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Juglares de la Memoria de los Montes de María

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Autor

Juan Sebastián Sanabria

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Juan Sebastián Sanabria

Publicado

05 Dic 2019


Juglares de la Memoria de los Montes de María

Este es un trabajo que visibiliza el apego de las personas montemarianas a su territorio, la diversidad de sus voces, sus tradiciones culturales y las aleccionadoras vivencias a modo de canto que acompañan este ejercicio de construcción de memoria histórica y de paz en la región.


Este jueves, 5 y 6 de diciembre, en San Onofre, Sucre, se presenta el documental Juglares de la Memoria de los Montes de María, en el III Festival de la Reconciliación de los Montes de María, el cual tiene como objetivo general consolidarse como un espacio que por medio del arte, las tradiciones, la cultura y el diálogo, busca propiciar la reconciliación entre los diversos actores del territorio, las comunidades, las instituciones, y las organizaciones de los quince municipios de Montes de María, en aras de fortalecer los procesos de sanación colectiva y reparación del tejido social de la región. Y cuyo lema para esta tercera edición es: “Reconciliación, buen vivir y defensa del agua”

 “Caramba qué, hasta las estrellas se están desplazando” . Esta metáfora la dice Julio Cárdenas en Juglares de la Memoria, al explicar que vio pasar una estrella fugaz, y lo primero que pensó fue en el destierro que estaban viviendo a causa de la violencia. Una analogía que refleja, de manera poética, el sentir de los montemarianos y montemarianas, en medio del conflicto armado.

Contar el conflicto a través del canto, para narrar el pasado en el presente, es uno de los tantos recursos narrativos que se muestran en el documental,realizado desde 2018 por el equipo de investigación ¡Basta Ya! Montes de María (BYMM) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el Espacio Regional de Construcción de Paz de los Montes de María (ERCPMM). Una pieza audiovisual, dividida en dos capítulos, que nos invita a dialogar sobre la cultura montemariana desde el arte, un arte que cuestiona la guerra.

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Así, desde la diversidad de sus cantos, mezclando sonidos y composiciones que nos hacen vibrar el cuerpo y el espíritu; se ven expresiones sonoras que llevan al espectador a explorar, por medio de canciones, los caminos que facilitan la construcción de paz y la reconciliación.

“Sangre inocente, corre, muerte en veredas, mi pobre patria sola se acaba, no se oye el canto de los turpiales, solo se escucha un coro de balas” . Es la composición de Rafael Posso, líder comunitario de Las Brisas (San Juan Nepomuceno, Bolívar), realizador, también, de Buscando Huellas, una serie de 14 pinturas a lápiz que plasman la historia de desplazamiento forzado y la masacre del 10 de marzo de 2000 en Las Brisas:

Al paso con la crudeza de este canto, Rafael Posso nos comparte confesiones que normalmente sólo surgen en espacios de diálogo y confianza, precisamente como los que auspicia el ERCPMM con el festival, señalando“Antes se le cantaba al amor, a la esperanza. Pero nunca, jamás, pensé que se le podía cantar a la violencia”.

Así, Juglares de la Memoria muestra los rostros y voces de los hombres y mujeres de los Montes de María, las afectaciones por la violencia, su resiliencia, su búsqueda constante por dar a conocer sus reclamos, y las organizaciones y colectivos que forjaron para construir memoria histórica viva desde el territorio. El apego a sus tradiciones, que se ven afectadas, como todo, por la desdicha que genera el conflicto armado.  

“Ya nos tocó bajar la guardia, dejar de asistir a muchos festivales porque acá se hablaba de zona roja, entonces eso nos cohibió de hacer trabajo de campo, porque esta música tiene eso que uno la consigue no tanto en la biblioteca, en la emisoras, sino allá donde está el juglar, meterse en la montaña, y allá están los actores armados. Entonces eso nos cohibía de hacer procesos de investigación”, explica Rafael Gil en el documental.  

En este contexto, de igual manera, se crearon canciones para exigir la visibilidad de los derechos individuales y colectivos. Es el caso de Dina Cruz Peña de Ovejas, Sucre, que canta: “Escúcheme bien comadre los derechos que tiene usted. Derechos nos son regalos, le pertenecen a usted, si no luchamos por ellos no los podemos tener. Las campanas dicen dan, mujeres decimos den. Preferimos las campanas porque dan sin que les den”.

Si bien en Juglares de la Memoria vemos las voces de los sobrevivientes del conflicto armado en el territorio, lo que verdaderamente presenciamos, gracias al arte y la cultura, es la diversidad de las expresiones artísticas que son muy propias de la región. Por ejemplo la décima, que tiene una manera de contar muy autóctona y poética, que los campesinos y campesinas han usado para interpretar la historia desde su vida cotidiana, desde sus quehaceres diarios. En los jornales, o conversando en una hamaca sanjacintera mientras se balancean con la brisa que golpea las montañas de los Montes de María.

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¡Basta Ya! Montes de María y Cancionero

El documental hace parte de la investigación ¡Basta Ya! Montes de María (BYMM), un proyecto de memoria histórica que busca atender las demandas de las organizaciones de víctimas en la región, para la construcción de una memoria histórica viva, dando cuenta de los acumulados construidos por los procesos de memoria local en relación con los contextos y lógicas de violencia, las formas de victimización individual y colectiva, los impactos poblacionales y territoriales de la guerra, así como las respuestas y resistencias que han generado los pobladores de la región; todo en perspectiva diferencial. Las memorias expresadas a través de la música pretenden aportar a la identidad regional montemariana, a la construcción de paz territorial y al desarrollo rural regional.

De este proyecto también hace parte un cancionero que es la recopilación de todas las canciones que aparecen en los dos capítulos del documental Juglares de la Memoria, como un esfuerzo adicional que busca compartirles la enorme fuerza narrativa de estas expresiones que lastimosamente no pudieron incluirse en su toda extensión, que nos cuenta no sólo sus experiencias en el conflicto armado de los Montes de María, también la diversidad de ser montemariana y montemariano, de sus añoranzas de paz.

Vea acá los dos capítulos del documental Juglares de la Memoria:


Descargue el cancionero en PDF“.


Agradecimientos especiales:

El CNMH agradece al personal del Colegio Santa Clara del municipio de San Onofre, Sucre por habernos facilitado muy generosamente sus instalaciones y  equipos para proyectar el lanzamiento del documental. Así mismo, a las personas del municipio por su cálido recibimiento y a las gestiones internas que se realizaron desde el mismo ERCPMM para que esto ocurriera.

 


Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, Festival, Montes de María, Sucre

Entreacto: festival de teatro sobre memoria en Bogotá, Medellín y Cali

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CNMH

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CNMH

Publicado

19 Oct 2017


Entreacto: festival de teatro sobre memoria en Bogotá, Medellín y Cali

La primera edición del Festival Entreacto: memorias vivas en escena propone una reflexión sobre los alcances del teatro en la construcción de paz y memoria.


En julio pasado, con el teatro Jorge Isaacs de Cali a reventar, el Museo Nacional de la Memoria presentó un compilado de obras de corta duración llamado “Por algo sería”. Durante varios meses, el equipo del Museo, cuatro colectivos teatrales caleños y decenas de familiares de víctimas de crímenes de Estado asociados al Movice trabajaron juntos para adaptar historias reales de hijos desaparecidos, de ambientalistas asesinados, de líderes amenazados.

Las historias se transformaron en presentaciones musicales, monólogos, títeres, rituales y conversaciones. Fue una prueba de que en el teatro hay una alternativa amplia, compleja y llena de matices, que puede aportar a la construcción y difusión de la memoria del conflicto. En esa misma línea, el Museo presenta el Festival Entreacto, una apuesta por reunir y poner a dialogar voces que desde distintos rincones del país, e incluso del continente, han trabajado la relación entre teatro y memoria.

El objetivo del festival es mostrar y discutir los aportes que el teatro colombiano ha hecho para la construcción de la memoria histórica, la paz y la defensa de los derechos humanos. Y está dirigido a públicos universitarios, organizaciones sociales, víctimas, artistas y personas de diferentes espacios públicos urbanos.

Durante una semana, entre el 23 y el 29 de octubre, Entreacto estará en Bogotá, Medellín y Cali. Se presentarán obras en sala, como “Donde se descomponen las colas de los burros”, que cuenta la historia de un joven que se resiste a ser desaparecido, o “Tocando la marea”, que atraviesa problemas como la violencia y la privatización del puerto en Buenaventura. También habrá obras de calle, como “Objetando”, que hace una crítica a las lógicas bajo las que funcionan los ejércitos, o “Manos a la obra”, que habla de los impactos de la guerra en población LGBTI.

Además, habrá talleres de formación: uno, en Bogotá, a cargo de Martín Erazo, un dramaturgo chileno que hace más de veinte años fundó el colectivo La Patogallina, en él se han abordado temas relacionados con las memorias de la dictadura de ese país. En el taller de Erazo se trabajará teoría y práctica sobre teatro de calle. Otro, en Cali, a cargo de Genny Cuervo, del colectivo teatral Laboractores, donde los asistentes aprenderán técnicas de creación a partir de elementos biográficos, históricos y de memoria.

En las tres ciudades se harán conversatorios relacionados con los temas del festival. En Bogotá estarán Martín Erazo y Hernando Parra, fundador del teatro R101, comparando las experiencias de Colombia y Chile. En Medellín estarán Juan Álvaro Romero, que trabaja temas artísticos en la comuna 8, Jorge Iván Grisales, dramaturgo, y las Madres de la Candelaria, que trabajan alrededor de la desaparición forzada. En Cali, finalmente, estarán Uldi Teresa Jiménez, magistrada de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, y Mary Cruz Cruel, directora de Teatro por la Paz, hablando del teatro como medida de reparación simbólica. La entrada a todas las obras y los conversatorios es libre.

El taller de Laboractores en Cali tiene cupos abiertos, previa inscripción en este link: http://bit.ly/2xR5JNL

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Tercer festival de artes por la paz

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CNMH

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CNMH

Publicado

13 Nov 2017


Tercer festival de artes por la paz

Durante 3 días, las chicas y chicos de 28 colegios distritales de Barranquilla expusieron obras artísticas alusivas a la memoria histórica, la sana convivencia y la reconciliación, como resultado de una estrategia articulada entre la Secretaria de Gestión Social y su oficina de atención a víctimas del Distrito de Barranquilla, el Centro Nacional de Memoria Histórica y otras instituciones de la ciudad.


Directores, docentes y estudiantes trabajaron desde 2016 en canciones, obras de teatro, danzas, esculturas, pinturas, poemas, ilustraciones, entre otros materiales para poner en un lenguaje cercano a los jóvenes las historias del conflicto armado, la cultura de la No violencia, los mensajes sobre prevención del reclutamiento y la invitación a que participen y se empoderen ellos mismos de la construcción de paz en sus territorios. 

Una vida de resistencia ilustrada como historieta 

Bryan tiene 16 años, camina con sus compañeros en frente del público que asiste al “III Festival de Artes por la Paz” y sostiene el micrófono con fuerza para explicarle a los espectadores de qué se trata la historieta que sostienen en sus manos y que lleva por título Sísifo Libre.

“Esta es la historia de resistencia de Astrid Mora Martínez. Todo comenzó cuando el esposo de esta mujer y su familia vivían en una finca al nororiente de Colombia. Ellos colaboraban con la guerrilla porque les tocaba, era una obligación guardarles las armas y alimentarlos, pero entonces llegan los paramilitares y ahí empezó el problema. O estabas con la guerrilla o estabas con los ´paracos”, dice.

Bryan detalla cada uno de los sufrimientos por los que pasa esta familia. El asesinato de uno de sus miembros, el desplazamiento forzado de los que quedaron, su llegada a Barranquilla, una ciudad donde no tenían nada ni a nadie y en particular todas las adversidades que tuvo que enfrentar la protagonista de su historieta ilustrada.

“Astrid estaba embarazada cuando le tocó vivir todo esto. Al llegar a Barranquilla su esposo cayó en el alcohol y empezó a maltratarla a ella y a sus dos hijos. El bebé que venía en camino nació enfermo y a los pocos meses falleció. Cualquiera hubiera podido pensar en suicidarse, pero no ella, ella sacó fuerzas y dejó a su esposo. Se capacitó en confecciones aunque sólo había cursado hasta tercero de primaria y trabajo duro para darles una vida digna a sus hijos”.

A Bryan se le corta la voz y dice con orgullo que esta es la historia de su madre y que él y su hermana fueron esos dos niños a los que les tocó crecer a las malas. En medio de lágrimas explica que el mito de Sísifo cuenta la historia de un hombre que fue condenado por los dioses a perder la vista y a empujar perpetuamente una roca gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, desde donde debía recogerlo y empujarlo nuevamente hasta la cumbre, sin rendirse.

Quienes lo escuchamos vemos lo grande que es a pesar de su corta edad.

Sus compañeros lo aplauden y otra de las chicas que está en el grupo toma la palabra y dice que haber trabajado este tema les ha permitido entender muchas cosas del conflicto armado, solidarizarse con su compañero y pensar en qué quieren y pueden hacer para ayudar a todas las víctimas de este país que han pasado por situaciones como las que vivió Bryan y su familia.

Las tres pisadas

Monumental y llamativa se ve una escultura de una bota negra, como la de las fuerzas militares, hecha en icopor pero muy bien lograda. Al llegar les pregunto a los chicos que están de pie sobre los autores de la obra y ellos orgullosamente responden que la obra es suya y se llama “Las tres pisadas”.

Son aproximadamente diez, pero uno de ellos explica que esta analogía hace referencia a los tres tipos de actores armados que tuvo nuestro país: guerrillas, grupos paramilitares y fuerza pública. Quienes, sin importar su ideología o propósito, pasaron por encima de la población civil y dejaron huellas imborrables en sus territorios y tradiciones culturales.

La base del monumento es un mapa de Colombia, con sus cordilleras en alto relieve y los ríos hechos con canaletas que transportan agua de verdad.

Otro de ellos dice: “Escogimos ciertos elementos para hablar de algunos casos. Tenemos aguacates porque las personas tenían sus cultivos y tuvieron que dejarlos a causa de la guerra. No sólo porque hubieran sido despojados, sino que además el conflicto volvió la tierra infértil. Por otro lado están los vestidos bordados que representan a las mujeres con sus saberes y prácticas culturales y ancestrales, muchas de ellas ya no lo pueden hacer más y también tenemos una bata blanca por el caso de un médico que lo hicieron pasar como integrante de la guerrilla y lo asesinaron”. Esta obra que mezclaba denuncia y reconocimiento a las comunidades, fue parte del festival. 

El papel de los maestros

Gilcar Carrillo fue uno de los profesores que también se metió en el cuento de la memoria histórica. Lleva 14 años en la enseñanza y se dio a la tarea de montar, con algunas variaciones, la obra teatral “La Maestra”, del dramaturgo colombiano Enrique Buenaventura.

Esta obra denuncia muchas situaciones que se presentan debido al conflicto armado. Cómo los campesinos en Colombia fueron despojados de la tierra, las afectaciones al medio ambiente y las condiciones de desigualdad en la que algunos profesores deben ejercer su profesión, con pocos recursos para sus alumnos y para ellos mismos en la medida en que muchas veces no se les paga por su trabajo y terminan haciéndolo por amor y vocación.

En su argumento la obra presenta a una mujer, maestra de profesión, que se dejó morir de tristeza después de que su padre fue asesinado. Sin embargo, en la versión adaptada que se presentó en este festival, la maestra resiste y tras varias peripecias vuelve a su casa, con su padre, quien no estaba muerto sino solamente desaparecido. 

El profesor Carrillo dice que “al principio fue muy duro porque los muchachos estuvieron muy indiferentes, no se entregaron y el proceso entonces fue muy lento, pero poco a poco fueron metiéndose en el cuento y logramos hacer el argumento de la obra de una manera completa. Yo llevo enseñando 14 años. Los muchachos de esta generación están viviendo unos momentos muy difíciles, ellos nacieron en medio de la violencia, por desgracia eso los ha afectado en su normal desarrollo y les ha tocado actuar a su vez, violentamente. Pero  a través de la educación y estos ejercicios de memoria ayudamos mucho a que ellos se superen y no repitan lo de las generaciones anteriores”

Publicado en Noticias CNMH



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