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El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el Museo de la Memoria fueron creados por la Ley de Víctimas 1448 de 2011, expedida por el Congreso de la República

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Autor

Juan Sebastián Sanabria

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Juan Sebastián Sanabria

Publicado

29 Ago 2019


El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el Museo de la Memoria fueron creados por la Ley de Víctimas 1448 de 2011, expedida por el Congreso de la República

Esta ley fue reglamentada por el Presidente de la República, a través del decreto 4803 de 2011. Ambas disposiciones en las que se apoyan nuestros proyectos y acciones misionales se refieren con claridad a la recuperación, preservación y divulgación de las memorias de las víctimas del conflicto armado interno. 

El Congreso de la República, por medio de la ley 1979 del 25 de julio del 2019, estipula en sus artículo 9° que “el CNMH… dispondrá de un espacio físico de museo de memoria destinado a exponer al público las historias de vida de las víctimas de la fuerza pública, exaltando particularmente sus acciones valerosas, sus sacrificios y contribución al bienestar familiar”

A este respecto, la Dirección general del CNMH, comprometida siempre con el cumplimiento de leyes y decretos, manifiesta que son las autoridades legalmente establecidas las que se deben pronunciar sobre la coherencia o colisión entre varias disposiciones sobre un mismo asunto.

 


Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo Carmona, Museo de Memoria de Colombia

Así vivimos el Museo de Memoria de Colombia en Villavicencio

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Autor

Laura Cerón

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Laura Cerón

Publicado

17 Sep 2019


Así vivimos el Museo de Memoria de Colombia en Villavicencio

Durante 10 días, los habitantes de Villavicencio y sus alrededores tuvieron la oportunidad de conocer el Museo de Memoria de Colombia a través de la exposición itinerante de Voces para Transformar a Colombia y de las distintas actividades artísticas y pedagógicas que complementaron la exposición. Así ocurrió la llegada a los Llanos Orientales del primer museo nacional, vivo, dedicado a reparar simbólicamente a millones de víctimas del conflicto armado.


El teatro La Vorágine, ubicado en el complejo artístico y deportivo de Villavicencio, acogió del 23 de agosto al 1 de septiembre la exposición y las actividades que el Museo de Memoria de Colombia traía para miles de ciudadanos. La experiencia permitió la oportunidad de conocer un museo vivo, que comparte y que se hace preguntas y reflexiones con niños y niñas, jóvenes y adultos a través de la danza, las acciones memoriales, talleres de dramaturgia, entre otros.

La exposición Voces para transformar a Colombia fue la excusa para poner en la coyuntura cotidiana de los habitantes una dura, pero necesaria conversación sobre nuestra historia reciente, marcada principalmente por una cruda violencia que ha atacado zonas rurales, ciénagas, comunas, ríos y vidas de millones de colombianos, sin importar su edad, su género o su condición política.

En la inauguración participaron 650 personas que vivieron la obra Amor Puro de la compañía Sur Creación Escénica, que retrata, a través de la danza contemporánea y la música en vivo, el drama de las víctimas de desaparición forzada: la intranquilidad, el anhelo por el encuentro que no termina de llegar, la ausencia que no cesa y la lucha colectiva de mujeres y hombres alrededor del mundo que no dejan de buscar. Según registros del Observatorio de Memoria y Conflicto, son más de 83.000 familias en Colombia y 5.280 en Meta.

  • Distintas mujeres personificaron el drama que viven miles de mujeres con la desaparición forzada durante la inauguración. – Fotografía: Mauricio Ramírez para el CNMH

  • Cada muñeca simbolizaba una mujer desaparecida en el marco del conflicto armado, personificarlas carga sus vidas de humanidad. – Fotografía: Mauricio Ramírez para el CNMH

“Esto nos llena de orgullo y nos demuestra que temas como la memoria histórica son importantes para la población civil y las autoridades locales de los Llanos Orientales. Estamos complacidos por la cantidad de personas que se acercaron también para tener publicaciones del Centro Nacional de Memoria Histórica sobre la historia del conflicto en Meta y Vichada. Sin duda, esta primera itinerancia de 2019 marca un precedente para el Museo y motiva aún más nuestro recorrido que continúa en Cali y Cúcuta. Esperamos seguir acercando a todos los ciudadanos las historias de las víctimas y sobrevivientes del conflicto”, aseguró Rafael Tamayo, director del Museo de Memoria de Colombia.

Estudiantes de colegios y universidades también asistieron a talleres para fortalecer su comprensión del conflicto armado y la búsqueda de caminos de paz y esperanza. “El teatro cuenta la historia” fue un taller en el que actores y jóvenes líderes, a partir de la ficción y el teatro, crearon historias a partir de sus memorias. Tatiana Jiménez, de la Red de Paz de Jóvenes del Meta afirmó que “nos permitieron aprender mucho para la vida, como jóvenes es muy enriquecedor porque nos ayuda a entender la historia y seguir compartiéndolo con los más pequeños”.

El Tente es un grupo de mujeres que desde el arte busca dignificar a víctimas y familiares de desaparición forzada. Durante la exposición en Villavicencio, las mujeres brindaron un taller de muñecas de trapo liderado por Paulina Mahecha. Jóvenes y adultos hicieron un homenaje a las y los desaparecidos, al tiempo que creaban una red de apoyo entre los participantes y las mujeres de la organización. En el marco del Día Internacional del Detenido Desaparecido, varias organizaciones realizaron acciones conmemorativas en centros comerciales y parques públicos encaminadas a la búsqueda de la verdad, la memoria y la justicia para sus familiares. La itinerancia por Villavicencio deja la visita de más de mil personas que hicieron parte de la transformación que entre todos soñamos como país.

Ahora el turno es para Cúcuta, que tendrá la oportunidad de ver una muestra del  28 de septiembre al 16 de noviembre durante la exposición Juntos Aparte, que trata sobre arte, migración y exilio en la frontera colombo venezolana. De manera paralela, del 26 de septiembre al 27 de octubre, será inaugurada en Cali una muestra en gran formato de la exposición en el Museo La Tertulia, en el marco de la temporada Luz para la memoria.

 


Amor Puro, Cali, Cúcuta, Museo de Memoria de Colombia, Rafael Tamayo, Villavicencio, Voces para Transformar a Colombia

El Museo de Memoria de Colombia llega a Cali, descúbrelo

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Autor

Juan Sebastián Sanabria

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Juan Sebastián Sanabria

Publicado

19 Sep 2019


El Museo de Memoria de Colombia llega a Cali, descúbrelo

  • La inauguración será el 26 de septiembre a las 5:30 p.m. en el Teatrino del Museo La Tertulia, con un concierto de arrullos y alabaos de la Cuenca del Río Yurumanguí. Aforo Limitado.
  • El Museo de Memoria de Colombia ofrecerá una amplia agenda cultural, artística y educativa con entrada libre
  • La exposición estará abierta del 27 de septiembre al 27 de octubre, de martes a sábado de 10:00 a.m a 7:00 p.m. – Domingo de 2:00 p.m. a 6:00 p.m. Entrada libre

A partir del próximo jueves 26 de septiembre Cali tendrá la oportunidad de conocer, escuchar y aprender de las historias que trae el Museo de Memoria de Colombia con la exposición “Voces para transformar a Colombia”, una exposición que visibiliza los testimonios y voces de los sobrevivientes del conflicto armado. Esta experiencia será presentada en el Museo La Tertulia en el marco de la Temporada “Luz para la Memoria”, que busca generar preguntas y conversaciones sobre cómo distintas comunidades del país han enfrentado la violencia a través de los años y cómo, entre todos, podemos construir un futuro mejor.

Además del recorrido por las diferentes piezas de memoria que conforman la exposición, el Museo ofrecerá una nutrida agenda de eventos artísticos y actividades educativas de entrada libre que se extenderá por 32 días y que tendrá lugar en diferentes lugares de la ciudad, teniendo como centro el Museo La Tertulia y la Feria Internacional del Libro de Cali. Los caleños podrán asistir a 12 conversatorios nacionales y 2 internacionales, 5 ciclos audiovisuales locales e internacionales, 1 intervención muralista en gran formato, 4 conciertos, 6 funciones de danza y teatro, 21 talleres creativos, 5 acciones conmemorativas y laboratorios de creación en barrios de la ciudad.

Cali recibirá la visita de artistas y líderes sociales provenientes de municipios como Lloró, Quibdó, Nuquí, Tumaco, Buenaventura, Trujillo, Yurumangui, Bogotá, Medellín, Popayán, Cúcuta, Barrancabermeja y Jambaló. Contará con la participación de artistas como la maestra Zully Murillo, Cynthia Montaño y Hugo Candelario. También, participarán en las actividades invitados internacionales de España, Argentina y Chile que trabajan temas de memoria histórica y derechos humanos.

Asimismo, el público general conocerá iniciativas locales de memoria que realizan organizaciones del Valle del Cauca. Experiencias creadas por artistas que desde el cómic, la poesía, el canto, la cuentería, el grafiti, los documentales y el fútbol han hecho de la memoria una herramienta contra el olvido.

Para Rafael Tamayo, director del Museo de Memoria de Colombia, la responsabilidad histórica en la construcción de la memoria implica generar espacios que nos ayuden a entender y reconocer qué pasó, porqué pasó, cómo pasó, cuándo pasó y a quién le pasó.

“Conociendo las historias de vida de aquellas personas que sobrevivieron y de quienes no lo hicieron podemos construir la historia del conflicto y contribuir a transformar los imaginarios y las prácticas de la violencia a partir de mensajes de esperanza para que estos hechos no se repitan”, afirmó.

La versión itinerante del Museo de Memoria de Colombia quiere crear un escenario vivo, abierto, incluyente y participativo para las víctimas y la sociedad en general. Acciones que desde el arte y la educación aporten a la consolidación del papel de la memoria histórica como derecho y patrimonio público, reconociendo la pluralidad de las memorias del conflicto armado y promoviendo una cultura democrática para la no repetición.

Consulta la agenda completa en www.museodememoria.gov.co


Para mayor información:

Juan Camilo Acosta
Comunicaciones – Museo de Memoria de Colombia
316 302 6013
juan.acosta@cnmh.gov.co

Laura Angélica Cerón
Comunicaciones – Museo de Memoria de Colombia
301 706 3841
laura.ceron@cnmh.gov.co

 

Museo de Memoria de Colombia


Museo de Memoria de Colombia

El Museo de Memoria de Colombia llega a Cúcuta

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Autor

Mauricio Ramírez Vásquez

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Mauricio Ramírez Vásquez

Publicado

27 Sep 2019


El Museo de Memoria de Colombia llega a Cúcuta

  • Cúcuta recibe la instalación del Museo de Memoria de Colombia en el marco de Juntos Aparte, la segunda versión del encuentro internacional de arte, pensamiento y fronteras.

  • Con esta apuesta, el Museo de Memoria de Colombia busca unirse a una gran conversación sobre tránsito y migraciones en la frontera colombo-venezolana.
  •  La exposición estará abierta del 28 de septiembre al 16 de noviembre, de lunes a viernes de 8 am a 12 pm y de 2pm a 7pm. Sábados hasta el mediodía. Entrada gratis.

Desde el 28 de septiembre al 16 de noviembre, el Museo de Memoria de Colombia abre sus puertas en Cúcuta para recordar las historias de vida de quienes han tenido que migrar por la frontera colombo-venezolana. Esta instalación busca ser un escenario para el encuentro, en donde todos podamos plasmar nuestros recuerdos a través del dibujo, la costura y la pintura. Queremos conocer las memorias detrás de un plato, las preparaciones gastronómicas que han pasado de generación en generación, rescatar aquellos platos que nos hacen sentir en casa. ¿Qué plato te recuerda tu hogar? ¿Cuáles son los ingredientes y los pasos para prepararlo? ¿Qué emociones te evoca? La instalación será una casa que entre todos podremos construir con nuestros recuerdos.

La biblioteca Julio Pérez Ferrero será la sede principal. Con otros edificios y lugares emblemáticos, la biblioteca complementa el circuito de arte creado para la segunda edición de Juntos Aparte, la versión en Colombia de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur (Bienalsur).

Al ser Cúcuta la frontera más dinámica de América Latina y ante la crisis migratoria vista con mayor intensidad en los últimos años, se hace necesario compartir las historias de violencia y dolor, pero ante todo de dignidad y fortaleza que ha dejado el conflicto armado.El eje central son las millones de víctimas, personas y comunidades que han sido vulneradas durante muchos años, pero que aún en silencio han construido caminos de paz y esperanza.

Rafael Tamayo, director del Museo de Memoria de Colombia, resalta la importancia de participar en este tipo de eventos: “Es una oportunidad para que las personas comprendan y apropien las acciones culturales, artísticas y de memoria como expresiones de paz. Es la primera vez que el Museo llega a Cúcuta y esperamos sea el inicio de un intercambio permanente con las iniciativas y proyectos de una ciudad tan importante para nuestro país”.

Dos actividades marcarán el paso del Museo por Cúcuta: la primera será la Caravana Juntos Aparte, que inicia el sábado 28 de septiembre a las 6:00am desde el Puente Internacional Simón Bolívar hasta el Centro Cultural Quinta Teresa, donde tendrá lugar un acto poético. Se harán varios performances a lo largo del trayecto y el Museo de Memoria de Colombia estará acompañado por una obra artística, hecha por el artista local Jeider Sánchez, que será posteriormente instalada en la Biblioteca.

La segunda se tratará de un evento el día 2 de octubre a las 6:30 pm en la biblioteca Julio Pérez Ferrero que buscará acercarse a la memoria sensorial más íntima de los participantes a través de la música y la comida. Una memoria que cambia cuando debemos migrar a otro lugar por un mejor futuro. “Vivir en la frontera: arte y gastronomía” quiere ser un espacio en el que reconozcamos las tensiones, miedos, anhelos y nostalgias que guardan los alimentos, pero que al tiempo nos unen con las demás personas.

Durante esta última experiencia multisensorial, Jacobo Sharon, quien viene del Catatumbo, participará con la preparación de un postre típico de la región elaborado con ingredientes que se han ido perdiendo por la expansión de los monocultivos en la zona. Laura Sierra, cucuteña de nacimiento pero venezolana de corazón, compartirá el plato con el que  ha unido a su familia en los momentos más difíciles. Finalmente, nos acompañará Camila Rangel, líder de los talleres de costura y tejido en Villa del Rosario, para compartir la experiencia del tejido en la frontera. El inicio estará a cargo de la agrupación 5ta con 5ta Crew, que a través del hip hop, el grafiti y el breakdance le ha apostado a la convivencia y al desarrollo comunitario en la región de Norte de Santander.

El Museo de Memoria de Colombia es un escenario vivo, abierto, incluyente y participativo para las víctimas y la sociedad en general, que aporta a la consolidación del papel de la memoria histórica como derecho y patrimonio público, reconociendo la pluralidad de las memorias del conflicto armado y promoviendo una cultura democrática para la no repetición.


Para mayor información

Laura Angélica Cerón
Comunicaciones Museo de Memoria de Colombia
301 706 3841
laura.ceron@cnmh.gov.co

 


Biblioteca Julio Pérez Ferrero, Centro Nacional de Memoria Histórica, Cúcuta, Darío Acevedo Carmona, Museo de Memoria de Colombia

“Hay que tener un museo conectado con las exigencias actuales”, una conversación con Francisco Estévez

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Autor

Diana Gamba

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Diana Gamba

Publicado

3 Oct 2019


“Hay que tener un museo conectado con las exigencias actuales”, una conversación con Francisco Estévez

Hablamos con Francisco Estévez, director del Museo de Memoria y los Derechos Humanos de Chile, sobre la creación y apropiación de uno de los lugares de memoria más importantes de Latinoamérica, luego de casi 10 años de su inauguración.


Francisco Estévez, director del Museo de Memoria y los Derechos Humanos de Chile, acompañó la instalación que el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) tuvo en la Fiesta del Libro de Medellín. Este espacio, compartido con el Museo Casa de la Memoria de Medellín, amplió las reflexiones sobre creación y protección de la memoria histórica en Colombia y Latinoamérica desde distintos ámbitos: periodísticos, educativos, culturales, artísticos y museísticos.

En una charla junto a Rafael Tamayo, director del Museo de Memoria de Colombia, y Catalina Sánchez, directora del Museo Casa de la Memoria de Medellín, Estévez compartió nuevas miradas frente a la construcción de memoria. Bajo su dirección, el Museo de Memoria y los Derechos Humanos de Chile ha tomado como bandera la visibilización y protección de las víctimas que dejó la dictadura y ha buscado convertirse en un espacio donde las luchas actuales de la sociedad chilena puedan ser leídas bajo una mirada crítica. Aquí compartimos sus reflexiones.

¿Cómo surge la necesidad de crear un museo de memoria en Chile?

El museo se crea a partir de los informes de las comisiones de verdad y reconciliación, que se elaboran con el objetivo de contribuir al esclarecimiento de las principales violaciones de los derechos humanos cometidas entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990. Estos informes cuentan con mucho detalle cómo ocurrió la represión en esos años, se identifican también las víctimas y se señalan las circunstancias de su ejecución o desaparición. Los informes establecen una verdad transversalmente aceptada, no unánime, de lo que pasó en esos años, y casi como una recomendación de estos informes surge la necesidad de construir un museo de la memoria. Empieza su construcción en el 2008 y termina 2010, desde entonces ya han pasado diez años.

¿Cómo se ha apropiado la ciudadanía del Museo?

Considerando que Chile tiene menos población que Colombia (18 millones vs. 49 millones), recibimos al año 200.000 personas. Para Chile es bastante y su número incrementó a partir de una ofensiva negacionista que hubo contra el Museo. Eso afirmó la necesidad de su existencia. Un tercio son estudiantes de distintos liceos y colegios, el otro tercio son turistas, particularmente de América Latina, y la otra parte es público general.

¿Cómo logra el Museo en Chile que la gente sienta empatía por las historias presentes en él?

El Museo es un lugar de mediación con el derecho a la memoria que tienen todos los ciudadanos. Para mí la clave de la empatía es que la persona sienta que tiene el derecho natural de hacer uso de la memoria y sentirse dueño, no materialmente, sino simbólicamente del lugar donde está. Esa, a mí juicio, es la base de la empatía.

¿Cómo alcanza su legitimidad el Museo de Chile?

A nivel parlamentario se acaba de formar un grupo de amistad parlamentaria con el Museo. En él hay de todas las posiciones políticas. También hay una buena relación con los ministerios y no es fácil porque este es un museo que podría vincular más a la oposición respecto al actual gobierno. Sin embargo, entendemos que este museo debe estar situado más allá de ese conflicto y es la identidad de la memoria y la prioridad de la defensa de los Derechos Humanos y de la democracia. Hay otras formas de lograr legitimidad y es reconocer a las personas que visitan el Museo como ciudadanos de la memoria.

El relato que cuenta el Museo en Chile parte de un consenso. ¿Ese relato puede llegar a cambiar con el tiempo o es algo fijo que a partir de ahí marca otras perspectivas?

Tiene que cambiar porque el relato también está situado históricamente. Lo que no cambia es la identificación de las víctimas y de las violaciones a los derechos humanos que se cometieron en relación a esas víctimas. El relato tiene que introducir nuevas perspectivas, va tomando elementos del tiempo presente que son indispensables para que el Museo tenga también un significado de actualidad.

Por ejemplo, ante la emergencia del movimiento feminista de América Latina y el mundo surge la pregunta: ¿De qué modo está verdaderamente visibilizada la lucha de las mujeres en el corazón de la democracia y los derechos humanos? Durante la marcha de ‘Ni una menos’ vi el lienzo de los familiares de ejecutados políticos, liderado principalmente por mujeres que pertenecen a esa agrupación de familiares. Eso demuestra que su demanda como familiares de víctimas de la dictadura también tiene diálogo presente y actual con las demandas feministas. Eso te obliga a tener un museo conectado con las exigencias actuales y te obliga a repensar también la muestra.

¿Cómo trabaja el Museo con otros lugares de memoria de Chile?

Si uno recorre el país se encuentra muchos lugares y sitios de memoria. Eso es un desafío porque un museo de la memoria solo se puede entender en red. Un sitio muy emblemático es lo que se conoce como Villa Grimaldi, hoy día Parque por la Paz, ubicado en la zona oriente de la ciudad de Santiago. El presidente de ese sitio de memoria es integrante del directorio del Museo. Entonces, sí hay líneas de cooperación para hacer exposiciones; es una relación que debe construirse, que no estaba de por sí, pero es indispensable ver que la memoria es una, que se construye socialmente y que se construye más allá de las individualidades y de los intereses de una u otra institución.

¿Qué va a ocurrir con la construcción del Museo de la Democracia, que busca contar otro relato distinto al del Museo de Memoria y los Derechos Humanos?

Sí existió por parte del gobierno actual la idea de un museo de la democracia y no sé cómo se va a concretar. Es complejo, porque quienes proponen ese museo lo que buscan es justificar el golpe. Decir que había una crisis tan grande durante la democracia en Chile, con el gobierno de Allende, que el golpe fue inevitable. También quieren hablar de la recuperación de la democracia, pero entonces, ¿cómo van hablar de la democracia saltándose todo el período de la dictadura? Las contradicciones están.

¿Cómo han hecho al interior del Museo para defender los derechos humanos cuando existen posiciones políticas que pueden estar en contra de este relato?

No hay una receta, pero sí hay una visión y es que esta no es cualquier memoria, es una memoria que está en diálogo con la democracia y los derechos humanos. Sí hay personas que no tienen una posición democrática o que relativizan la importancia de los derechos humanos. Lo que nos interesa es convocar a aquellas personas para quienes la democracia y los derechos humanos son importantes y no importa la posición política que tengan, si es de centro o es de derecha o izquierda.

¿De qué forma dialoga el Museo con las nuevas generaciones?

Un dato importante es que el Museo está vinculado a la malla curricular. Cuando estudian historia hablan también de derechos humanos y voluntariamente muchos profesores deciden traer a sus estudiantes al Museo. Un componente clave del Museo es la educación y como en general los profesores tienen una conciencia más crítica informan en el colegio que desean ir al Museo de la Memoria. Hay distintas formas: conciertos, actividades que la gente puede encontrar para relacionarse con el Museo y el Museo es hoy en día una institución social muy reconocida.

 


Francisco Estévez, Museo Casa de la Memoria de Medellin, Museo de Memoria de Colombia, Museo de Memoria y los DDHH de Chile, Rafael Tamayo

Museos para la reconciliación: comunidades, pedagogías y memorias

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

03 Oct 2019


Museos para la reconciliación: comunidades, pedagogías y memorias

A las 10 de la mañana del 2 de mayo de 2002, un cilindro-bomba lanzado por
la antigua guerrilla de las Farc perforó el techo de la iglesia San Pablo
Apóstol, en Bojayá. En el lugar se refugiaban centenares de personas. El
resultado: 79 fallecidas (48 de ellos niños y niñas), alrededor de 100
lesionados, el desplazamiento de 1.744 familias y grandes fracturas sociales.

El Consejo Internacional de Museos (ICOM), el Centro Nacional de Memoria Histórica e ICOM Colombia realizarán el primer taller de capacitación en Latinoamérica, desde el 7 hasta el 11 de octubre en El Museo La Tertulia en Cali, Colombia, en el marco de la exposición Voces para Transformar a Colombia del Museo de Memoria de Colombia.

El programa contará con la participación de los talleristas: Marilia Bonas, directora de ICOM Brasil y coordinadora del Memorial da Resistência de Sâo Paulo, Brasil y Armando Perla, gerente de Desarrollo de Museos y Asociaciones Estratégicas en el Museo de los Movimientos en Malmo, Suecia, además asistirán profesionales de museos de varios países latinoamericanos.

En el programa se promoverá la reflexión sobre los retos museológicos y pedagógicos que los museos latinoamericanos contemporáneos enfrentan al desarrollar proyectos y actividades ligados a la construcción de memorias, los conflictos, los procesos de resistencia y resiliencia, el diálogo y la reconciliación.

Este taller busca establecer miradas contemporáneas sobre el quehacer de los museos con miras a que la ciudadanía comprenda estos espacios como lugares para el encuentro y el intercambio de ideas, en donde los visitantes pueden ampliar su entendimiento de diversos hechos y conflictos en diversos contextos latinoamericanos.

Al tratarse del primer taller de este tipo que se realiza en la región, se espera que surjan nuevas ideas y formas de hacer para consolidar a los museos latinoamericanos como espacios de múltiples voces, democráticos e inclusivos donde se aborda el pasado y el futuro de manera crítica y se construyen de manera participativa con las comunidades.


Para más información

Julián Roa
Junta Directiva ICOM Colombia
Correo electrónico: icom.colombia@gmail.com

 


Cali, Consejo Internacional de Museos, Museo de Memoria de Colombia, Museo la Tertulia, Voces para Transformar a Colombia

“La música nos ha mantenido unidos”, Hugo Candelario

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Autor

Juan José Toro

Fotografía

Juan José Toro

Publicado

09 Oct 2019


“La música nos ha mantenido unidos”, Hugo Candelario

El pasado viernes 27 de septiembre, el Grupo Bahía, uno de los mayores representantes de la música tradicional del Pacífico, se presentó en el Bulevar del Río de Cali para interpretar algunos de sus éxitos y hablar sobre la importancia de la música para las comunidades negras de la región.


De acuerdo al maestro Hugo Candelario González, director de la agrupación, los ritmos del Pacífico además de ser parte de la riqueza cultural del país han cumplido un papel fundamental “no únicamente desde los procesos emocionales o psicológicos de cada ser humano, sino también ayudando a mantener la unión de las comunidades” y no solo durante el conflicto colombiano sino desde tiempos inmemoriales.

Sin embargo, esa unión que produce la música también ha sido afectada por el conflicto. Algunos grupos armados prohibían que se realizaran los cantos tradicionales durante los rituales funerarios. Además, la minería ilegal, la contaminación de los ríos y la deforestación indiscriminada de los bosques ha disminuido la producción de la palma de chonta, elemento fundamental para la construcción de instrumentos musicales como la marimba.

Al final, el maestro Hugo agradeció la invitación del Museo de Memoria de Colombia para ser parte de la exposición Voces para transformar a Colombia, y la describió como una iniciativa necesaria para la ciudad, la región y el país.

 


Museo de Memoria de Colombia, Música, Voces para Transformar a Colombia

Ritmo del Este: música para la memoria y la paz en Buenaventura

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Autor

Juan José Toro

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Juan José Toro

Publicado

16 Oct 2019


Ritmo del Este: música para la memoria y la paz en Buenaventura

El Museo de Memoria de Colombia inauguró su exposición “Voces para Transformar a Colombia” en Cali con música de Ritmo del Este de Yurumanguí, un lugar donde la memoria, el dolor, la esperanza, el baile y el canto se convierten en uno solo. Un evento lleno de tradición, emotividad y el mensaje de una comunidad que se arraiga a su tierra a través de las expresiones culturales tradicionales.


El lanzamiento de la exposición “Voces para transforma a Colombia en Cali” nos permitió reconocer algunas de las manifestaciones culturales tradicionales del Pacifico colombiano, traídas desde Buenaventura y el río Yurumanguí. Los alabaos y los arrullos eran parte de un proceso de memoria que recoge a generaciones adultas que se desplazaron hacia Buenaventura en épocas de violencia. Ahora, junto a sus renacientes, representan a través de la música, los ejercicios de reconstrucción de la memoria que aportan a la reconciliación de una sociedad herida por el conflicto armado.

La comunidad negra de Yurumanguí vive entrando en lancha por el río a unos 60 kilómetros. La primera vereda es Barranco y la última Juntas, a 120 kilómetros de Buenaventura. Han afrontado diferentes hechos victimizantes: desplazamientos forzados para salvaguardar su vida de los enfrentamientos armados; confinamientos al no poder desplazarse libremente por el río para desarrollar sus actividades económicas, y asesinatos selectivos a sus líderes y representantes más importantes. Hechos que han dejado huellas dolorosas en su memoria colectiva.

Uno de los hechos que más los marcó como comunidad fue la masacre de la vereda El Firme, en donde el Bloque Calima de las AUC asesinó a siete personas de la comunidad y quemó sus casas, lo cual repercutió en la desaparición total de esta en el río.

Algunos de los miembros de este grupo paramilitar aceptaron, en versión libre, que el objetivo era desviar la atención de las Fuerzas Militares, por una masacre que ya habían cometido días antes en el río Naya y en la cual resultaron capturados algunos de sus integrantes. A través de mensajes en las paredes de la vereda quisieron culpar a las Farc de lo ocurrido.

Así, en medio de este contexto, la música se convierte en una herramienta de defensa del territorio y  salvaguarda sus tradiciones. En Yurumanguí afirman que la música es una de las cosas que el conflicto no les ha podido arrebatar. Al contrario, se ha fortalecido como una estrategia de resistencia y visibilización de sus vivencias en el territorio.

Alba Elena Aramburo, reconocida matrona de Yurumanguí, desde que llegó desplazada al barrio Punta del Este en Buenaventura se propuso enseñar en las nuevas generaciones que crecían lejos de su río, el amor por su territorio y sus prácticas tradicionales. Durante años ha creado agrupaciones musicales con niños y jóvenes, miembros de su familia cercana y extensa, hijos, nietos, sobrinos y vecinos, todos de origen yurumanguereño, a quienes ha transmitido a través de sus letras, sus vivencias en el río para que nunca olviden su arraigo a este territorio.

Hoy en día, doña Alba Elena sigue siendo parte del Consejo Comunitario de la Cuenca del Río Yurumanguí. También cuenta con un semillero musical llamado Mar Abierto. De pequeños desarrollan sus habilidades musicales y aprenden sobre la historia de su comunidad y territorio. Ya convertidos en jóvenes pasan a ser parte de Ritmo del Este, una reconocida agrupación musical que ha participado en importantes festivales como Cantores de río en Buenaventura, el Petronio Álvarez en Cali, y otros escenarios como en esta oportunidad, en la exposición Voces para Transformar del Museo de Memoria de Colombia en el Museo La Tertulia. Una manera de llevar su voz, sus historias y su cultura a través de la música en el Valle del Cauca y el país.

Una de las interpretaciones más importantes de Ritmo del Este es “En memoria de mis muertos”, una canción que narra los hechos victimizantes vividos en el territorio, la cual se convierte en un homenaje a aquellos que ya no están. Néstor Castro Aramburo, director de Ritmo del Este e hijo de Alba Elena Aramburo conto que “es una manera de no olvidar lo sucedido y de recordar a quienes ya no están en vida, pero que su memoria nos sigue acompañando”.

Entonan también con especial cariño “Colonia Yurumanguireña”, que refleja el lazo afectivo que permanece entre el rio y la zona urbana y la profunda conexión con su paraíso en la tierra. Doña Alba busca que su música lleve un mensaje de paz y de transformación para la protección de su pueblo, y por eso entona “Paz para Colombia”, una solicitud formal que hacen al Estado colombiano para ponerle un alto a la violencia y avanzar en la construcción y mantenimiento de la paz en los territorios.

Estas iniciativas de memoria, que se han gestado autónomamente en los territorios, son la base de una relación en doble vía establecida por el Museo de Memoria de Colombia. Acciones que permiten comprender y expresar públicamente la memoria que las víctimas han reconstruido en sus regiones, trascendiendo al ámbito nacional e internacional.

El Museo de Memoria de Colombia es un proyecto de país, pues trasciende sus propuestas museográficas, culturales, educativas, artísticas y comunicativas por toda Colombia, a través de la integración y relacionamiento constante con las comunidades y sus  esfuerzos por contar lo que han vivido y transformarlo en mensajes de paz y esperanza.

Experiencias como esta siguen motivando la construcción del Museo y nos brindan aprendizajes que aportan a la creación de escenarios de visibilización y transformación social, liderados por las víctimas.

Si quieren participar de eventos similares, consulten la programación completa.
 


Buenaventura, Museo de Memoria de Colombia, Museo la Tertulia, Ritmo del Este, Yurumanguí

Así vivimos el Museo de Memoria de Colombia en Cali

ARTÍCULO

Habitantes del barrio Punta del Este en el mural dedicado a la vida y resiliencia en el Pacífico Colombiano.


Así vivimos el Museo de Memoria de Colombia en Cali

Luego de haber presentado durante un mes la exposición Voces para transformar a Colombia en Cali, el Museo de Memoria de Colombia se prepara para su construcción física que iniciará en el 2020 en Bogotá.

Acercar las historias de vida de millones de víctimas de conflicto, así como las formas en que han podido sobrellevarlo, es uno de los mandatos misionales del primer museo a nivel nacional que está destinado para la reparación simbólica de la víctimas de un conflicto de más de 60 años. Bajo esta premisa, Cali vivió la exposición “Voces para transformar a Colombia”  que junto a una programación artística, académica y cultural, tuvo lugar en el Museo La Tertulia en el marco de la temporada ‘Luz para la memoria’.

Durante un mes, más de 10.000 asistentes pudieron conocer en las instalaciones del museo más importante de arte moderno de Cali, una exposición que contó las voces de personas que habitan regiones como el Catatumbo, la Sierra Nevada de Santa Marta, el Magdalena Medio, Cauca, Caquetá y Putumayo. En esta edición, la Costa Pacífica tomó gran protagonismo, pues cantantes, narradores, muralistas, actores y bailarines compartieron la forma en que entienden su historia, su territorio y sus comunidades a través de lenguajes propios.

Concierto ‘Cantos ancestrales para la vida’. – Fotografía por: Camilo Lozano

El cierre de la exposición, que inició el 26 de septiembre y finalizó el 27 de octubre, mostró cómo el hip hop puede ser una herramienta que visibiliza y protege los derechos humanos. Artistas como El Escribiente de Tumaco, Miller Landy &  Xnew de Lloró, Chocó; El Javi & Valentina de Buenaventura y Cynthia Montaño y su banda de Cali le cantaron a la vida, a la esperanza, contra el racismo y la violencia sobre las mujeres. Más de 200 asistentes participaron de este concierto.

Un museo para los colombianos

Conversatorio ‘Cuando la memoria incomoda. Arte e instituciones culturales”. – Fotografía por: Mauricio Ramírez

Más de 53 eventos compartieron el mensaje de un museo vivo, inclusivo y participativo. Conversatorios con invitados nacionales e internacionales, muestras audiovisuales, obras de teatro, narración oral, muralismo, cantos y poesías fueron la excusa por la cual miles de ciudadanos, artistas y víctimas clamaron a la sociedad por un alto al conflicto armado. El Museo de Memoria de Colombia es un escenario en donde los relatos se vuelven una polifonía por la paz.

“Las actividades pedagógicas y culturales que se desarrollaron en los 32 días de la exposición reflejaron la diversidad de la región, dieron espacio a diálogos plurales e hicieron que los visitantes se divirtieran, y al mismo tiempo se cuestionaran y reflexionaran sobre las dinámicas violentas y las posibilidades que tenemos como sociedad para superarlas.  El buen balance que realiza el Museo de Memoria fue posible al gran compromiso de varios equipos de trabajo y el apoyo de muchas personas e instituciones; nos alegra profundamente que la colaboración en la diversidad incluyó tanto aquello que vimos y vivimos, como aquello que no se observa a primera vista de la exposición”, afirmó Rafael Tamayo, director del Museo de Memoria de Colombia.

Las organizaciones de víctimas fueron quienes en su mayoría impulsaron estos eventos. Los familiares de los diputados del Valle, Santa María Fundación,  Asociación de Familiares de Víctimas de Trujillo, el  Colectivo Rostros y Huellas y la  agrupación Teatro por la Vida de Buenaventura, el  Teatro por la Paz Tumaco, Representantes del Consejo comunitario de Yurumanguí de Buenaventura, la Minga Muralista del Pueblo Nasa, los Guardianes del Río Atrato, Agrupación Integración Pacífica y la Casa Cultural del Chontaduro fueron solo algunos de quienes participaron en acciones memoriales, conversatorios y muestras artísticas.

Somos más que 11. Conmemoración en memoria de los diputados del Valle. – Fotografía por: Daniel Sarmiento

“Trabajar junto al Museo de la Tertulia fue determinante, pues permitió que la relación entre el arte, la memoria y las expresiones culturales locales tuvieran una plataforma donde visibilizar proyectos de largo aliento. “Es una exposición muy rica en recursos narrativos que nos muestra una Colombia narrada desde las mismas víctimas y su diversidad. Los museos tenemos un papel muy importante, hay que resaltar cómo el artista de hoy habla y tiene un discurso alrededor de lo que lo toca: el medioambiente, las problemáticas sociales. Desde La Tertulia es una apuesta misional, somos un museo que contribuye a la transformación y el diálogo desde el arte, desde la reflexión crítica que nos compete como seres humanos”, afirmó Ana Lucía Llano directora del Museo La Tertulia.

Un museo para la educación

Mediación con colegios de ‘El Tesoro Escondido’. – Fotografía por: Mauricio Ramírez

Poner en discusión la memoria como un tema transversal en distintos contextos abre la posibilidad de mirar el pasado, reflexionar y conversar sobre lo que está en nuestras manos, en el presente, para construir un futuro distinto. Colegios de distintas comunas y estudiantes universitarios participaron en recorridos guiados en los que se tuvo en cuenta de forma diferenciada sus edades. Con ellos se emplearon distintas estrategias para comprender cómo han vivido el conflicto armado, luego cómo lo han vivido otras personas y cómo podemos proponer ideas para la construcción de paz.

“Asistieron en promedio unos 3.000 estudiantes con 300 profesores acompañando. Es una zona que hace mucho requería una exposición que abordara estos temas, con la vocación del Museo pudimos escucharnos y aquí reside su valor”, afirmó Juan Ricardo Barragán, coordinador del equipo de educación de Museo.

El futuro del Museo de Memoria de Colombia

Después de una caravana por Colombia, en la que recorrimos Villavicencio, Cúcuta y Cali, el museo seguirá trabajando para poder ofrecer una experiencia similar en la Costa Caribe colombiana, además de construir su edificio sobre la Calle 26 en Bogotá y abrir sus puertas en 2021. Este será un corazón que desde Bogotá se conectará con otros sitios y lugares de memoria del país, trabajará de la mano con colegios, universidades, centros de pensamiento, organizaciones sociales y líderes sociales. En él, víctimas, sobrevivientes del conflicto y ciudadanos podrán encontrar un espacio en el que la conversación, el disenso y la reflexión sean mecanismos que permitan pasar uno de los capítulos más duros como nación.

 


Créditos


Autor

Edwin Cubillos


Fotografía

Edwin Cubillos


Publicado 19 Nov 2019

Buenaventura, Cali, Museo de Memoria de Colombia, Museo la Tertulia, Rafael Tamayo

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