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80 años de la desaparición de Federico García Lorca

Noticia

Autor

Daniel Valencia

Fotografía

granada.nueva-acropolis.es

Publicado

23 Ago 2016


80 años de la desaparición de Federico García Lorca

Ni los fusiles, ni más de medio siglo del ocultamiento borraron de la memoria del mundo, la vida y el legado del poeta español Federico García Lorca, de cuyo asesinato por el régimen franquista se cumplen 80 años este agosto. La historia de Lorca es la muestra de cómo la memoria y el arte prevalecen sobre los violentos y la barbarie.


El poeta fue perseguido por el régimen español por los temas que trataba en sus obras, algunas prohibidas por la censura de la Dictadura de Primo de Rivera, sus ideas libertarias y su homosexualidad. Sin embargo, a pesar de todas las injusticias cometidas con él y del intento del franquismo de acallarlo por medio de la violencia, la memoria y la belleza del legado artístico de García Lorca prevalecen a través de sus poemas, su prosa y obras de teatro. Hoy es recordado por millones de personas a nivel mundial.

Ya se sabía que el poeta corría peligro en su tierra natal. Colombia y México le ofrecieron asilo pero los rechazó, volvió a España y el acoso empezó de inmediato. Después de dos registros a su casa, García Lorca decide esconderse donde unos amigos pero allí fue detenido a principios de agosto de 1936 después del golpe de Estado contra la II República Española. Su arresto, asesinato y desaparición forzosa fueron premeditados por el régimen franquista y hasta el día de hoy sus restos no han sido encontrados aunque se supone que están en la fosa común del barranco de Viznar, en Granada, donde se estima hay entre 3.000 y 4.000 personas enterradas. García Lorca hace parte de las 114.000 víctimas de desapariciones forzadas durante la Guerra Civil Española, una cifra que convierte a España en el segundo país del mundo con más desaparecidos tras Camboya.

Antes de su muerte el poeta había escrito unos versos que casi anticipaban su desaparición:

Cuando se hundieron las formas puras / bajo el cri cri de las margaritas, / comprendí que me habían asesinado. / Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, / abrieron los toneles y los armarios, / destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. / Ya no me encontraron. / ¿No me encontraron? / No. No me encontraron. / Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, / y que el mar recordó ¡de pronto! / los nombres de todos sus ahogados.

Arte para narrar el conflicto

La censura, la persecución en razón del pensamiento político y de la discriminación por la sexualidad que persiguieron al poeta andaluz, no son temas ajenos al conflicto Colombiano (Ver informes Aniquilar la diferenciaLa palabra y el silencioDesaparición Forzada). Pero tampoco lo son la resistencia, la denuncia y las reivindicaciones través del arte.

El arte es uno de los vehículos para preservar la memoria y que las vidas y la dignidad de las víctimas prevalezcan ante el horror que las intentó desvanecer. En Colombia se cuentan por cientos las iniciativas artísticas de memoria de artes plásticas, música y teatro, que han recogido los relatos y las vidas de las víctimas del conflicto y las preservan para la posteridad, con el ánimo de que se sepa lo que pasó, sensibilizar a la sociedad y que esto no vuelva a ocurrir.

“El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana”, decía García Lorca. Y es el caso también del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, en cuyas obras se conservan los horrores y a la vez las situaciones cotidianas de resistencia y dignidad que protagonizaron los alemanes en tiempos del régimen Nazi. Un año después de la muerte de Lorca, en 1937, la forma de Brecht homenajear a Lorca fue escribir una obra de teatro, Los fusiles de la madre Carrar, sobre el drama de la guerra fratricida y desplazamiento masivo de decenas de miles de personas desde Málaga hacia Almería ante la entrada de los franquistas a la ciudad. Fue su forma artística de denunciar, de no callar ante la injusticia y de asegurar que lo que allí ocurrió no se olvidará jamás.

Lorca y Brecht, dos de los más grandes dramaturgos y poetas del siglo pasado, nunca se conocieron en vida y vivieron separados por miles de kilómetros de distancia, pero tenían dos cosas en común: ambos fueron víctimas de la guerra en sus países de origen y, a través de su arte, la memoria de los tiempos sombríos permanece, pero sobre todo, la memoria de las víctimas y de las luchas cotidianas de los sobrevivieron y los querían un mundo mejor.

 


Desaparición, Federico García Lorca

13 casos para no olvidar la desaparición forzada

Noticia

Autor

Isabel Valdés

Fotografía

Isabel Valdés

Publicado

22 May 2017


13 casos para no olvidar la desaparición forzada

En Cali y Bogotá se conmemorará la Semana Internacional de la Desaparición Forzada, entre el 25 al 31 de mayo, con el apoyo de la Agenda Conmemorativa del CNMH. Se realizaran actividades alrededor de la memoria de las víctimas de este flagelo, como la que organizó el Movice, donde se hará la exposición, en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación, de 154 figuras de cristal que representan a los desaparecidos.  De igual manera se llevarán a cabo caminatas y actividades culturales.  

En Colombia han sido desparecidas 60.630 personas en los últimos 45 años en el marco del conflicto armado, según cifras del informe “Hasta encontrarlos, el drama de la desaparición forzada en Colombia” del Centro Nacional de Memoria Histórica”.

A propósito de esta fecha, recordamos 13 casos sobre lo que ha sido la desaparición forzada en Colombia,  recopilados en el informe “Huellas y rostros de la desaparición forzada”, publicado en 2014.

El primer caso oficial de desaparición forzada:

El 9 de septiembre de 1977, en la ciudad de Barranquilla, Omaira Montoya Henao y Mauricio Trujillo Uribe fueron capturados por miembros del Servicio de Inteligencia (SIPEC), más conocido bajo la sigla F2, del Departamento de Policía Atlántico, en el marco de un operativo conjunto con la II Brigada del Ejército Nacional. Desde esa fecha Omaira Montoya Henao está desaparecida, mientras que su compañero Mauricio Trujillo Uribe, luego de ser torturado, fue puesto a disposición de un tribunal militar, procesado y condenado por el delito de rebelión.

El MAS en acción:

El 5 de septiembre de 1984, en el municipio de Puerto Boyacá (Boyacá), los militantes del Partido Comunista y destacados líderes sociales Miguel Ángel Díaz Martínez y Faustino López Guerrero fueron capturados por varios hombres, uno de los cuales era un detective del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Los hechos ocurrieron en la “Capital antisubversiva de Colombia”, como rezaba una valla a la entrada de Puerto Boyacá, municipio bajo total control paramilitar. Desde esa fecha Miguel Ángel Díaz y Faustino López están desaparecidos.

Luis Fernando Lalinde Lalinde:

El 4 de octubre de 1984, luego de haber sido capturado en la vereda Verdúm, ubicada en el municipio de Jardín, Antioquia, Luis Fernando Lalinde Lalinde fue torturado, desaparecido y ejecutado por miembros de la compañía de la Compañía de Contraguerrilla “Cóndor”, del Batallón de Infantería No. 22 “Batalla de Ayacucho” del Ejército Nacional. El de Luis Fernando Lalinde Lalinde sería el primer caso de desaparición forzada sobre el cual se pronunciaría la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1987. Menos de un mes antes, el 25 de agosto de 1987, Héctor Abad Gómez, presidente del Comité de los Derechos Humanos de Antioquia (CDDH), y quien había denunciado el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, fue asesinado junto con Leonardo Betancur Taborda, vicepresidente del CDDH, en un céntrico lugar de Medellín (Antioquia).

Represión antisindical:

El 19 de noviembre de 1987, Víctor Manuel Isaza Uribe, dirigente del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria de Materiales de la Construcción (Sutimac), fue desaparecido forzadamente por un grupo de hombres fuertemente armados que vestían prendas militares, que ingresaron a la cárcel del municipio de Puerto Nare (Antioquia), donde la víctima se hallaba privada de la libertad. Su esposa, Carmenza Vélez, y sus dos hijos, Jhony Alexander y Haner Alexis Isaza Vélez, tuvieron que huir de Puerto Nare y se refugiaron en Medellín. Allí, en la capital antioqueña, Carmenza Vélez se afilió a la Asociación de Familiares Detenidos Desaparecidos (Asfaddes).

Nydia Erika Bautista de Arellana:

Nydia Erika Bautista de Arellana fue desaparecida forzadamente por hombres vestidos de civil, hacia las 6:30 de la tarde del día 30 de agosto de 1987, en el barrio Casablanca de Bogotá. La desaparecida fue torturada y posteriormente ejecutada. Los autores del crimen eran miembros de la XX Brigada de Inteligencia y Contrainteligencia del Ejército Nacional. A raíz de las revelaciones de un subofcial de la XX Brigada, el cadáver de Nydia Erika Bautista fue hallado en julio de 1990, junto con otras personas desaparecidas forzadamente, en el cementerio de Guayabetal, Cundinamarca. Por estos hechos, en julio de 1995 el Procurador Delegado para los Derechos Humanos ordenó la destitución del general Álvaro Velandia Hurtado, comandante de la XX Brigada, y de un subofcial de esa unidad militar. Era la segunda vez que un General de la República era destituido por graves violaciones de derechos humanos.

Frustrar procesos de paz:

El 25 de abril de 1989, Amparo del Carmen Tordecilla Trujillo fue desaparecida por miembros de la Brigada XX en Bogotá. Tordecilla era militante del grupo guerrillero Ejército Popular de Liberación (EPL) y uno de los contactos, junto con Carlos Uribe, miembro del Partido Comunista Colombiano-Marxista Leninista (PCC-ML), con el Gobierno en las negociaciones de paz que estaban en curso en 1989. Su desaparición forzada obedeció al propósito de sectores del Ejército Nacional, y en particular de los servicios de inteligencia y contrainteligencia, de torpedear las negociaciones de paz.

En el laberinto de la impunidad:

En horas de la noche del 4 de julio de 1990, en el sector de Suba de Bogotá, fue interceptado Alirio de Jesús Pedraza, abogado de derechos humanos del Comité de Solidaridad con Presos Políticos (CSPP), por varios hombres de civil y fuertemente armados. Desde esa fecha, Alirio Pedraza está desaparecido. Pedraza había hecho parte del grupo de juristas que, bajo el liderazgo de José Eduardo Umaña Mendoza, había redactado el primer proyecto de Ley tipificando como delito la desaparición forzada. El proyecto de Ley sería presentado en la última semana de octubre de 1988 por el entonces Procurador General de la Nación, Horacio Serpa Uribe, al Congreso de la República, por intermedio del Ministro de Justicia.

La desaparición forzada y la disciplina militar:

El 28 de diciembre de 1997, el soldado profesional del Ejército Nacional Oscar Iván Tabares Toro desapareció en las horas de la noche en extrañas circunstancias, cuando se encontraba acampando junto con su unidad militar en la vereda Toledo del municipio de San Juanito, Meta. El Ejército Nacional ha alegado que el soldado profesional habría desertado o se habría unido a un grupo guerrillero. Sin embargo, toda la información indica con total certeza que Oscar Iván Tabares Toro fue desaparecido y asesinado por sus superiores. Hasta la fecha de hoy, Oscar Iván Tabares Toro sigue desaparecido.

Los familiares de los desaparecidos:

El 6 de octubre de 2000, en un céntrico lugar de Medellín, los defensores de derechos humanos y miembros de la Asociación de Familiares Detenidos Desaparecidos (Asfaddes) Ángel José Quintero Mesa y Claudia Patricia Monsalve Pulgarín fueron interceptados por varios hombres fuertemente armados que se movilizaban en un automóvil y una moto. Los dos defensores de derechos humanos fueron esposados y obligados a subirse al vehículo automotor, el cual partió con rumbo desconocido. Aquel día, en horas de la mañana, Ángel Quintero había rendido declaración en una fiscalía delegada ante el Gaula Urbano de Medellín, dentro del proceso penal por la desaparición forzada de varios miembros de su familia, tres de ellos desaparecidos en agosto de 2000. Desde esa fecha se desconoce el paradero de Ángel José Quintero Mesa y Claudia Patricia Monsalve Pulgarín.

En la boca del lobo:

El 27 de mayo de 2001, Jorge Luis De La Rosa Mejía, Fabio Luis Coley Coronado, Aída Cecilia Padilla Mercado y Sadith Elena Mendoza Pérez fueron desaparecidos forzadamente en jurisdicción del municipio de San Onofre, Sucre, por paramilitares. De La Rosa y Coley Colorado eran investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) que se habían desplazado a la zona en cumplimento de una comisión judicial asignada por la Fiscalía General de la Nación, para desarrollar actividades de investigación e inteligencia respecto de una serie de crímenes cometidos en los departamentos de Sucre y Bolívar por paramilitares del “Bloque Héroes de los Montes de María”, del “Bloque Norte” de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), y en particular por el jefe paramilitar Rodrigo Antonio Mercado Peluffo, alias “Cadena”.

La desaparición forzada de los investigadores del CTI y las dos mujeres se enmarca en dentro de un contexto de violaciones sistemáticas y a gran escala de derechos humanos cometidas por grupos paramilitares para su consolidación en la región y sometimiento de la población. Estos grupos no sólo contaron con el apoyo, complicidad y aquiescencia de las autoridades civiles y militares locales, y de las elites políticas y económicas de la región, sino, como lo han señalado la Corte Suprema de Justicia e investigaciones periodísticas, el paramilitarismo en Sucre fue “un proyecto armado por su clase política”.

“Estado de las Autodefensas”:

El 21 de mayo de 2002, el joven franco colombiano Simón Efraín González Ramírez fue capturado y desaparecido por reconocidos paramilitares del Frente William Rivas Hernández, del “Bloque Norte” de la Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), en una vía pública ante la presencia de numerosas personas en pleno centro del municipio de Ciénaga, Magdalena. Posteriormente, Simón fue torturado y ejecutado por sus captores en un paraje rural. En la morgue de Ciénaga, un funcionario de Medicina Legal, que trabajaba para los paramilitares, trató de disimular el cuerpo de Simón, el cual fue inhumando como “N.N.”.

“Falsos positivos”:

Álix Fabián Vargas Hernández fue detenido arbitrariamente, desaparecido forzadamente y posteriormente ejecutado extrajudicialmente por efectivos militares del Grupo de Caballería Mecanizado No. 1 “General José Miguel Silva Plazas”, perteneciente a la I Brigada del Ejército Nacional, entre el 7 y 8 de agosto de 2008, en la ciudad de Tunja, Boyacá, y el corregimiento de Susa, municipio de Onzaga, Santander. El Ejército Nacional de Colombia presentó el crimen ante la opinión pública como una “muerte en combate” y a Álix Fabián Vargas Hernández como un “terrorista” dado de baja. Su padre don Jorge Vargas Fonseca, falleció el 15 de diciembre de 2009 de pena moral por el crimen de su único hijo varón y el tratamiento recibido por el Estado.

Políticas públicas bajo prueba:

El 17 de febrero de 2011, la activista ambientalista Sandra Viviana Cuéllar Gallego fue desaparecida en Cali, Departamento del Valle del Cauca. Su amigo y colega de trabajo Hildebrando Vélez fue reiteradamente amenazado y hostigado por sus labores de búsqueda de Sandra Viviana. Hasta la fecha, Sandra Viviana está desaparecida. La desaparición forzada de Sandra Viviana pondría en evidencia las falencias y disfuncionamientos de la política pública de búsqueda de desaparecidos del Estado colombiano.

Para leer el informe completo ingresa a: http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/informes/informes-2014/desaparicion-forzada

Publicado en Noticias CNMH


desaparición


Desaparición

Trece obras de arte para hablar de desaparición forzada

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Autor

Grupo de teatro El Tente

Fotografía

Grupo de teatro El Tente

Publicado

30 Ago 2017


Trece obras de arte para hablar de desaparición forzada

Este 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada. Varios artistas colombianos han explorado este drama en sus obras.


En la noche del 24 de agosto había una fila afuera del Museo Cementerio San Pedro, en Medellín. Decenas de personas esperaban para atravesar los mausoleos y llegar hasta la capilla. Ahí se iba a presentar Cuerpo 36, un documental del Centro Nacional de Memoria Histórica sobre exhumaciones, paramilitares y desaparecidos en Belén de los Andaquíes, Caquetá. También habría un concierto del grupo Sereno, que participó en Tocó Cantar, un proyecto de música sobre memoria y paz.

Como ese día, durante todo agosto se presentaron documentales y se hicieron conversatorios sobre desaparición forzada en Medellín, en el marco del proyecto Mirada al sur, creado por el Museo Nacional de la Memoria del CNMH. El ciclo de cine, que pasó por diez bibliotecas públicas, acabará este 31 de agosto con una proyección del documental Operación Cirirí sobre la fachada del Museo Casa de la Memoria. El 30 de agosto —cuando se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas— habrá también una función en el Museo de Arte Moderno de Medellín.

El cine ha sido uno de los medios usados para narrar historias de desaparición forzada en Colombia. El CNMH tiene varios ejemplos en su catálogo audiovisual. Pero, desde el arte, también se ha explorado la memoria de los desaparecidos a través de instalaciones, de performances, de obras de teatro. Les presentamos una recopilación de algunas de estas obras, que aprovechamos para recordar a propósito de la conmemoración del 30 de agosto.

Unland, de Doris Salcedo

La escultora transforma objetos de la vida cotidiana en piezas que hacen evidente el vacío y la impotencia que siente como testigo de los hechos violentos percibidos a diario en el contexto colombiano. A través de gestos que se repiten en las esculturas, como un tejido milimétrico hecho con cabello humano, Salcedo alude a la pérdida de vidas en medio del conflicto.

Video Verónica, de José Alejandro Restrepo

Sobre el manto de la Verónica de José Alejandro Restrepo se proyecta una imagen de víctimas que ha dejado el conflicto armado en Colombia. Se repiten secuencias en el video sobre el velo blanco de mujeres que sostienen fotografías de sus seres queridos asesinados o desaparecidos. Esta instalación hace parte de la serie de obras titulada Iconomía en donde el artista reflexiona sobre la manera como se construyen las imágenes en medio del conflicto de este país.

Antígonas, tribunal de mujeres, de Tramaluna Teatro

Es una creación colectiva entre artistas profesionales y mujeres víctimas de cuatro casos de violación de derechos humanos: las ejecuciones extrajudiciales de jóvenes de Soacha, el exterminio de la Unión Patriótica, la persecución contra líderes sociales y los montajes judiciales contra estudiantes. En el escenario, este grupo de mujeres convierte su dolor y su memoria en poesía, mediante cantos, danzas, proyecciones, narraciones y la presentación de objetos personales de sus familiares como una foto, un muñeco, una carta o prendas de vestir.

327 alumbramientos por las huellas del olvido, de Magdalenas por el Cauca

En el 2013 el colectivo Magdalenas por el Cauca convocó a los Familiares de Víctimas de la Masacre de Trujillo y a las comunidades de Marsella y Beltrán para construir 327 balsas y ponerlas a navegar en los últimos 200 metros de La Nona, una quebrada que nace en Marsella y desemboca en el Cauca, en el Remanso de Beltrán. La idea surgió a raíz de las 482 necropsias de personas no identificadas en el cementerio de Marsella, realizadas por Medicina Legal en el 2012. De estas personas, 155 fueron identificadas pero 327 continúan sin identidad.

Aliento, de Óscar Muñoz

A primera vista, Aliento es una serie de círculos de acero colgados en la pared que reflejan las cosas y las personas a su alrededor. Al acercarse, el espectador puede verse a sí mismo. Cada vez que alguien respira sobre estos espejos, aparecen por un instante los rostros no identificados de colombianos desaparecidos.

Anunciando la ausencia, del grupo de teatro El Tente

Narra las historias de un grupo de mujeres del Meta a las que les han desaparecido a un familiar. Una a una, las protagonistas le cuentan al público los detalles de su ser querido: cómo desapareció, qué ropa usaba, cuál era su trabajo y cuáles eran sus sueños. Por medio de objetos que pertenecían a los desaparecidos, fotografías y diarios que ellas han escrito, las mujeres hablan de sus búsquedas y exigen justicia.

Río abajo, de Erika Diettes

Una serie de fotografías de prendas sumergidas en el agua. Diettes exhibe estas imágenes en grandes formatos impresas en cristal para que interactúen con el espectador y para que tengan una calidad semejante a la del agua. Cada prenda evoca la historia de la persona que la utilizó y crea la expectativa de una vida que fue y no será.

Vivificar, de Constanza Ramírez

El 30 de agosto de 2015, de la nada la Orquesta Sinfónica de Bogotá empezó a tocar el himno nacional en un centro comercial. Varios personajes entraron en la escena para llevarse uno a uno a los músicos de la Orquesta. La ausencia de cada músico afectaba la melodía del himno hasta el punto en que ésta se deformó totalmente. Cuando el orden se restableció, llegó un grupo de personas con fotografías de sus familiares desaparecidos mientras se desplegó una valla con cifras de desaparición forzada en Colombia y la frase: “La desaparición de una sola persona afecta todo el conjunto de la sociedad”.

Re/trato, de Óscar Muñoz

El interminable trabajo de capturar la imagen del rostro humano es la tarea que se pone el artista Óscar Muñoz en Re/trato. En el video, la mano dibuja con pincel y agua una cara que desaparece en la superficie. Se evaporan los trazos de agua y la mano repite la acción para evitar que se pierda la imagen de la persona representada.

Treno, de Clemencia Echeverri

La imagen de un río oscuro se proyecta sobre las paredes del espacio que rodea al público. El sonido y el movimiento del río dominan el lugar mientras aumenta la corriente de agua para inundarlo de manera simbólica. En Treno se utilizan los videos de gran formato para mostrar el poder del río y convertirlo en el personaje principal que representa la sobrecogedora fuerza de lo natural mostrando su poder en el flujo constante, casi infinito.

El ausente, de Felipe Botero

Narra la historia de tres hermanas que esperan los restos de su padre desaparecido hace diez años. Las tres mujeres deciden unir los huesos de su padre, vestirlo y velarlo antes de la llegada del servicio funerario. Con humor e ironía, la obra sumerge al espectador en la incertidumbre, ansiedad y dolor de una familia de clase media a través de los recuerdos y reflexiones de estas tres hermanas.

Ofelia al revés, de Claudia Salamanca

Una mujer flota en un río, se hunde y sale a la superficie del agua en un pulso entre la fuerza de la naturaleza y los instintos, los que no permiten que se ahogue. Su cuerpo se resiste a morir. Esta Ofelia estudia cómo se puede presentar la muerte en una imagen y encarna un cuerpo que está en el límite de la vida. Claudia Salamanca hace esta obra en un contexto particular: Colombia, donde los ríos son testigos del conflicto y han servido como cementerios y lugares para la desaparición cuerpos.

Réquiem NN, de Juan Manuel Echavarría

Desde los años ochenta, los habitantes de Puerto Berrío han encontrado cadáveres flotando en el río Magdalena. Son cuerpos no identificados que han padecido una muerte violenta. La gente adopta a estos muertos y les hacen un entierro digno: les ponen un nombre, pintan y decoran sus tumbas, rezan por ellos y esperan favores milagrosos a cambio. Réquiem NN muestra las particularidades de cada tumba, el paso del tiempo, las ofrendas y los mensajes de agradecimiento por los favores recibidos.

Publicado en Noticias CNMH



Arte, Desaparición

Pedaleando para no olvidar

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

02 Nov 2017


Pedaleando para no olvidar

Dos “escarabajos” —así son conocidos los ciclistas colombianos por su combatividad en las etapas de montaña— José serpa y Remberto Jaramillo suben las empinadas carreteras  montados en  sus  bicicletas alrededor de todo el país. Hay una carrera para escaladores que es similar año a año a la que nunca dejan de asistir: la Clásica ciclística de Ludwing Sandoval, en San Vicente de Chucuri, Santander. El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) acompañó esta vuelta que conmemora la desaparición forzada del  ciclista chucureño Ludwing Sandoval.


San Vicente de Chucurí es una tierra donde sus árboles están firmemente plantados, son agradables a la vista, su terreno es tan fértil que brota semillas de Cacao. Todo lo que se siembra es frondoso, hermoso en fruto y forma. Pero no  fue un lugar completamente feliz, pues acaecieron hechos feroces como el delito de desaparición forzada.

El Centro Nacional de Memoria Histórica en su más reciente informe sobre desaparición forzada, “Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia”, destaca la cifra de víctimas directas de este delito en donde se registró un total de 60.630 víctimas entre 1970 y 2015, y en el municipio de San Vicente de Chucurí se registraron 157 casos.

Germán Sandoval hermano de Ludwing Sandoval, realiza la clásica ciclística desde el año 2009 para conmemorar a los desaparecidos y también a su hermano cuya vida fue arrebatada el 6 de octubre de 1988. Ludwing Sandoval era uno de los mejores ciclistas chucureños que pedaleó por su región y todo lo que hacía prosperaba, pero al mismo tiempo él vivió en uno de los periodos más álgidos de movilización social. En la década de los setenta San Vicente de Chucuri tuvo una fuerte presencia de la guerrilla de las FARC, así como del ELN. “Para mediados de la década de 1980, ya eran frecuentes las desapariciones forzadas de campesinos de la región por parte de grupos paramilitares”, explica el informe del CNMH “Memoria de la Infamia. Desaparición forzada en el Magdalena Medio” publicado en septiembre de 2017.

La Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, ASFADDES, que hizo parte de la conmemoración, colocó una galería de fotos de personas desaparecidas en la plaza del parque principal de San Vicente de Chucuri y unas bicicletas de carretera para los ruteros. Esto fue lo que adornó la Clásica ciclística que empezó la noche del 13 de octubre con la exhibición de fotos y los artículos de los tantos desaparecidos de la región.

Al mirar cada una de las fotos, Germán Sandoval no puede evitar traer del pasado al presente asuntos que siempre pensó: “Como puede haber un ser humano capaz de acabar con otro ser humano. Yo siempre me guardaré su recuerdo como el mejor de los secretos porque, aunque el tiempo pasa y calma yo siempre he dicho que solo la muerte podrá callarme. Pero por ahora seguiré buscando la verdad de saber dónde está mi hermano Ludwing Sandoval”.

La grave situación de violencia que vivió esta región permitió que los habitantes se unieran para alzar la voz por el respeto a la vida de la población; el fin de los asesinatos y las desapariciones; y en especial el esclarecimiento de estos delitos. Una de estas voces fue la de Germán, quien solicitó que la muerte de su hermano no quedará impune, sino que se encontrará un trozo de luz en esta oscuridad.

Sin embargo, en la lucha de esa justicia por saber ¿qué había pasado con su hermano? empezó a recibir llamadas anónimas amenazándolo de muerte si seguía hablando del tema. Según la Ley de Justicia y Paz “estos grupos utilizan como estrategia para silenciar o destruir los procesos sociales las amenazas, pues esto obligaban en la mayoría de los casos a que las víctimas tengan que huir o desplazarse de la región, por temor a que otro u otros miembros de la familia sean asesinados”.

No obstante,  hoy en día se sigue escuchando la voz de la familia Sandoval la cual se ha levantado de las cenizas para iluminar el firmamento y aunque ha sido una pena y un sufrimiento que durante muchas noches les ha quita el sueño, ellos aún recuerdan la tarde en que se fue Ludwing. Es por ese recuerdo que el pelotón de ciclistas destacados que vienen a esta conmemoración se ubica con los niños, niñas y adultos para hacer un recorrido, que alterna constantes subidas y bajadas e impide mantener un ritmo rápido en una carretera recién asfaltada.

Dos de estos insignes ciclistas, José serpa y Remberto Jaramillo corredores profesionales, permanecen firmes en la Clásica ciclística; para que aquellos familiares que han tenido que vivir este delito sean valientes y fuertes porque esa fue la finalidad desde la aprobación de este evento en memoria de Ludwing Sandoval, que se resalten esas cualidades invisibles de la memoria y el dialogo entre nosotros los colombianos y colombianas para así percibir claramente a través de esta conmemoración lo que sucedió, de modo que nadie tenga excusa de seguir viviendo en la infamia de este delito.

Publicado en Noticias CNMH



Ciclismo, Desaparición

En Colombia 82.998 personas fueron desaparecidas forzadamente

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Autor

Álvaro Cárdona

Fotografía

Álvaro Cárdona

Publicado

23 Feb 2018


En Colombia 82.998 personas fueron desaparecidas forzadamente

La cifra es divulgada por el equipo del Observatorio de Memoria y Conflicto, del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).


Un dato de estas magnitudes, en tiempos de paz o de guerra, es sin lugar a dudas un registro doloroso. Ninguna ideología puede respaldar, y mucho menos justificar, tanta crueldad. 82.998 familias colombianas sufren la ausencia de sus seres queridos y la incertidumbre que produce la falta de noticias o de evidencias que den cuenta de qué sucedió con sus familiares. ¿Quién se los llevó?, ¿por qué se los llevaron?, ¿por qué tanta indolencia? 82.998 familias se hacen esas preguntas todos los días.   

Este revelador registro, dado a conocer este 22 de febrero por el CNMH, tiene como antecedente la investigación que se publicó en 2016, titulada ‘Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia’, en la que se hace un recuento detallado de este flagelo en el marco del conflicto armado del país desde los años 70 a 2015. Inicialmente en este informe se reseñó, de forma alarmante, que 60.630 personas habían desaparecido forzosamente en los últimos 45 años a raíz de la guerra interna en Colombia.

Sin embargo Andrés Suarez, coordinador del Observatorio del CNMH, explicó que la nueva cifra —los 82.998 casos— “se pudo establecer ampliando el rango de tiempo, ya que en el informe ‘Hasta encontrarlos’ trabajamos un periodo de análisis de los años 70 a 2015. Decidimos que se debía ampliar este rango desde 1958 a noviembre 15 de 2017”. Suárez agregó que: “El trabajo del Observatorio debe estar en coherencia con el informe ¡Basta Ya!, el Observatorio no puede dar datos distintos a los que se están manejando en el Basta Ya desde el 1958”.

 

Otra de las razones que explica el coordinador del Observatorio es que “había una fuente que faltó trabajar a profundidad, y eran los testimonios de las víctimas presentados ante el Sistema de Información de Justicia y Paz de la Fiscalía, que se había realizado parcialmente. Pensamos que no iba a existir mucha variación en las cifras del Registro Único de Víctimas (RUV), con la gran sorpresa que no estaban en el RUV”.  Esto permitió hacer un cruce de información, demostrando que los testimonios de las víctimas ante la Fiscalía no habían sido sistematizados.

De igual manera Andrés Suarez señaló que la tendencia general de responsabilidades no cambió con relación a lo expresado en 2016. “Se mantiene con un mayor porcentaje en grupos paramilitares, esto se conserva estable. Se conoce nueva información pero la tendencia se mantiene”.

De aquellos casos con conocimiento del perpetrador, 52% de los casos, la distribución es así: grupos paramilitares: 26.475 (62,3%), guerrillas: 10.360 (24,3%), grupos posdesmovilizacion: 2.764 (6,5%), agentes de Estado: 2.484 (5,8%), agentes de Estado-grupos paramilitares: 388 (0,9%). Casos sobre los que se tiene información: 42.471.

Suárez explica que los grupos paramilitares, Grupos Armados Posdesmovilizacion y agentes del Estado realizaron acciones conjuntas para cometer desapariciones.  De igual manera se debe entender que ‘guerrillas’ no es igual a FARC. Entre ellas están las FARC que registran 3.606 casos, el ELN con 622 y cerca de 6.000 casos no identifican a la guerrilla específica.

“Estamos muy cerca de llegar al universo completo de víctimas de desaparición forzada, el margen de subregistro se ha reducido muchísimo. Puede haber un subregistro con los actores que aún siguen en armas. Como es el caso de los Grupos Armados Posdesmovilizacion (GAP); que no sepa lo que ellos han hecho porque aún están en el territorio intimidando y amenazando”, aclara Andrés Suarez.

Los casos de desaparición forzada tendrán un lugar especial dentro del proceso de justicia transicional que se adelanta en el país. Como consecuencia del acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las FARC, se creó la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, dirigido por Luz Marina Monzón. Esta entidad tendrá el deber de esclarecer lo que ha pasado con miles de familias que han sufrido este flagelo, que como vemos, sobrepasa cualquier registro visto en el hemisferio.

Más allá de las cifras

La desaparición forzada es, tal vez, una de las prácticas represivas más atroces utilizadas por los actores del conflicto para imponer su control. Por ello el CNMH ha asumido la investigación exhaustiva de este hecho violento a través de seis publicaciones. La primera de ellas fue publicada en 2014, ‘Normas y dimensiones de la desaparición forzada’, que muestra cómo ha evolucionado la legislación nacional e internacional sobre este delito y cómo se ha tipificado. La segunda es de 2014, titulada ‘Huellas y rostros de la desaparición forzada’, una selección de 13 casos emblemáticos, que conforman un testimonio doloroso de la ineficacia del Estado para impedir que este crimen siga en la impunidad.

El tercero, también de 2014, ‘Entre la incertidumbre y el dolor’, es una investigación sobre los impactos sicosociales causados por la desaparición forzada de personas, descritos como una doble tortura: la física, que se imagina impuesta a la víctima directa; y la psicológica, que sufren sus seres queridos. El cuarto, 2014, ‘Balance de la acción del estado colombiano frente a la desaparición forzada de personas’, analiza los mecanismos actuales que ha creado el Estado para combatir la desaparición, y señala las razones de su ineficacia, y formula algunas recomendaciones para mejorar las unidades existentes de prevención, búsqueda, investigación, asistencia y reparación.

El quinto informe, lanzado en 2015, ‘Textos corporales de la crueldad’, destaca el papel de la antropología forense en la labor de exhumación de 36 cuerpos hallados en la inspección de Puerto Torres del municipio Belén de los Andaquíes en Caquetá.

Y el sexto, de 2016, es ‘Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia’.

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Desaparición


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Afectados por Hidroituango conmemoran a sus víctimas y piden rescatar su memoria

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Movimiento Ríos Vivos

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Movimiento Ríos Vivos

Publicado

29 Oct 2018


Afectados por Hidroituango conmemoran a sus víctimas y piden rescatar su memoria

  • El Movimiento Ríos Vivos Antioquia se reunirá en Ituango para la conmemoración “Cañoneros y cañoneras contra el olvido”, donde exigirán que se acelere la búsqueda de personas desaparecidas en los municipios afectados por el proyecto de Hidroituango.
  • Según el Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH, desde 1958 hasta la fecha se presentaron 110 masacres y 2.435 personas desaparecidas en los 19 municipios afectados por Hidroituango.
  • Las comunidades denuncian que, tras el llenado del embalse, el río Cauca cubrió lugares donde podrían estar los cuerpos de cientos de personas desaparecidas.

La memoria de los 19 municipios afectados por las obras, inundaciones y crecientes súbitas generadas por Hidroituango, en Antioquia, está en riesgo. Desde abril pasado, una creciente del río Cauca generó una emergencia ambiental y humanitaria que aún no se resuelve. Decenas de personas que vivían en las riveras tuvieron que abandonar sus casas, y se ordenó el llenado del embalse de manera urgente. Esto profundizó una problemática que desde el 2011 venía denunciando el Movimiento Ríos Vivos Antioquia: bajo el agua quedaron fosas comunes y sitios de enterramiento, en donde podrían estar los cuerpos de cientos de desaparecidos del conflicto armado colombiano.

Los días 1 y 2 de noviembre, los miembros de Ríos Vivos Antioquia se reunirán en Ituango para conmemorar su lucha y seguir exigiendo los derechos que, insisten, les están vulnerando con la construcción de este megaproyecto. Harán un llamado a la defensa de la vida, porque este año han asesinado a dos de sus miembros: Luis Alberto Torres y  Hugo Albeiro George Pérez y otros han recibido amenazados; a la tierra, porque muchos se tuvieron que desplazar por la construcción de la megaobra; al trabajo, porque algunos han tenido que dejar la pesca y el barequeo; a la cultura, porque aseguran que se perdió la relación ancestral con el bosque y el río; a la libertad de asociación y a la expresión, porque dicen que han sido estigmatizados, señalados y discriminados; y a la verdad, porque insisten en que la construcción de la represa obstruye la posibilidad de exhumnar los cuerpos y las investigaciones de la Fiscalía van muy despacio.

Según el Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1958 y 2018 se presentaron 110 masacres y 2.435 personas desaparecidas en los municipios de la zona de influencia de Hidroituango, entre ellos: Santafe de Antioquia, Liborina, Olaya, Buriticá, Sabanalarga, Peque, Toledo, Briceño, San Andrés de Cuerquia, Yarumal, Ituango, Valdivia, Tarazá, Cáceres, Briceño, Caucasia y Nechí, en Antioquia. Un gran número de esas víctimas, fueron arrojadas en el cañón del río Cauca en medio de las confrontaciones entre los frentes 18, 36 y 5 de las Farc, los bloques Mineros y Metro de los paramilitares, el Ejército y la Policía.

En enero de este año, una comisión de abogados, activistas y representantes de organizaciones sociales, recorrió el territorio y advirtió que allí existían fosas comunes con los cuerpos de personas sin identificar y víctimas de desaparición forzada. Llenar la represa, explicaron los integrantes de la misión conformada por el Movimiento Ríos Vivos y el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, causaría “la pérdida irremediable de los cuerpos de las víctimas que se presume que se encuentran en el cauce, la ribera y zonas aledañas al río”. Pero esas advertencias no fueron atendidas y la tragedia de abril aceleró el llenado del embalse.

Durante una audiencia pública en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en mayo pasado, la Fiscalía aseguró que se encontraba investigando 502 casos de desaparición forzada en esta zona (de los cuales apenas tres estaban en etapa de juicio) y señaló, además, que se habían exhumado 159 cuerpos e identificado 85. Pero, según el Movimiento Ríos Vivos, este esfuerzo es mínimo frente al trabajo que queda por hacerse con las víctimas. Por eso, por todos los medios siguen exigiendo que avancen las investigaciones y que, de ser necesario, se desocupe el embalse. Su lucha fue reconocida en septiembre con el Premio Nacional a la Defensa de Derechos Humanos.

Esta conmemoración, llamada “Cañoneros y cañoneras contra el olvido”, arrancará el jueves 1 de noviembre con un performance en la plaza principal de Ituango y luego llegará al Líbano, junto al río Cauca, donde los participantes pasarán la noche. En ese lugar harán un ritual con barcas y velas, y se reunirán alrededor de una fogata para celebrar actividades culturales con música, poesía y cuentería. Esta, será su manera de celebrar y unir fuerzas para seguir trabajando por la memoria y la vida en su territorio.

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Antioquia, Desaparición, Hidroituango, Masacre, Movimiento Ríos Vivos, Semana por la Memoria

Una semana para conmemorar y no olvidar a los que no están

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Daniel Sarmiento

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Daniel Sarmiento

Publicado

27 May 2019


Una semana para conmemorar y no olvidar a los que no están

  • Entre 1958 y 2018 se registraron 80.472 víctimas de desaparición forzada en el marco del conflicto armado colombiano.
  • Del 27 al 31 de mayo se estará conmemorando la semana Internacional del Detenido Desaparecido.

Imagina que un día te despiertas y las personas con las que habitualmente vives ya no están; que tus padres no se levantaron a la hora habitual, que tus hijos no te dieron los buenos días o que tu pareja sencillamente dejó su lado de la cama frío y vacío, ¿Qué harías? ¿Dónde buscarías? Imagina que alguno de ellos, o todos, sin explicación previa, desaparecen.

Según cifras del Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), entre 1958 y 2018 se registraron 80.472 víctimas de desaparición forzada, siendo los grupos paramilitares y los perpetradores de origen desconocido, los principales responsables de este delito de lesa humanidad.

En el marco de la pluralidad de víctimas y las memorias de un hecho victimizante que no ha diferenciado ubicación geográfica, nivel profesional o postura política en su accionar, el Estado decretó la ley 1408 de 2010, la cual en el artículo 14 reglamenta la conmemoración de la Semana de los Detenidos – Desaparecidos, la última del mes de mayo, y el 30 de Agosto, Día Internacional de los Desaparecidos, como una forma de rendir homenaje a las víctimas del delito de desaparición forzada.

En ese propósito, durante más de una década, el CNMH ha publicado informes como Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia (2014), Textos corporales de la crueldad: memoria histórica y antropología forense (2015), Buenaventura: un puerto sin comunidad (2015), Hasta encontrarlos: el drama de la desaparición forzada en Colombia (2016), Memoria de la infamia: desaparición forzada en el Magdalena Medio (2017), Desaparición forzada: balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico (2018), Caquetá: una autopsia sobre la desaparición forzada (2018).

De esa manera, las víctimas de desaparición forzada nos motivan a continuar con la dignificación de quienes han padecido de estos hechos, de sus familias y de sus memorias, por esto, las redes sociales del CNMH durante esta semana, recordarán a cinco de las 80.472 víctimas de este flagelo; 5 personas a las que sus familias y toda la sociedad colombiana siguen esperando.

 

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