioneta. Yo no recuerdo qué camioneta me recogió, sinceramente no recuerdo. La camioneta directamente no me llevó al hospital, me tiró en la esquina del hospital. Yo estaba completamente desnudo y desde ahí los mototaxistas que estaban en la esquina del hospital, me metieron al hospital porque me vieron sangrando y me vieron mal, que ya no me movía. La gente decía que yo estaba muerto y me metieron a atención médica inmediata, yo no respondía, mi cuerpo no respondía. Cuando me colocaron como un medicamento, mi cuerpo convulsionó porque yo sentí que convulsioné y cerré los ojos. Me demoré inconsciente como tres, cuatro semanas. (…). No dije que era una violación, pero si encontraron maltrato sexual en mi cuerpo. (…).  Me preguntaban [en el hospital] qué me pasaba. Yo estaba tan mal que no decía absolutamente nada. No me podía sentar en una silla porque mis nalgas eran… estaban verdes, me habían dado golpes. Es mis manos y mi cara no tenía nada, no me hicieron ninguna fisura en el rostro, pero en las piernas y en los brazos sí” (CNMH, Julián, gay, 21 años, entrevista, 1° de octubre de 2014).

“Cuando llegaron ellos, a las trans les pegaban unas matadas brutales y las violaban, a las lesbianas también las violaban horrible y a los homosexuales, a los gays que trabajaban en las peluquerías, había dos peluquerías: una era de una señora y la otra era de homosexuales, entonces utilizaban una táctica muy extraña y era, por ejemplo, los mismos paracos y los mismos del ejército iban a los putiaderos y a las peluquerías a tener sexo con los gays y a los ocho días los descuartizaban, los empalaban, una vaina brutal” (CNMH, Ricardo, hombre gay, edad sin especificar, entrevistas, 6 de octubre de 2014 y 22 de noviembre de 2015).

“Lo matan por haber cruzado la frontera pero el crimen es más de odio por ser quien es. Perfectamente lo hubieran matado, le habían pegado un balazo, pero la tortura hacia la gente de la comunidad, los crímenes hacia ellos, hacia la gente de la comunidad siempre son más, más sádicos, más sanguinarios, como que: “Ah te matamos porque pasaste y te matamos porque sí” y matan a la gente a machete. Torturan, porque a este hombre trans se le notaban marcas de que estuvo amarrado, se le veían las marcas en las manos” (CNMH, Esteban, 32 años, hombre trans, entrevista, 5 de febrero de 2015).

“Nunca le he robado nada a nadie, así sea cien pesos. Un día, todos me dicen que soy muy estúpida porque devolví $70.000 que me encontré y porque yo sabía que eran de la señora y no fui capaz de gastármelos y se los devolví, cuando a mí no me ha tocado nada. Mientras yo estaba en la universidad, por más mal que estuviera, nunca copié un examen, antes yo le hacía los trabajos a los compañeros para poder lidiar mi carrera, entonces por qué me pasa todo esto si yo nunca le he hecho nada malo a nadie [llanto] por la casa recogía ropa para darle a las que estuvieran mal, cada momentico llegaban desplazados a mi casa y yo les hacía las tutelas, les hacía las demandas sin cobrar nada, cuando los abogados les cobraban 40, 60 mil pesos, y yo simplemente les decía: “Vaya imprima y ya”. Nunca he tratado de abusar de nadie, de pedirle más de lo que es. Por la casa, a todos los niños fui yo en Castilla la que les enseñó a leer, van por allá y les dicen que Lina era la que les ayudaba con las tareas y nunca les cobraba nada porque todos trabajábamos para lo que necesitemos, y nunca… Entonces por qué me pasa todo esto, y gente que ha sido tan mala y tienen con qué comprarse un par de zapatos [llanto]. Yo allá me sentía tranquila andando con estas chanclas porque por allá todo el mundo anda en chanclas, pero cuando llegué aquí me sentí mal, no quería ni subirme al bus pues yo no soy materialista, sino que me duele sentirme que no tengo nada. A uno lo sacan de sus casas, de todo” (CNMH, Lina, mujer lesbiana, 33 años, entrevista, 6 de agosto de 2014).

Descargue aquí el informe Aniquilar la diferencia 


[1] Para información detallada al respecto se pueden revisar, entre otros, los siguientes informes de memoria histórica: La masacre de Bahía Portete. Mujeres Wayuu en la mira (2010); Mujeres que hacen historia (2011); Mujeres y Guerra. Víctimas y Resistentes en el Caribe Colombiano (2011); El Placer. Mujeres, coca y guerra en el Bajo Putumayo (2012); Aniquilar la Diferencia. Lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en el marco del conflicto armado colombiano (2015).

[2] Informe realizado de manera conjunta por las organizaciones: Caribe Afirmativo, Colombia Diversa y Santamaría Fundación; presentado públicamente el 13 de octubre del presente año.

Publicado en Noticias CNMH


víctimas


Víctimas

Los testimonios de las víctimas de minas antipersonal

Noticia

Autor

María Durán

Fotografía

María Durán

Publicado

26 Ene 2017


Los testimonios de las víctimas de minas antipersonal

Colombia, el segundo país en el mundo con más afectaciones por minas antipersonal, contará con el primer informe de memoria histórica sobre este flagelo este 2017. Sus resultados fueron validados en las regiones más afectadas por estos artefactos explosivos.


El informe, realizado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la fundación Prologar, da cuenta de los grandes daños sufridos en los territorios y comunidades afectadas por el uso de estos artefactos, prohibidos por el Derecho Internacional Humanitario (DIH) en 1997. La publicación, con base en la memoria histórica, pretende hacer una serie de recomendaciones a la política pública que atiende las afectaciones por las minas y la prevención de incidentes causados por estos artefactos. Además, es el primero de su tipo en documentar las vivencias de víctimas civiles y de miembros de la fuerza pública.

La metodología, empleada por la fundación Prolongar, tiene un fuerte énfasis en el uso del cuerpo, teniendo en cuenta que los efectos de las minas antipersonal recaen en gran medida sobre el cuerpo de quienes sobreviven; muchos de ellos presentan discapacidades resultantes de los incidentes con los artefactos. El informe también incluye una guía de esta propuesta metodológica para futuros trabajos con víctimas.

Validado por las víctimas

En 2016 la fundación Prolongar, con apoyo de la fundación Konrad Adenauer, llevó a cabo tres diálogos de memoria en tres de las regiones más afectadas por el uso de MAP (Minas Antipersonal). Allí se presentaron y validaron los resultados que serán presentados por en el informe este 2017. En cada región se contó con presencia de víctimas, tanto militares como civiles.

La primera presentación se realizó en Pasto. En Nariño el informe trabajó en los municipios de Ricaurte y Samaniego. Allí, la cercanía con la frontera colomboecuatoriana y las dinámicas que movieron a varios grupos armados en esa región, propiciaron la expansión del uso de minas en el territorio, algunos habitados por indígenas awá.

Cristian, sobreviviente civil y oriundo de Nariño, dice que la importancia del informe radica en que “las problemáticas de nuestro departamento necesitan ser visibilizadas porque los sobrevivientes de minas enfrentan barreras. En el caso de la pensión, la salud, no cumple el Estado las leyes al pie de la letra. Esta es una manera, que por medio de la memoria histórica se visibilice ante todo Colombia que hay muchos problemas y falencias: de salud, culturales, financieros. Y así se pueden minimizar estos problemas”.

 

La segunda presentación se realizó en Medellín, que atiende a la mayoría de personas afectadas por minas en Antioquia, departamento que, en 2016, recibió el 17% de las víctimas del país. Además allí funciona una de las estructuras más grandes y con mayor capacidad para asistir a los miembros de la fuerza pública, víctimas de minas antipersonal, y que están ubicadas en las instalaciones de la VII División del Ejército.

El mayor de infantería de marina, Miguel Perdomo Flórez, fue víctima de minas antipersonal en el Paramillo, Antioquia. Para él es muy diciente que en Colombia, el 60% de las víctimas de minas sean integrantes de la fuerza pública y que un informe de este tipo es un reconocimiento a estas personas, cuyo proyecto de vida se ha truncado por esta arma de guerra proscrita por el DIH. Además, indica que “hacer memoria es tener la oportunidad de recordar, desahogarse, que estas experiencias sirvan de ejemplo para que otras personas no sufran”.

 

 

Finalmente, el informe se presentó en Villavicencio, departamento del Meta, donde se encuentra el municipio más afectado por minas antipersonal en Colombia: Vista Hermosa. Un sobreviviente, que pidió proteger su identidad, considera que “lo fundamental de estos procesos es poderle demostrar en la parte educativa a los jóvenes, por qué la guerra no es buena, por donde se le mire. Hay víctimas de campos minados, de confrontaciones armadas, una cantidad de problemáticas que son dañinas para la humanidad. Es importante demostrar que no se deben repetir”.

 

 

En total, el informe recogió los testimonios de 160 víctimas directas e indirectas, de los cuales 66 son mujeres, 21 niños, niñas y adolescentes; 42 son indígenas y 90 son suboficiales víctimas del Ejército. Además de los departamentos ya mencionados, la investigación se llevó desarrolló también en Norte de Santander, el bajo Putumayo y montes de María (Bolívar y Sucre).  Su lanzamiento, a nivel nacional, será en abril de 2017.

 

Publicado en Noticias CNMH


víctimas


Víctimas

Víctimas en el exterior dialogan en Barcelona

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

14 Jun 2018


Víctimas en el exterior dialogan en Barcelona

III Encuentro Internacional de Experiencias de Memoria: ¨Segunda y Tercera Generación del Exilio Colombiano¨, entre los días 26 y 29 de junio de 2018 en la ciudad de Barcelona, Cataluña (España).


El conflicto armado colombiano ha llevado a más de 6 millones de colombianos a dejar sus territorios para huir de la violencia. De estos, más de 400.000 personas han sido forzadas a cruzar las fronteras de Colombia para salvaguardar sus vidas. Muchas de ellas salieron con su núcleo familiar, según el Informe Tendencias 2016 de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados-ACNUR. Pero estimaciones no oficiales hablan de una cifra mucho más alta. 

Dentro de estos núcleos familiares se encuentran niñas, niños y jóvenes que han tenido que crecer entre dos culturas, dos tierras y dos tiempos. Han vivido el destierro y el desarraigo de manera diferente a sus padres, marcando su trayectoria de vida. 

Con el objetivo de posicionar los relatos de esta población en Colombia y en los países de acogida, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD), el Gobierno de Cataluña y la Corporación Opción Legal realizarán el III Encuentro Internacional de Experiencias de Memoria: ¨Segunda y Tercera Generación del Exilio Colombiano¨, entre los días 26 y 29 de junio de 2018 en la ciudad de Barcelona, Cataluña (España). 

El III Encuentro Internacional de Experiencias de Memoria: Segunda y Tercera Generación del Exilio Colombiano tiene el propósito de propiciar un espacio para la construcción de la memoria colectiva a partir del diálogo, el intercambio y la reflexión sobre la experiencia del destierro y desarraigo en las segundas y tercera generaciones, y fortalecer las víctimas en el exterior y sus organizaciones en nuevas formas y lenguajes de la memoria. 

Teniendo en cuenta la metodología planteada para el Encuentro, se llevarán a cabo jornadas cerradas de trabajo con representantes de organizaciones de víctimas colombianas que se encuentran en el exterior. Se propone identificar las apuestas y los retos, así como las iniciativas de resiliencia y los aportes a la construcción de paz de las segundas y terceras generaciones. 

Para mayor información:

Joaquín Franco
Agenda Exilio del CNMH
Correo Electrónico: joaquin.franco@centrodememoriahistorica.gov.co
Móvil: (+57) 321 269 3798

Ricardo Robayo Vallejo
Enlace de comunicaciones Agenda Exilio del CNMH
Correo Electrónico: vocesdelexilio@centrodememoriahistorica.gov.co
Móvil: (+57) 318 326 5154

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Barcelona, Víctimas

Rendición de cuentas vigencia 2016

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

21 Jun 2017


Rendición de cuentas vigencia 2016

El Sector de la Inclusión Social y la Reconciliación, integrado por Prosperidad Social, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), la Unidad de Víctimas y el Centro Nacional de Memoria Histórica, realizará la audiencia de rendición de  cuentas, un espacio de interlocución entre los servidores públicos y la ciudadanía que tiene como finalidad generar transparencia y confianza entre gobernantes y ciudadanos.

Durante la audiencia se expondrán los logros obtenidos durante  2016 en temas como iniciativas de memoria apoyadas por la entidad, contribución al esclarecimiento histórico del conflicto armado, difusión para la apropiación social, procesos de reparaciones judiciales y colectivas, y avances en el Museo Nacional de la Memoria.

Finalmente, si los ciudadanos quieren realizar alguna pregunta sobre la gestión del CNMH realizada en este periodo, pueden hacerla a través de nuestras redes sociales o del correo electrónico comunicaciones@centrodememoriahistorica.gov.co, con el asunto rendición de cuentas.

Para nosotros es muy importante su participación.

Fecha: viernes 23 de junio de 2017
Lugar: RTVC (Av. El Dorado Cr. 45 # 26 – 33) estudio 5
Hora: 8:00 AM – 11:00 AM

Le agradecemos confirmar su asistencia al correo
alba.caicedo@prosperidadsocial.gov.co
Teléfono: 5960800 – Ext 8903

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Violencia


Víctimas

Pueblo Bello no olvida sus víctimas

Noticia

Autor

Laura Cerón

Fotografía

Laura Cerón

Publicado

12 Sep 2017


Pueblo Bello no olvida sus víctimas

Hace 27 años la guerra tocó los campos de Pueblo Bello, un pequeño corregimiento de Turbo, ubicado en el Urabá Antioqueño. La primera masacre ocurrió en enero de 1990. Hasta allá llegaron ‘los Tangueros’, paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia y tomaron a la fuerza a 43 personas, entre hombres y niños, para vengar el robo de 43 cabezas de ganado por parte de la guerrilla. Las otras dos masacres ocurrieron entre 1995 y 1996 dejando el pueblo sumido en el terror y abandonado por el miedo.


Los campesinos conocen muy bien su historia. Pueblo Bello está ubicado entre el Nudo del Paramillo y la cordillera que conecta con Necoclí. Dada la cercanía con el atlántico,  prontamente el territorio se convirtió en una zona de disputa por el control territorial por la ruta de tránsito de las economías ilegales y el narcotráfico en la zona.

Tras el desplazamiento que dejó únicamente a tres familias ubicadas en el corregimiento, como lo cuentan varios habitantes, en el año 1999 varias familias decidieron volver. Muchos anhelaban la vida que les quitó el conflicto armado: vivían en casas hechas de bahareque, iban y venían en burro o mula y cuidaban las parcelas en las que cultivaban sus propios alimentos.

 

El caso de Pueblo Bello se ha enfrentado a múltiples desafíos. En mayo de 1997, la Comisión Colombiana de Juristas, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (ASFADDES), y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), denunciaron los hechos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Hasta el 2006 la CIDH declaró que el Estado Colombiano violó los derechos a la vida, a la integridad personal y a la libertad personal de las 43 personas desaparecidas. En la sentencia, la Corte ordenó reparar a los familiares de las víctimas. Sin embargo hasta la fecha los avances han sido mínimos.

Los reclamos por parte de la comunidad frente al abandono llevaron a que en el  2012 fueran reconocidos como sujeto de reparación colectiva por parte de la Unidad de Víctimas. Las obras más significativas han sido la construcción de Remanso de Paz, un centro que cuenta con varios espacios para que los habitantes recuperen la vida en comunidad y la Placa Polideportiva, un lugar deportivo que revitalizó espacios para el esparcimiento de la comunidad.

“Pueblo Bello es un corregimiento que dejó de tener alcantarillado y carreteras para tener un sitio donde hacer memoria y recordar a sus víctimas. Nos soñamos un espacio en el que cupieran las víctimas de todas las épocas, dialogaran y se dieran cuenta que era un espacio para todos”, afirmó Ramón García, líder juvenil, a un grupo de  estudiantes, campesinos y campesinas que venían de varias veredas, entre ellas Sinaí, El Caucho, Mono macho, La Ilusión, La Unión, La Esperanza, Galilea, a la conmemoración el pasado 30 de agosto del asesinato de las 43 personas.

La cita se dio en el espacio Remanso de Paz donde la comunidad se reunió para conmemorar la vida y la esperanza que hoy crece en el territorio. “Los invito a que hoy conmemoremos y empecemos a exigir que nuestros familiares aparezcan. Es desde hoy que podemos alzar nuestra voz y seguir luchando. Es hora de empezar a vivir unidos de paz” dijo Ramón.

La vida en Pueblo Bello ha cambiado, aseguran sus pobladores. De 15 alumnos que llegó a tener el colegio hoy no alcanzan las aulas para los casi 1.000 alumnos que tienen. “Mucha gente viene a buscar oportunidades.El sábado de gloria, en semana santa, pudimos reunir a más de 400 personas que hacía años no venían por acá. Fue un trabajo de nosotros mismos y queríamos que volvieran para que se reunieran porque por acá tienen que volver”, explica Ramón.  

Sin embargo, reconocer lo bueno también les ha permitido reflexionar sobre lo sucedido.  En el Salón de la Memoria hay una pared completa con retazos llenos de dibujos y frases hechas a mano. Son más de 500 los telares que cada familia ha construido como forma de catarsis ante el dolor de la pérdida. El salón con las horas de la tarde se tiñe de rojo, recordando la sangre derramada durante la época.

Después se realizó un recorrido histórico por el mural y las calles principales hasta dar al espacio polideportivo del corregimiento. Allá varios líderes ofrecieron unas palabras y el grupo juvenil de teatro Talento y Futuro ofrecieron una obra de teatro. La fortaleza que Pueblo Bello está construyendo será  la base para un futuro en paz.

“Como víctimas nunca se olvida el pasado pero es bueno recordar lo que pasó, eso nos llena de fortaleza para seguir luchando por nuestra vida y así pasar la página de la violencia. Todos sufrimos un hecho victimizante donde unidos le demostramos al Estado que aquí estamos las víctimas exigiendo justicia y esclarecimiento de los hechos” William Barrera, líder de la comunidad de Pueblo Bello. 

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