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Foto montaje edificio El Nogal

Hace 17 años el horror tocó a El Nogal

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

7 Feb 2020


Hace 17 años el horror tocó a El Nogal

  • 36 personas muertas y 198 heridas dejó el carro bomba detonado en el parqueadero del edificio, en el norte de Bogotá, el 7 de febrero de 2003.
  • Los encargados de ubicar los explosivos también murieron en los hechos, siguiendo órdenes de las Farc.

También era viernes. Frío, congestión en el tráfico, afanes… lo de siempre. Hasta que el horror tocó esa noche bogotana del 7 de febrero de 2003. A las 8:15 p.m., la detonación de una bomba de 200 kilos de anfo y clorato de potasio en el parqueadero del club El Nogal, en el norte de la capital, destruyó buena parte de la fachada y abrió un cráter del tercer al séptimo piso. En aquella tragedia ocurrida hace 17 años murieron 36 personas y otras 198 resultaron heridas. Quienes sobrevivieron llevan marcas, algunas más difíciles de sanar que las del cuerpo.

Un desespero inusual sacó a *César Páez —bogotano, diseñador de muebles— de una reunión con unos clientes y lo llevó a encontrarse con su esposa en el club.

“De pronto me empezó un escozor, unas ganas de irme. Y yo no tenía carro porque era pico y placa precisamente. Y hubo un momento que les dije a los clientes: qué pena con ustedes pero me tengo que ir, yo me voy”, recuerda.

Llegó al club, donde lo esperaba Catalina —arquitecta barranquillera, esposa y socia del negocio familiar—. Fue la última vez que la vio con vida. Le tenía agarrada la mano cuando explotó la bomba.

“Yo quedé un rato inconsciente. Y cuando desperté, estaba metido entre dos columnas de concreto; casi me voy al hueco del piso. Y las llamas salían de abajo”. Recuerdos que no se borran, aunque pase el tiempo.

“Para mí significa cortarme las alas a ras para nunca más volver a volar, porque con ella tenía una relación muy especial. Era una mujer muy hermosa, por fuera y por dentro. Muy amable, generosa con la gente que no tenía nada. Realmente es una pérdida muy grande”.

Según la Fiscalía, el atentado terrorista fue planeado por Herminsul Arellán, miembro de la columna móvil Teófilo Forero de las Farc. La intención era derribar el edificio entero, puesto que habían determinado que en el club se reunían altos funcionarios del Estado en medio de una difícil situación de orden público que atravesaba el país. Sin embargo, en los hechos también murieron Oswaldo y John Freddy Arellán —su hermano y su sobrino— a quienes habían encargado poner los explosivos, ocultos en el carro que manejaba el primero.

*Los nombres de los protagonistas de esta historia fueron cambiados por motivos de seguridad.



CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Museo

Palabras del director del CNMH, Darío Acevedo, sobre primera piedra del Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

6 Feb 2020


Editorial

Palabras del director del CNMH, Darío Acevedo, sobre primera piedra del Museo de Memoria de Colombia

  • 640 grupos de investigación de todo el país podrán participar de la convocatoria del CNMH y Minciencias para proyectos sobre temas relativos al conflicto armado.
  • Cada proyecto de investigación contará hasta con 343 millones de pesos de financiación para su ejecución durante 18 meses.

El CNMH le comunica hoy al país, en este evento solemne presidido por el presidente de la República IVÁN DUQUE MÁRQUEZ, que da inicio a la construcción física del Museo de Memoria de Colombia en cumplimiento del mandato de la Ley de Víctimas 1448 de 2011 y e Decreto 4803 de 2011.

Con esta obra, el Estado colombiano dignifica, visibiliza y resguarda a las víctimas diversas y plurales del conflicto armado colombiano, para que la sociedad colombiana y el mundo nunca olvide los crímenes de guerra y de lesa humanidad que produjeron intenso dolor y sufrimiento a las comunidades y a la ciudadanía.

Para comprender con exactitud quienes estarán representados y quienes ocuparán un lugar en el Museo de Memoria conviene recordar el artículo tercero de la Ley de Víctimas que define la calidad de estas de la siguiente forma: “Se consideran víctimas, para los efectos de esta Ley, aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos a partir del 1º de enero de 1985, como consecuencia de infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves y manifiestas a las normas internacionales de Derechos Humanos, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno”, definición a la que nos acogemos sin duda alguna.

Quiere ello decir que en el universo plural de las víctimas nos topamos con campesinos pobres y también con hacendados, con sindicalistas y también con empresarios, con maestros, con activistas políticos, con comunidades religiosas, con pueblos indígenas, afrodescendientes y rom, con habitantes de pueblos y municipios de la Colombia profunda, con líderes, partidos y movimientos políticos, con miembros de la comunidad LGBT, con defensores de derechos humanos y por supuesto con soldados y policías, todos ellos, en su correspondiente variedad de matices, colores, grados, clases, edades, sexos y creencias religiosas, porque todas ellas fueron objeto de heridas, privaciones, asaltos y daños en sus bienes y honra, en materia grave.

La construcción del Museo tiene dos componentes centrales a saber: de una parte, la Construcción Social y de otra, la Construcción física. La primera, diseñada y puesta en ejecución desde 2012 se refiere a la realización de talleres con las comunidades de víctimas, encuentros regionales y académicos y las itinerancias experimentales en varias ciudades. Además, en todas las actividades en las que se adelantan proyectos con las víctimas se recibe y se recopila objetos y textos de diversa índole para ser clasificados y analizados con miras a definir su lugar de exposición. Con estos materiales, documentos, ideas, narrativas, estadísticas, mapas, conceptos e insumos, unidos a nuevas experiencias, aportes y reflexiones, perfeccionaremos los lineamientos conceptuales y los guiones museológico y museográfico.

Visitantes nacionales y extranjeros tendrán la ocasión de formarse una opinión o visión sobre los graves hechos que victimizaron a millones de colombianos que huían de los enfrentamientos armados, que fueron expulsados a la fuerza de sus territorios, que sufrieron despojo, que perdieron a padres, madres, hijos y otros familiares, que fueron abusados sexualmente, reclutados siendo menores de edad, que sufrieron violaciones en sus rituales y costumbres, que fueron perseguidos por sus ideas o su militancia o por su misión constitucional e institucional.

El CNMH ha visitado decenas de comunidades a la largo y ancho del país e incluso en el exterior, para recuperar, preservar, visibilizar, dignificar y divulgar, las narraciones de las víctimas, pero también ha realizado acciones de reparación simbólica dando cuenta de sus procesos de recuperación emocional, espiritual y moral a través de los cuales las víctimas han demostrado al mundo y al país que hay caminos de superación que no implican llamados a la venganza creando ambientes de paz y convivencia y reconciliación. El pueblo colombiano y las víctimas de fenómenos de violencia política de reciente ocurrencia ha demostrado una inmensa capacidad de perdonar a los victimarios que con sinceridad piden perdón.

La construcción física es la que hoy nos tiene reunidos. El CNMH, fiel al mandato de la Ley, dará al servicio esta obra en dos años como testimonio perenne del compromiso del Estado colombiano desde el que se convoca a los colombianos a no olvidar, desde donde pretendemos que las generaciones actuales y las venideras exijan a los victimarios refrendar con firmeza su compromiso de no repetición, de que nada excusa la inhumanidad de sus acciones y a que entiendan que la generosidad de la democracia y la magnanimidad de la ciudadanía no es incondicional.

Permítanme reiterar el criterio con el que vengo trabajando con el equipo de directores de áreas, líderes de grupos de trabajo, investigadores y personal administrativo, según el cual el conflicto armado no es asimilable a la tragedia del pueblo judío perseguido con ánimos de exterminio por el régimen nazi, uno de los más criminales en la historia de la humanidad ni al régimen racista del apartheid de Suráfrica ni al terror estaliniano en la Unión Soviética ni a las detestables dictaduras sufridas por varios países latinoamericanos en las décadas pasadas. En nuestro caso tenemos una noción más o menos clara acerca de los hechos más terroríficos que se cometieron durante la confrontación: masacres, secuestros, asesinato de personas rendidas o civiles indefensos, uso de minas antipersonal, desapariciones forzadas, arrasamiento de pueblos humildes, de infraestructura social, torturas, y de quiénes fueron sus autores. En nuestro caso lo que nos distancia, a diferencia de otras situaciones, es que casi todo lo sabemos gracias a las investigaciones judiciales, a las crónicas de prensa, a la voz de las víctimas.

No es en el campo de lo ocurrido, de eso que los historiadores llamamos los acontecimientos, donde está el mayor de los problemas, aunque todavía hay sombras y hechos por aclarar. El acuerdo en estos tópicos no puede ir en detrimento de la interpretación fruto de investigaciones académicas que intentan construir hipótesis explicativas sobre todo lo ocurrido, para las cuales se precisa de información vasta y variada, tener en cuenta diversos fenómenos y cómo se entrecruzan, por ejemplo, el efecto altamente dañino y en gran medida estimulante del narcotráfico. Como bien lo dice el historiador británico colombianista reconocido Malcolm Deas:

“Los colombianos siempre han sido gente de diversos criterios y creencias. Nunca ha habido corrientes de opinión verdaderamente hegemónicas, ni “historia oficial” compartida. La imposibilidad de llegar a consensos sobre el pasado inmediato muestra eso, y no reconocerlo produce la confusión que se advierte en la polémica alrededor de la dirección del Centro de Memoria Histórica: el conflicto deja a los historiadores dos tareas, conexas pero distintas. Una es establecer el récord básico de qué pasó, trabajo necesario, y nada fácil, pero en el que cierto grado de acuerdo es posible. La otra es explicar por qué pasó, algo en extremo más difícil, y es vano pensar que en eso algún director o centro va a lograr imponer su autoridad.”

No quiero terminar sin referirme a criterios básicos que guiarán la vida del museo, criterios que habrán de signar el trabajo adelantado desde años atrás por nuestros equipos en el contacto con las víctimas y ser considerados en la elaboración definitiva de los guiones museológico y museográfico. En primer lugar, el museo debe reflejar el universo plural de las víctimas. En segundo lugar, el museo, en tanto entidad estatal, debe ser estricto en el cumplimiento del mandato legal de no producir ni tender a construir una verdad oficial del conflicto armado, ejercicio propio de dictaduras. En tercera instancia, el museo debe ofrecer una información amplia, precisa y rigurosa sobre las circunstancias de tiempo modo y lugar de los hechos victimizantes que se expondrán en sus salas. En cuarto lugar, el Museo debe tener una misión pedagógica clara y contundente de rechazo a la violencia política y de invitar a la reflexión sobre lo ocurrido durante el conflicto armado, sin la intención de incitar odios o venganzas y fomentar el respeto y el acatamiento de las instituciones democráticas, sin que se obvie la necesaria diferenciación entre víctimas y victimarios.

Queremos un museo en el que artistas nacionales y extranjeros nos honren con obras relativas a los hechos de violencia. En este sentido, el Museo de la Memoria será un espacio de representación que lo diferencia de los museos dedicados exclusivamente, con razones válidas, a registrar las atrocidades de un régimen político autoritario y liberticida.

Estimados amigos del Museo, hoy refrendamos ante el mundo y ante los colombianos la vigencia de nuestra democracia, nuestro deseo de paz, nuestro compromiso con la formación de las nuevas generaciones en la cultura del respeto y la tolerancia. El rescate de la memoria de las víctimas de crímenes horrendos no puede ser en vano porque se inspira en aquellos deseos profundos de recuperar los espacios de la vida tranquila, de la convivencia con seguridad, de respeto por las diferencias y de rechazo a la violencia. No hay, de parte del CNMH, ninguna duda, ninguna vacilación, ninguna incoherencia, ninguna debilidad en reconocer los hechos horrorosos que se cometieron afectando principalmente a la población civil. Queremos que la memoria perviva como vivencia propia de los seres humanos. Lo vivido y lo sufrido hacen y harán parte de nuestra existencia, pero, debemos aspirar a que esas narrativas del dolor y la resiliencia estén dirigidas a evitar que las comunidades y la ciudadanía sean sometidas de nuevo al sufrimiento.
No puedo terminar estas palabras sin dejar sentada nuestra gratitud y nuestro reconocimiento a todos los funcionarios y contratistas que desde el origen del CNMH han hecho posible haber llegado a este punto del proceso. Gratitud y reconocimiento que extiendo al señor Presidente Duque y a la doctora Susana Correa por su generoso apoyo y su respaldo para conmigo y para el equipo que me ha acompañado con denuedo, sin descanso y con gran vocación de servicio en este año de gestión. Gracias al Distrito Capital de Bogotá, a la empresa Bavaria por habernos facilitado este predio para la construcción del Museo, y en fin, a todas las entidades y organismos nacionales e internacionales, al cuerpo diplomático, por su solidario acompañamiento.

Convoco a todos ustedes a elevar un clamor unánime para que cesen los hechos criminales que han aumentado el dolor de las comunidades y familias colombianas, y a exigir a los violentos que cesen la matanza de líderes sociales, de las gentes indefensas, de soldados y de policías. No queremos más víctimas.

Darío Acevedo Carmona
Director General del CNMH
Bogotá D.C. febrero 5 de 2020



CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Museo

CNMH y Minciencias abren convocatoria para democratizar la construcción de memoria

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

6 Feb 2020


CNMH y Minciencias abren convocatoria para democratizar la construcción de memoria

  • 640 grupos de investigación de todo el país podrán participar de la convocatoria del CNMH y Minciencias para proyectos sobre temas relativos al conflicto armado.
  • Cada proyecto de investigación contará hasta con 343 millones de pesos de financiación para su ejecución durante 18 meses.

La construcción académica de memoria del conflicto armado será un proceso público gracias al convenio entre el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para seleccionar 15 proyectos de investigación que recibirán financiación hasta por 343 millones de pesos.

En la convocatoria “Hacia una mayor comprensión del conflicto armado, las víctimas y la historia reciente del conflicto”, del CNMH y Minciencias, que estará abierta desde el 6 de febrero hasta el 6 de abril de este año, podrán participar 640 grupos de investigación de todo el país que trabajen en temas relacionados con la memoria histórica y el conflicto.

La iniciativa contará con 5.868 millones de pesos, aportados por el CNMH, y el proceso de evaluación y selección estará a cargo de Minciencias.

El director general del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo Carmona, destaca que con esta iniciativa se abre una ruta para la pluralidad en el trabajo investigativo alrededor del conflicto armado en el país.

“El conocimiento sobre la memoria histórica de las víctimas del conflicto armado y el propio conflicto tiene que llegar a todas las regiones del país, consultar a la gente que ha investigado y no dejar eso en las propias manos del Centro de Memoria Histórica”, comentó.

La apertura de las inscripciones para esta convocatoria hace tangible una de las premisas básicas de la actual administración del CNMH: “La memoria la construimos todos y todas”.

El anuncio final de los elegidos se hará el 17 de junio. Los grupos de investigación que obtengan los mayores puntajes en el proceso de evaluación contarán con financiación por 18 meses para su trabajo académico.

Podrán participar de la convocatoria los grupos de investigación adscritos a Minciencias, en el área de Ciencias Sociales o Humanas en las categorías A o A1, en asociación con grupos de las categorías B o C o aquellos reconocidos por el Ministerio en todo el país.

“Le damos más legitimidad a los conocimientos en la medida en que en el esclarecimiento de los problemas nacionales intervengan grupos calificados por entidades respetables, que tienen autoridad en la materia”, agregó el director del CNMH. 

Para acceder a toda la información, consulte aquí términos de referencia



CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Museo

Primera piedra del Museo, tierra y memorias de todas las víctimas

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

6 Feb 2020


Primera piedra del Museo, tierra y memorias de todas las víctimas

  • Con un acto simbólico inició la construcción física del Museo de Memoria de Colombia, un espacio para que las víctimas y sociedad en general puedan reflexionar acerca de lo que nos ha sucedido durante años de conflicto armado.
  • El Museo de Memoria de Colombia se ubicará en Bogotá, en la calle 26 entre la carrera 29 y la Avenida de Las Américas, en un edificio con 14.139 metros cuadrados de área construida.
  • A la ceremonia de la Primera piedra del Museo acudieron representantes de organizaciones de víctimas, el presidente Iván Duque, el director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, la directora del Departamento de Prosperidad Social, Susana Correa, integrantes de la Fuerza Pública, académicos, congresistas, periodistas y representantes del cuerpo diplomático.

Allí estaban, rodeando el yarumo. Tantas y a la vez una. La “negra, negrita” del Carmen con la de los cafetales del Cauca, y la de Machuca, Antioquia, con la que llegó desde Buenaventura. Todas tierra; todas ilusión de paz.

Buenas noches les decimos/ buenas noches Bogotá/ Les venimos a contar/ lo que pasa en Bojayá/ Santa María, danos la paz/ que esta violencia no siga más/ Ustedes, los principales/ ¿cómo nos van a ayudar?

Con aquella consigna hecha canto inició un ensamble musical inédito entre las cantadoras de la comunidad de Pogue, Bojayá, y del grupo Echembeleck, conformado por mujeres del Pacífico desplazadas por la violencia.

Sus voces abrieron la ceremonia en la que se puso la primera piedra del Museo de Memoria de Colombia, un proyecto nacional que quiere articular la memoria del pasado con la construcción del futuro, que respetará la diversidad y la diferencia, y que contribuirá a la reconciliación y el reconocimiento de las víctimas.

“Con esta obra, el Estado colombiano dignifica, visibiliza y resguarda a las víctimas plurales y diversas del conflicto armado en Colombia. Para que la sociedad colombiana y el mundo nunca olviden los crímenes de guerra y de lesa humanidad que produjeron intenso dolor y sufrimiento”, aseguró Darío Acevedo, director del Centro Nacional de Memoria Histórica.

El desarrollo del acto estuvo marcado por momentos emotivos para los asistentes, como el descubrimiento de una placa conmemorativa y la siembra colectiva de un yarumo con tierra procedente de todas las regiones desde donde llegaron las víctimas. Allí afloraron consignas de vida: “Parimos hijos para la vida y no para la guerra”, “Queremos morir de viejos y no de pena porque asesinan a los nuestros”.

Durante el evento se proyectaron piezas audiovisuales que mostraron el proceso descentralizado de construcción social que ha tenido el Museo desde 2012: encuentros en los territorios, actividades pedagógicas, conmemorativas y artísticas, exposiciones e itinerancias. Todos esos aprendizajes siguen nutriendo la creación de este lugar de encuentro para las víctimas y para toda la sociedad.

Efraín Herrera - Presidencia

FOTO (Efrain Herrera – Presidencia): La puesta de la primera piedra del Museo refrendó el compromiso institucional con la memoria del conflicto y con las víctimas.

Nidia Mercedes Bermeo, representante de las víctimas ante el consejo directivo del CNMH, hizo un llamado para que el Museo refleje los estragos de la guerra, pero también las historias de las personas que “con su vida han servido de inspiración para seguir adelante”.

“Las víctimas han demostrado al mundo y al país que hay caminos de superación que no implican llamados a la venganza”, agregó Darío Acevedo ante un público en el que se encontraban representantes de organizaciones de víctimas de regiones como Santander, Huila, Cauca, Valle, Chocó, Putumayo y Antioquia.

Finalmente, se compartieron los criterios básicos que tendrá el Museo. Estos incluyen la construcción de ejes que reflejen el universo plural y diverso de las víctimas, desistir de la pretensión de promulgar verdades oficiales, y una misión pedagógica que rechace la violencia y que respete a las instituciones democráticas.

También el Presidente de la República, Iván Duque Márquez, habló de sus expectativas con la primera piedra y el inicio de la construcción del Museo: “Ninguna de sus piedras les devolverá a las familias los seres queridos que se han perdido en las manifestaciones abruptas de la crueldad; pero servirán para que todos, como nación, digamos: ¡Ya basta!”, afirmó.

El Museo abrirá sus puertas en 2022. El diseño del edificio, ganador de un concurso público internacional en 2015, tendrá más de 14.000 metros cuadrados y seis pisos que podrá albergar hasta 3.389 personas. Habrá cinco salas de exposición, una sala de reuniones y multipropósito (Black Box), con capacidad para 250 personas, y áreas destinadas al centro de documentación, una ludoteca y espacios de formación.

Galería

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CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Museo

El Museo de Memoria es un logro histórico

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

5 Feb 2020


El Museo de Memoria es un logro histórico

Comenzamos la construcción física del Museo de Memoria de Colombia

  • El Museo de Memoria de Colombia es un proyecto nacional, que abrirá sus puertas en Bogotá en el 2022 y comienza su proceso de construcción física el 5 de febrero.
  • El predio fue donado por la Alcaldía de Bogotá.
  • Su creación ha contado con la participación de todos los actores sociales, en especial las víctimas, es su Museo.
  • Busca fortalecer la memoria colectiva acerca de los hechos desarrollados en la historia reciente de la violencia en Colombia y realizar acciones para restablecer la dignidad de las víctimas. Es una medida de reparación simbólica y satisfacción.

Con presencia de representantes de diversas organizaciones de víctimas del conflicto armado en el país, se instaló este 5 de febrero la primera piedra del Museo de Memoria de Colombia. La obra, que recogerá las memorias del conflicto, deberá abrir sus puertas a todos los colombianos en 2022.

La ceremonia contó con un emotivo acto en el que compartieron escenario por primera vez las Alabaoras de Bojayá y las cantaoras del grupo Echembelek, conformado por mujeres del Pacífico desplazadas por la violencia. El presidente de la República, Iván Duque; la directora del Departamento de Prosperidad Social, Susana Correa, y el director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, también participaron de la velada, refrendando el compromiso institucional con la memoria del conflicto en Colombia y con sus víctimas.

La Ley 1448 de 2011 otorgó al Centro Nacional de Memoria Histórica la responsabilidad de la creación del Museo de Memoria de Colombia. Este proyecto lleva varios años, contando con la participación de las víctimas del conflicto armado. La edificación se construirá en un predio donado por la Alcaldía de Bogotá, en la avenida calle 26 entre la carrera 29 y la avenida de Las Américas. Sin embargo, a pesar de no contar aún con una sede definitiva, el Museo ha venido recorriendo el país, aportando a la difusión de la memoria histórica.

El Museo ya cuenta con diseños arquitectónicos, luego de un concurso público internacional en el que participaron 70 empresas nacionales y del exterior. El edificio contará con 14.139 metros cuadrados de área construida, que lo convierten en uno de los más grandes del país, tendrá cinco salas de exposición, una sala de reuniones y multipropósito (Black Box) con capacidad para 250 personas, además de áreas destinadas al centro de documentación, la ludoteca y espacios de formación.

Iniciar hoy la construcción del Museo de Memoria es un logro histórico para el país. Este reunirá las expresiones y memorias de las víctimas del conflicto como parte fundamental de sus contenidos. Se tratará de un escenario de encuentro y diálogo para todos y todas, de entrada gratuita.

El Museo será un ícono que articule la memoria del pasado con la construcción del futuro; un símbolo de reconciliación, un memorial de reconocimiento a las víctimas de la violencia y a la superación de la violencia como posibilidad de continuar con valor la existencia individual y colectiva. Además de expresar el respeto por la diversidad y la diferencia, deberá lograr la exaltación del pensamiento libre, la reflexión y ayudar a entender la sociedad como un proyecto colectivo.


Palabras del Director Dario Acevedo Carmona

Galería

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CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Museo

Inicia la construcción física del Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

5 Feb 2020


Inicia la construcción física del Museo de Memoria de Colombia

  • El Museo de Memoria de Colombia deberá abrir sus puertas, para las víctimas del conflicto armado y para todos los colombianos, en 2022.
  • Representantes de víctimas del conflicto, de diferentes regiones del país, serán protagonistas durante la ceremonia de inicio de la construcción física.

Con la instalación de la primera piedra del Museo de Memoria de Colombia, este 5 de febrero inicia el proceso de construcción física de este espacio que acogerá la pluralidad de las víctimas del conflicto armado en Colombia y las memorias del mismo. Representantes de víctimas de diversas regiones del país serán protagonistas de la ceremonia en el centro de Bogotá.

Las cantadoras de Bojayá y del grupo Echembeleck —conformado por mujeres del Pacífico desplazadas por el conflicto armado— compartirán escenario durante el acto, al que asistirán además el presidente de la República, Iván Duque Márquez; la directora del Departamento de Prosperidad Social, Susana Correa, y el director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo Carmona.

El proceso de creación del Museo lleva varios años en cumplimiento del artículo 13 del Decreto 4803 de 2011. Desde 2012 se ha venido construyendo socialmente, de la mano de las víctimas del conflicto armado, y recorriendo el país en un ejercicio de construcción de memoria desde las regiones.  

El diseño del Museo, que abrirá sus puertas en 2022, se eligió mediante un concurso público internacional que contó con más de 70 propuestas participantes.

El Museo tendrá 14.139 metros cuadrados de área construida. Contará entre sus espacios con cinco salas de exposiciones, una sala de reuniones y multipropósitos, un auditorio con capacidad para 250 personas, centro de documentación, ludoteca y áreas para formación y oficinas administrativas. La edificación de seis pisos se construirá entre la avenida Calle 26, la carrera 29, y la avenida de Las Américas.



CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Museo

Fabio Carvajal

Fabio Bernal Carvajal es el nuevo director del Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

4 Feb 2020


Fabio Bernal Carvajal es el nuevo director del Museo de Memoria de Colombia

El Centro Nacional de Memoria Histórica respondió un requerimiento de la Red Colombiana de Lugares de Memoria, con el que pretendía haber contestado también cuestionamientos de coalición internacional.

La entidad envió respuesta este lunes para pedir que se reconsidere su suspensión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia. 


Fabio Bernal Carvajal se posesionó como director Técnico del Museo de Memoria de Colombia, cargo al que llega tras integrar durante su vida profesional la experiencia técnica en museografía con una amplia participación en espacios de construcción de memoria.

Con 14 años de experiencia en el campo, es experto en el desarrollo de guiones curatoriales y de elementos de diseño expográficos y museográficos como apoyo a procesos culturales y sociales desde una perspectiva de la memoria como derecho fundamental.

Es abogado conciliador en Derecho, diseñador industrial con énfasis en objeto, ciudad y cultura, además de magíster en Museología y Gestión del Patrimonio.

“Estoy convencido de la importancia para el país de la construcción plural de la memoria histórica y la defensa del patrimonio cultural para forjar una Nación incluyente y en paz. El Museo de Memoria de Colombia es un compromiso del país con las víctimas, con la sociedad.”, indicó Bernal durante su posesión.

Fabio Bernal también tiene experiencia de más de una década en la investigación desde el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia en recuperación de la memoria para la generación de sentido social con la comunidad armerita (Armero, Tolima).

Con la Fundación Visiva se desempeñó como Coordinador General de la Bienal de Venecia de Bogotá para las ediciones de 2008 y 2010, por lo cual el equipo de trabajo del cual hizo parte obtuvo el premio Amor por Bogotá. También desarrolló proyectos de investigación y participó en la implementación general de los procesos museológicos y museográficos del Museo de Venecia.

Fue miembro del grupo de investigación que formuló la creación del programa Acunar, un programa de transferencia de diseño a comunidades productivas emergentes, de la Universidad Nacional de Colombia.

Apoyó como asesor técnico y conceptual a diferentes entidades del sector Defensa en proyectos de investigación, creación de guiones museológicos y museográficos y renovación de salas. Igualmente ha liderado el diseño, creación y producción de exposiciones para las diferentes fuerzas públicas, bajo el convencimiento de la importancia de una construcción plural de la memoria histórica y la escucha de diferentes actores como paso fundamental para forjar una nación incluyente.

Dentro de sus retos como Director Técnico del Museo de Memoria de Colombia se encuentra complementar la línea conceptual del museo, dar inicio al proyecto arquitectónico para la construcción del edificio y las diferentes salas de exposición que rendirán tributo a las voces diversas de las víctimas del conflicto en Colombia. Adicionalmente tendrá a su cargo la creación de diversas exposiciones itinerantes que llevará el Museo a las regiones del país.



Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Sí hubo respuesta del CNMH a requerimiento de organizaciones de Memoria

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

4 Feb 2020


Sí hubo respuesta del CNMH a requerimiento de organizaciones de Memoria

El Centro Nacional de Memoria Histórica respondió un requerimiento de la Red Colombiana de Lugares de Memoria, con el que pretendía haber contestado también cuestionamientos de coalición internacional.

La entidad envió respuesta este lunes para pedir que se reconsidere su suspensión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia. 


 El director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), Darío Acevedo Carmona, no ha dejado de reconocer en diversos escenarios la existencia de un conflicto armado en Colombia y el compromiso de la entidad con las víctimas de estos hechos de violencia. 

Así lo recalcó, luego de que se conociera la decisión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia, de suspender la membresía al CNMH argumentando que se habría desatendido el requerimiento de suscribir los principios de esta comunidad, considerada una de las más importantes relacionadas con la memoria en el mundo.

El director del CNMH aclaró que la entidad recibió dos cartas con requerimientos semejantes el 20 y el 24 de septiembre de 2019. La primera provenía de la Red Colombiana de Lugares de Memoria (Reslac), que hace parte también de la Coalición, y se contestó el 11 de octubre, motivo por el cual se dio por satisfecho también el requerimiento por parte de esta comunidad internacional.

“Nosotros, con la carta del 11 de octubre consideramos haber respondido a todas esas inquietudes. La falla estuvo en no haberla hecho llegar directamente a la organización internacional”, señaló el director del CNMH y agregó que ya se respondió para que se reconsidere la suspensión a la entidad.

A pesar de la contrariedad en el CNMH por la suspensión de su membresía en la coalición, el director Darío Acevedo se mostró dispuesto a aclarar la situación y ratificó una vez más su reconocimiento al conflicto armado en el país y el compromiso con las víctimas, aspectos fundamentales del trabajo de la entidad durante su dirección.

“Hay un compromiso con las víctimas y un reconocimiento del conflicto armado, que es una respuesta a las preocupaciones que nos expresaron en esa carta”, señaló Acevedo, quien destacó además el trabajo que viene realizando el CNMH con víctimas de la violencia en la región de Los Montes de María, familiares de los diputados del Valle de Cauca asesinados por la guerrilla de las Farc, del secuestro en la iglesia La María y la masacre de Bojayá, entre otros hechos propios del conflicto.



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Álbumes familiares de Bojayá: para siempre recordar a las víctimas

Noticia

Autor

Juan Sebastián Sanabria

Fotografía

Juan Sebastián Sanabria

Publicado

18 Nov 2019


Álbumes familiares de Bojayá: para siempre recordar a las víctimas

  • El Centro Nacional de Memoria Histórica, entregó 40 piezas que compendian información genealógica de núcleos y parentescos de las personas que murieron en la masacre de mayo de 2002, a partir de relatos familiares.  Estas piezas se produjeron con el apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación (PAR) de ACDI VOCA / USAID, quienes, además apoyaron la realización del mural en homenaje a los niños y niñas víctimas del hecho violento.
  • Este proceso, en el que se trabajó durante más de dos años con las comunidades, es un componente de reparación simbólica y es emblemático dentro de la reconstrucción de memoria en el país.

Tal y como lo solicitó la comunidad de Bojayá, dentro del proceso de reparación simbólica, componente adicional al compromiso de exhumación que se adelantaba desde 2015 con Fiscalía y con Medicina Legal, el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, entregó a habitantes de ese municipio del Chocó colombiano, este domingo, 17 de noviembre, 40 álbumes familiares.

Los álbumes, que fueron entregados a las familias en cajas de madera, contienen imágenes y relatos de cada una de las víctimas de la masacre, y fueron producidos con apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación de ACDI VOCA / USAID y se trabajaron con la metodología de encuentros familiares, encuentros permanentes de investigadores, gestores locales de memoria, diseñadores y parientes, un trabajo mancomunado.

En la construcción de las piezas, que se constituyen en un nodo para tramitar el dolor de la comunidad, se destaca la labor del Comité por los Derechos de las Víctimas, gestores locales de memoria y el equipo local de Comunucaciones.

Según Tania Helena Gómez, del equipo de Enfoque Étnico del CNMH, estas piezas permiten recordar a los familiares fallecidos, reconstruir sus historias de vida, el árbol familiar, genialógico de madres, abuelos, tíos, historias de vida conmemorativas en homenaje a las personas que fallecieron en la masacre.

“Los álbumes se vuelven un referente para las nuevas generaciones de bojaceños que no conocieron a sus padres, abuelos, tíos. Es la forma de darles a conocer a las nuevas generaciones, lo sucedido”, explica.

El CNMH se comprometió con la elaboración de las Historias de Vida y Albumes Familiares como parte de todo el Sistema Nacional de Atención y Reparación a las víctimas, para ser, también, parte de este proceso en lo que tiene que ver con la repacion simbólica de las víctimas de Bojayá.

Gómez, añade que “la comunidad de Bojayá había enterrado los muertos, en su momento, en fosas comunes, pero tenía la necesidad de darles cristiana sepultura con el ritual mortorio propio de la comunidad afro del Atrato y por eso  inició este proceso de exhumación y reconocimiento de familiares fallecidos, el cual terminaría en la posterior entrega digna de los cuerpos, inhumación y despedida espiritual de las víctimas de la masacre del 2 de mayo de 2002 en la iglesia”.

Igualmente, el CNMH respondiendo a las solicitudes de la comunidad y a los compromisos asumidos en las Asambleas, realizó recientemente junto con habitantes de Bellavista y Pogue, un mural en homenaje a los niñas y niños fallecidos en la masacre, y reconstruyó un mural de la memoria muy significativo para la comunidad elaborado en el 2004 en la Escuela de Bellavista viejo.

 


Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Juglares de la Memoria de los Montes de María

Noticia

Autor

Juan Sebastián Sanabria

Fotografía

Juan Sebastián Sanabria

Publicado

05 Dic 2019


Juglares de la Memoria de los Montes de María

Este es un trabajo que visibiliza el apego de las personas montemarianas a su territorio, la diversidad de sus voces, sus tradiciones culturales y las aleccionadoras vivencias a modo de canto que acompañan este ejercicio de construcción de memoria histórica y de paz en la región.


Este jueves, 5 y 6 de diciembre, en San Onofre, Sucre, se presenta el documental Juglares de la Memoria de los Montes de María, en el III Festival de la Reconciliación de los Montes de María, el cual tiene como objetivo general consolidarse como un espacio que por medio del arte, las tradiciones, la cultura y el diálogo, busca propiciar la reconciliación entre los diversos actores del territorio, las comunidades, las instituciones, y las organizaciones de los quince municipios de Montes de María, en aras de fortalecer los procesos de sanación colectiva y reparación del tejido social de la región. Y cuyo lema para esta tercera edición es: “Reconciliación, buen vivir y defensa del agua”

 “Caramba qué, hasta las estrellas se están desplazando” . Esta metáfora la dice Julio Cárdenas en Juglares de la Memoria, al explicar que vio pasar una estrella fugaz, y lo primero que pensó fue en el destierro que estaban viviendo a causa de la violencia. Una analogía que refleja, de manera poética, el sentir de los montemarianos y montemarianas, en medio del conflicto armado.

Contar el conflicto a través del canto, para narrar el pasado en el presente, es uno de los tantos recursos narrativos que se muestran en el documental,realizado desde 2018 por el equipo de investigación ¡Basta Ya! Montes de María (BYMM) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el Espacio Regional de Construcción de Paz de los Montes de María (ERCPMM). Una pieza audiovisual, dividida en dos capítulos, que nos invita a dialogar sobre la cultura montemariana desde el arte, un arte que cuestiona la guerra.

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Así, desde la diversidad de sus cantos, mezclando sonidos y composiciones que nos hacen vibrar el cuerpo y el espíritu; se ven expresiones sonoras que llevan al espectador a explorar, por medio de canciones, los caminos que facilitan la construcción de paz y la reconciliación.

“Sangre inocente, corre, muerte en veredas, mi pobre patria sola se acaba, no se oye el canto de los turpiales, solo se escucha un coro de balas” . Es la composición de Rafael Posso, líder comunitario de Las Brisas (San Juan Nepomuceno, Bolívar), realizador, también, de Buscando Huellas, una serie de 14 pinturas a lápiz que plasman la historia de desplazamiento forzado y la masacre del 10 de marzo de 2000 en Las Brisas:

Al paso con la crudeza de este canto, Rafael Posso nos comparte confesiones que normalmente sólo surgen en espacios de diálogo y confianza, precisamente como los que auspicia el ERCPMM con el festival, señalando“Antes se le cantaba al amor, a la esperanza. Pero nunca, jamás, pensé que se le podía cantar a la violencia”.

Así, Juglares de la Memoria muestra los rostros y voces de los hombres y mujeres de los Montes de María, las afectaciones por la violencia, su resiliencia, su búsqueda constante por dar a conocer sus reclamos, y las organizaciones y colectivos que forjaron para construir memoria histórica viva desde el territorio. El apego a sus tradiciones, que se ven afectadas, como todo, por la desdicha que genera el conflicto armado.  

“Ya nos tocó bajar la guardia, dejar de asistir a muchos festivales porque acá se hablaba de zona roja, entonces eso nos cohibió de hacer trabajo de campo, porque esta música tiene eso que uno la consigue no tanto en la biblioteca, en la emisoras, sino allá donde está el juglar, meterse en la montaña, y allá están los actores armados. Entonces eso nos cohibía de hacer procesos de investigación”, explica Rafael Gil en el documental.  

En este contexto, de igual manera, se crearon canciones para exigir la visibilidad de los derechos individuales y colectivos. Es el caso de Dina Cruz Peña de Ovejas, Sucre, que canta: “Escúcheme bien comadre los derechos que tiene usted. Derechos nos son regalos, le pertenecen a usted, si no luchamos por ellos no los podemos tener. Las campanas dicen dan, mujeres decimos den. Preferimos las campanas porque dan sin que les den”.

Si bien en Juglares de la Memoria vemos las voces de los sobrevivientes del conflicto armado en el territorio, lo que verdaderamente presenciamos, gracias al arte y la cultura, es la diversidad de las expresiones artísticas que son muy propias de la región. Por ejemplo la décima, que tiene una manera de contar muy autóctona y poética, que los campesinos y campesinas han usado para interpretar la historia desde su vida cotidiana, desde sus quehaceres diarios. En los jornales, o conversando en una hamaca sanjacintera mientras se balancean con la brisa que golpea las montañas de los Montes de María.

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¡Basta Ya! Montes de María y Cancionero

El documental hace parte de la investigación ¡Basta Ya! Montes de María (BYMM), un proyecto de memoria histórica que busca atender las demandas de las organizaciones de víctimas en la región, para la construcción de una memoria histórica viva, dando cuenta de los acumulados construidos por los procesos de memoria local en relación con los contextos y lógicas de violencia, las formas de victimización individual y colectiva, los impactos poblacionales y territoriales de la guerra, así como las respuestas y resistencias que han generado los pobladores de la región; todo en perspectiva diferencial. Las memorias expresadas a través de la música pretenden aportar a la identidad regional montemariana, a la construcción de paz territorial y al desarrollo rural regional.

De este proyecto también hace parte un cancionero que es la recopilación de todas las canciones que aparecen en los dos capítulos del documental Juglares de la Memoria, como un esfuerzo adicional que busca compartirles la enorme fuerza narrativa de estas expresiones que lastimosamente no pudieron incluirse en su toda extensión, que nos cuenta no sólo sus experiencias en el conflicto armado de los Montes de María, también la diversidad de ser montemariana y montemariano, de sus añoranzas de paz.

Vea acá los dos capítulos del documental Juglares de la Memoria:


Descargue el cancionero en PDF“.


Agradecimientos especiales:

El CNMH agradece al personal del Colegio Santa Clara del municipio de San Onofre, Sucre por habernos facilitado muy generosamente sus instalaciones y  equipos para proyectar el lanzamiento del documental. Así mismo, a las personas del municipio por su cálido recibimiento y a las gestiones internas que se realizaron desde el mismo ERCPMM para que esto ocurriera.

 


Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, Festival, Montes de María, Sucre


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