Etiqueta: Pacífico

“No quiero más guerra”: el grito de uno de los ganadores del festival Petronio Álvarez

Noticia

Autor

Angélica Forero

Fotografía

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Publicado

31 Ago 2018


“No quiero más guerra”: el grito de uno de los ganadores del festival Petronio Álvarez

A las 10 de la mañana del 2 de mayo de 2002, un cilindro-bomba lanzado por
la antigua guerrilla de las Farc perforó el techo de la iglesia San Pablo
Apóstol, en Bojayá. En el lugar se refugiaban centenares de personas. El
resultado: 79 fallecidas (48 de ellos niños y niñas), alrededor de 100
lesionados, el desplazamiento de 1.744 familias y grandes fracturas sociales.

Sin ser “de pelo quieto” y sin vivir en territorios afros, Edwin Hoyos se siente afrodescendiente: “una condición política que no tiene que ver con el color de la piel”, como él dice. Nació en Pereira y aunque estudió pedagogía, hoy está entregado a la música del Pacífico. Con una canción llamada “No quiero más guerra”, acaba de ganarse uno de los cuatro premios que entregó el Festival Petronio Álvarez el pasado 20 de agosto, en la categoría de “Canción inédita de la memoria y la reconciliación”, que estuvo presente por primera vez en este festival y que contó con el apoyo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), Alcaldía de Santiago de Cali, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y ACDI VOCA.

“No quiero más guerra” es un “abrazo”, una “voz de esperanza”, que Edwin quiso darle a Domingo, un habitante de Andagoya, un pueblo del Chocó, al que conoció mientras participaba en un proyecto con comunidades desplazadas en un barrio de invasión de Pereira. Ahí Domingo le confesó que un grupo armado había matado a su familia.

¿Cuántos angelitos negros?, ¿cuántos angelitos blancos?
Ahí se ahogaron en el río de la maldad de unos cuantos.
Yo iba por un camino y a lo lejos agua y té.
A mi compadre Domingo sonriente yo lo encontré.
Gritaba de felicidad, ‘me siento regocijado del sueño que tuve anoche, que el conflicto se ha acabado.
El sueño que tuve anoche es que el conflicto se ha acabado.

La pasión de Edwin por la música del Pacífico comenzó en una agrupación a la que perteneció en su ciudad natal. Allí conoció a Silverio Sánchez, un profesor del Chocó, alegre y sencillo, que le enseñó los sonidos de esa región, en especial el de la chirimía: esa sonora y festiva música compuesta por redoblantes, bombos, platillos, clarinetes, trompetas y marimba.

La muerte, esa que en Colombia llega más por la violencia que por las leyes de la naturaleza, arribó donde Silverio Sánchez y apagó el baile y la alegría de este hombre. Criminales le quitaron la vida al maestro que sembró una semilla irremplazable en la vida de Edwin Hoyos.   

Con esas bases, Edwin, Santiago Amaya y Daniel Cardona, crearon una propuesta sonora llamada “Papá Bocó”: una exploración de las músicas tradicionales afro latinoamericanas, del litoral Pacífico y Atlántico, y de las músicas afro universales más contemporáneas como el reggae, el funk y el rock.

“Papá Bocó” es el nombre que reciben en Haití los chamanes que ayudan a las personas a resolver sus problemas. Y eso fue precisamente lo que quiso hacer muchas veces Edwin, sobre todo cuando conoció de cerca el desplazamiento forzado que arrastró a cientos de personas de comunidades indígenas, campesinas y afro, hacia su ciudad.

Según datos del informe del CNMH “Una Nación desplazada”, el conflicto armado colombiano obligó a más de seis millones de personas a desplazarse internamente y fuera de Colombia, abandonando sus hogares, sus tierras, sus bienes, sus costumbres, sus comunidades y sus medios de vida. Una de las comunidades más afectadas es la de afrodescendientes, con 695.827 desplazados.

El padre Francisco de Roux, curador de las letras de la categoría memoria y reconciliación, destacó el aporte que estas canciones le hacen a la  memoria y a la reconciliación. “Encontré canciones que se arraigaban profundamente a la memoria de los pueblos; que tomaban el dolor que causó la violencia y sus impactos, y al mismo tiempo la manera cómo se transformó ese dolor a través de la poesía y de referentes musicales que llevan a la esperanza –dijo-. Es la posibilidad de salir de dolores muy profundos, incorporarlos a la vida y reconstruir un futuro para los pueblos del pacífico”.

Publicado en Noticias CNMH



ADCI VOCA, Alcaldía Cali, Memoria, Música, Pacífico, Petronio, USAID

El pueblo negro entre poema y canción

Noticia

Autor

Daniel Sarmiento

Fotografía

Daniel Sarmiento

Publicado

21 May 2019


El pueblo negro entre poema y canción

Hoy, Día Nacional de la Afrocolombianidad, resaltamos las distintas narrativas orales y sonoras que intentan contar las historias de desigualdad y resiliencia nacientes de un panorama en el que el 10% de la población víctima del conflicto en Colombia se reconoce como negra, afro, raizal y palenquera. Los departamentos más afectados han sido Nariño, Chocó, Valle del Cauca, Antioquia y Cauca, en ese orden.


“/Hablé con mi padre llorando decía/
/Que él en el campo, aunque pescado boliao comía/
/y ahora en la ciudad pasa penitencia/ La gente lo mira como una triste telera/
/Y si va por la calle le dicen: “allá va el desplazado”/
/ Y él no es culpable de todo lo que ha pasado/
/Su amor y su vida al campo se lo ha dedicado/

Escúchelo completo aquí.

La anterior es la primera estrofa de un currulao llamado “De mi tierra no me quiero ir”, que hace parte del compilado musical “Tocó Cantar”. Su percusión está llena de alegría, pero la letra parece no entender ese agite. En la canción, suenan un clarinete y un saxofón que se fusionan melódicamente con un piano sin mucho protagonismo. Entre los tres hacen una invitación a procesar este mensaje a través del baile. Tiene dos voces: la primera es de Yonier Palacios y la segunda es de Maribel Blandón. Un par de jóvenes chocoanos, nacidos en el corazón de Quibdó, que escribieron esta canción para intentar poner en palabras las emociones y frustraciones del día que tuvieron que salir huyendo de sus casas.

El pueblo afro en Colombia ha sufrido de asesinatos, masacres, desapariciones, secuestros, torturas, hostigamientos, entre otros. Pero el desplazamiento forzado ha sido el mayor de los hechos victimizantes a los que se le los ha sometido. La Corte Constitucional señaló en el Auto 005 que las razones de este fenómeno se relacionan con una exclusión estructural que viene de tiempo atrás y que lo pone en una situación de marginación y vulnerabilidad.

Adicionalmente, la Corte menciona la existencia de procesos mineros y agrícolas en muchos de sus departamentos, que imponen fuertes tensiones y favorecen el despojo. Por otro lado, la carente protección jurídica e institucional de los territorios colectivos que les pertenecen ha estimulado la presencia de actores armados que amenazan a la población para que abandonen estos espacios.

Poesía contra el olvido

Saliendo de Quibdó y descendiendo por la Costa Pacífica encontramos a Tumaco, en el departamento de Nariño. De este lugar es Yolima Palacios, una poetisa empírica que armada de voz y fuerza le declama su historia a todo el que quiera oírla:

“Yo le pido a mi Dios que perdone mis pecados,
pero que también perdone a los que sangre han derramado
que un día 4 de septiembre, un gran daño me han causado
arrancando de mi vida uno de mis hijos amados.
Ese ser tan especial
que había nacido de mi vida,
y en el año 2012 yo sentí que me moría
me habían cortado las manos
era lo que yo sentía
porque de mis 5 hijos era uno de mis alegrías…”

Escúchelo completo aquí.

Ese hijo que el conflicto le arrebató era su adoración. Cuenta que era cariñoso, atento, le ayudaba con las tareas de la casa, le compraba el mercado y en general estaba pendiente de lo que ella necesitara. Yolima, junto a otras víctimas que decidieron volver sus dolores poesía, hizo un compilado de narrativas sonoras llamado “¡Y yo levanto mi voz!: Memorias de resistencia y paz en Tumaco.

Nariño, por su ubicación geográfica, ha resultado de interés particular para los actores armados. Como corredor estratégico es necesario para el desarrollo de actividades comerciales, pero también atrae la activación de negocios ilegales como el contrabando, el tráfico de armas y estupefacientes.

Para mantener vivas sus tradiciones, sus saberes ancestrales y las lecciones aprendidas en medio de la confrontación armada, los nariñenses y en general los pueblos afro han hecho uso de la poesía. Los versos sostienen sus relatos en el tiempo.

Alabaos para un duelo

La guerra nos ha dado poco tiempo para las despedidas y para las mujeres negras dar el último adiós tiene toda importancia. A través de los alabaos, encontraron un camino para conectarse con sus muertos y dejarlos seguir el viaje. Los alabaos se hacen en grupo, generalmente entre tres o más mujeres. Una de ellas lidera ese canto a capela que tiene llanto y resignación al mismo tiempo:

/Adiós primo hermano, primo hermano adiós/
//Me voy y lo dejo solito con Dios//

Luego vienen las demás, que responden con el mismo verso y en coro:
/Adiós primo hermano, primo hermano adiós/
//Me voy y lo dejo solito con Dios//

Escúchelo completo aquí.

Este canto en particular es de la iniciativa de memoria “Alabaos de madres por la vida”, que surgió en el 2007 para visibilizar las distintas victimizaciones en el marco del conflicto armado en Buenaventura. El CNMH, en su informe “Buenaventura: un puerto sin comunidad”, reveló cifras escandalosas sobre la realidad de este puerto a manos de los diferentes actores armados que operaban en la región:

  • 26 Masacres entre 1995 y 2013.
  • 153.000 personas desplazadas desde 1990. La urbe con el mayor índice de desplazamiento interurbano.
  • 4.799 Homicidios entre 1990 Y 2012.
  • 475 personas dadas por desaparecidas.

Los grupos afrodescendientes de Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Quindío, Sucre, La Guajira, Córdoba y Bolívar se han convertido en el foco de todo tipo de violaciones a los derechos humanos, pero sus pobladores y pobladoras se han aferrado a la oralidad para reinventarse, fortalecer su tejido social y visibilizar sus formas de resiliencia, orientadas a la protección de los derechos colectivos y a la permanencia en los territorios rurales y urbanos.

Publicado en Noticias CNMH



Afrodescendientes, Buenaventura, Chocó, Conflicto Armado, Día de la Afrocolombianidad, Música colombiana, Nariño, Pacífico, Racismo, Tocó Cantar

“El arte nos tiene de pie”, Elena Hinestroza

Noticia

Autor

Camilo Lozano

Fotografía

Camilo Lozano

Publicado

22 Oct 2019


“El arte nos tiene de pie”, Elena Hinestroza

Como parte de la agenda cultural de la exposición Voces para Transformar a Colombia, el pasado 10 de octubre se presentó en la cinemateca del Museo La Tertulia “Cantos ancestrales para la vida”, una producción creada por las organizaciones comunitarias: La Casa Cultural El Chontaduro, la fundación Sé quién soy y la agrupación Integración Pacífica para rendir homenaje a las mujeres que son inspiración, bastón y fuerza de sus comunidades.


Combinando música, poesía, danza, saberes ancestrales y teatro esta puesta en escena representó las vivencias de cientos de mujeres, incluidas las mismas protagonistas de la obra, que tuvieron que dejar sus territorios por causa del conflicto armado en el Pacífico Colombiano y empezar una nueva vida. Ahora viven junto a sus familias en el oriente de Cali, un sector marginal de la ciudad en donde las condiciones de seguridad, salubridad y servicios básicos son deficientes.

“El arte nos tiene de pie” afirmó Elena Hinestroza, directora de la agrupación musical Integración Pacífica y actriz de la obra, quien reveló que luego de desplazarse en 2007 de su natal Timbiquí a Cali duró un año en un estado en donde la tristeza era constante, pero fue gracias a la música que pudo superarla. “Cada vez que escribía una canción mojaba la hoja del cuaderno, la arrancaba y volvía a escribir, ya cuando no lloraba decía ya voy sanando, ya me voy sintiendo mejor”, continuó.

Elena considera que la obra no solo es una representación de la vida de cientos de mujeres sino que es un llamado a la acción “mientras allá reclutan para la guerra nosotras llamamos personas para la paz y yo sé que somos más”, dijo y así lo reclama en su canción “Paz para Colombia” que interpretó durante su intervención.

Al finalizar los espectadores aplaudieron durante cerca de cinco minutos y la maestra Hinestroza cerró con la frase “Si las personas que viven en las ciudades nos apoyan gracias, muchas gracias, no nos podemos cansar, vamos a hacer historia”, dejando claro la convicción de todas aquellas mujeres que la acompañaron durante la presentación de seguir construyendo paz, no solo en Cali sino en todo el país.

 


Desplazamiento, Mujeres, Música, Pacífico, Teatro


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