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Fabio Carvajal

Fabio Bernal Carvajal es el nuevo director del Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

4 Feb 2020


Fabio Bernal Carvajal es el nuevo director del Museo de Memoria de Colombia

El Centro Nacional de Memoria Histórica respondió un requerimiento de la Red Colombiana de Lugares de Memoria, con el que pretendía haber contestado también cuestionamientos de coalición internacional.

La entidad envió respuesta este lunes para pedir que se reconsidere su suspensión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia. 


Fabio Bernal Carvajal se posesionó como director Técnico del Museo de Memoria de Colombia, cargo al que llega tras integrar durante su vida profesional la experiencia técnica en museografía con una amplia participación en espacios de construcción de memoria.

Con 14 años de experiencia en el campo, es experto en el desarrollo de guiones curatoriales y de elementos de diseño expográficos y museográficos como apoyo a procesos culturales y sociales desde una perspectiva de la memoria como derecho fundamental.

Es abogado conciliador en Derecho, diseñador industrial con énfasis en objeto, ciudad y cultura, además de magíster en Museología y Gestión del Patrimonio.

“Estoy convencido de la importancia para el país de la construcción plural de la memoria histórica y la defensa del patrimonio cultural para forjar una Nación incluyente y en paz. El Museo de Memoria de Colombia es un compromiso del país con las víctimas, con la sociedad.”, indicó Bernal durante su posesión.

Fabio Bernal también tiene experiencia de más de una década en la investigación desde el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia en recuperación de la memoria para la generación de sentido social con la comunidad armerita (Armero, Tolima).

Con la Fundación Visiva se desempeñó como Coordinador General de la Bienal de Venecia de Bogotá para las ediciones de 2008 y 2010, por lo cual el equipo de trabajo del cual hizo parte obtuvo el premio Amor por Bogotá. También desarrolló proyectos de investigación y participó en la implementación general de los procesos museológicos y museográficos del Museo de Venecia.

Fue miembro del grupo de investigación que formuló la creación del programa Acunar, un programa de transferencia de diseño a comunidades productivas emergentes, de la Universidad Nacional de Colombia.

Apoyó como asesor técnico y conceptual a diferentes entidades del sector Defensa en proyectos de investigación, creación de guiones museológicos y museográficos y renovación de salas. Igualmente ha liderado el diseño, creación y producción de exposiciones para las diferentes fuerzas públicas, bajo el convencimiento de la importancia de una construcción plural de la memoria histórica y la escucha de diferentes actores como paso fundamental para forjar una nación incluyente.

Dentro de sus retos como Director Técnico del Museo de Memoria de Colombia se encuentra complementar la línea conceptual del museo, dar inicio al proyecto arquitectónico para la construcción del edificio y las diferentes salas de exposición que rendirán tributo a las voces diversas de las víctimas del conflicto en Colombia. Adicionalmente tendrá a su cargo la creación de diversas exposiciones itinerantes que llevará el Museo a las regiones del país.



Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Sí hubo respuesta del CNMH a requerimiento de organizaciones de Memoria

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

4 Feb 2020


Sí hubo respuesta del CNMH a requerimiento de organizaciones de Memoria

El Centro Nacional de Memoria Histórica respondió un requerimiento de la Red Colombiana de Lugares de Memoria, con el que pretendía haber contestado también cuestionamientos de coalición internacional.

La entidad envió respuesta este lunes para pedir que se reconsidere su suspensión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia. 


 El director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), Darío Acevedo Carmona, no ha dejado de reconocer en diversos escenarios la existencia de un conflicto armado en Colombia y el compromiso de la entidad con las víctimas de estos hechos de violencia. 

Así lo recalcó, luego de que se conociera la decisión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia, de suspender la membresía al CNMH argumentando que se habría desatendido el requerimiento de suscribir los principios de esta comunidad, considerada una de las más importantes relacionadas con la memoria en el mundo.

El director del CNMH aclaró que la entidad recibió dos cartas con requerimientos semejantes el 20 y el 24 de septiembre de 2019. La primera provenía de la Red Colombiana de Lugares de Memoria (Reslac), que hace parte también de la Coalición, y se contestó el 11 de octubre, motivo por el cual se dio por satisfecho también el requerimiento por parte de esta comunidad internacional.

“Nosotros, con la carta del 11 de octubre consideramos haber respondido a todas esas inquietudes. La falla estuvo en no haberla hecho llegar directamente a la organización internacional”, señaló el director del CNMH y agregó que ya se respondió para que se reconsidere la suspensión a la entidad.

A pesar de la contrariedad en el CNMH por la suspensión de su membresía en la coalición, el director Darío Acevedo se mostró dispuesto a aclarar la situación y ratificó una vez más su reconocimiento al conflicto armado en el país y el compromiso con las víctimas, aspectos fundamentales del trabajo de la entidad durante su dirección.

“Hay un compromiso con las víctimas y un reconocimiento del conflicto armado, que es una respuesta a las preocupaciones que nos expresaron en esa carta”, señaló Acevedo, quien destacó además el trabajo que viene realizando el CNMH con víctimas de la violencia en la región de Los Montes de María, familiares de los diputados del Valle de Cauca asesinados por la guerrilla de las Farc, del secuestro en la iglesia La María y la masacre de Bojayá, entre otros hechos propios del conflicto.



Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Álbumes familiares de Bojayá: para siempre recordar a las víctimas

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Juan Sebastián Sanabria

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Juan Sebastián Sanabria

Publicado

18 Nov 2019


Álbumes familiares de Bojayá: para siempre recordar a las víctimas

  • El Centro Nacional de Memoria Histórica, entregó 40 piezas que compendian información genealógica de núcleos y parentescos de las personas que murieron en la masacre de mayo de 2002, a partir de relatos familiares.  Estas piezas se produjeron con el apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación (PAR) de ACDI VOCA / USAID, quienes, además apoyaron la realización del mural en homenaje a los niños y niñas víctimas del hecho violento.
  • Este proceso, en el que se trabajó durante más de dos años con las comunidades, es un componente de reparación simbólica y es emblemático dentro de la reconstrucción de memoria en el país.

Tal y como lo solicitó la comunidad de Bojayá, dentro del proceso de reparación simbólica, componente adicional al compromiso de exhumación que se adelantaba desde 2015 con Fiscalía y con Medicina Legal, el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, entregó a habitantes de ese municipio del Chocó colombiano, este domingo, 17 de noviembre, 40 álbumes familiares.

Los álbumes, que fueron entregados a las familias en cajas de madera, contienen imágenes y relatos de cada una de las víctimas de la masacre, y fueron producidos con apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación de ACDI VOCA / USAID y se trabajaron con la metodología de encuentros familiares, encuentros permanentes de investigadores, gestores locales de memoria, diseñadores y parientes, un trabajo mancomunado.

En la construcción de las piezas, que se constituyen en un nodo para tramitar el dolor de la comunidad, se destaca la labor del Comité por los Derechos de las Víctimas, gestores locales de memoria y el equipo local de Comunucaciones.

Según Tania Helena Gómez, del equipo de Enfoque Étnico del CNMH, estas piezas permiten recordar a los familiares fallecidos, reconstruir sus historias de vida, el árbol familiar, genialógico de madres, abuelos, tíos, historias de vida conmemorativas en homenaje a las personas que fallecieron en la masacre.

“Los álbumes se vuelven un referente para las nuevas generaciones de bojaceños que no conocieron a sus padres, abuelos, tíos. Es la forma de darles a conocer a las nuevas generaciones, lo sucedido”, explica.

El CNMH se comprometió con la elaboración de las Historias de Vida y Albumes Familiares como parte de todo el Sistema Nacional de Atención y Reparación a las víctimas, para ser, también, parte de este proceso en lo que tiene que ver con la repacion simbólica de las víctimas de Bojayá.

Gómez, añade que “la comunidad de Bojayá había enterrado los muertos, en su momento, en fosas comunes, pero tenía la necesidad de darles cristiana sepultura con el ritual mortorio propio de la comunidad afro del Atrato y por eso  inició este proceso de exhumación y reconocimiento de familiares fallecidos, el cual terminaría en la posterior entrega digna de los cuerpos, inhumación y despedida espiritual de las víctimas de la masacre del 2 de mayo de 2002 en la iglesia”.

Igualmente, el CNMH respondiendo a las solicitudes de la comunidad y a los compromisos asumidos en las Asambleas, realizó recientemente junto con habitantes de Bellavista y Pogue, un mural en homenaje a los niñas y niños fallecidos en la masacre, y reconstruyó un mural de la memoria muy significativo para la comunidad elaborado en el 2004 en la Escuela de Bellavista viejo.

 


Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Una carta para Bojayá

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Autor

César Romero

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César Romero

Publicado

19 Oct 2016


Una carta para Bojayá

El CNMH les invita a escribir cartas a Bojayá para a enviarles un mensaje de apoyo y reconocimientoa las víctimas por medio del #Alabaoporlapaz o al correo electrónico de comunicaciones.


El pasado 26 de septiembre, un grupo de mujeres de Pogue-Bojayá entonaron el “Alabao por la paz para Colombia y el mundo”. Ese día sus cantos fueron el eco de las apuestas que en el Medio Atrato se han venido construyendo desde hace varios años por comunidades negras e indígenas de la región como aporte territorial al proceso de paz gestado y en respuesta a décadas de conflicto y exclusión. 

Desde la década de 1980 las comunidades del Medio Atrato, al norte del departamento del Chocó, se han visto atrapadas en medio de un conflicto armado que no les pertenece. La riqueza de la región y la precariedad de las instituciones estatales que allí operan hicieron que la población civil quedara a merced de distintos grupos armados que luchan entre sí por el control del territorio.

La guerra en la región se degradó a tal punto que, en 2002, la peor de las tragedias tuvo lugar en la Iglesia de San Pablo Apóstol en Bellavista, cabecera del municipio de Bojayá. Ese día, que todos los colombianos recuerdan con gran dolor, una pipeta explotó en la parroquia, donde se refugiaban del fuego cruzado, cientos de personas, incluyendo niños, niñas y personas mayores. Este hecho dejó 79 personas sin vida. [Comunicado Bojayá]

Por este flagelo, las Farc hicieron, en diciembre de 2015 el primer acto público de reconocimiento de responsabilidad, y pidieron perdón a la comunidad. Sin embargo, los habitantes del Medio Atrato insisten en recordar que esta tragedia fue producto de un enfrentamiento en el que los grupos paramilitares en la región, hacían de las poblaciones civiles escudos humanos y que el Estado, a pesar de las múltiples advertencias de partes de la Diócesis de Quibdó y de la Defensoría del Pueblo, no hizo nada para evitar los enfrentamientos en la zona.

Alabaoras de Bojayá en la Firma del Acuerdo Final. Cartagena, 26 de septiembre de 2016. 

 

El 2 de octubre, no solamente Bojayá sino muchas otras comunidades de la región votaron masivamente para que los acuerdos con las Farc fueran implementados y así garantizar la protección de sus vidas, y continuar trabajando, con más garantías y seguridad, por la preservación de su cultura y la protección de sus territorios, tan afectados a causa del conflicto armado.

El canto de las pogueñas, es una plegaria a toda Colombia. Por eso, el Centro Nacional de Memoria Histórica, les invita a todos y todas a escribir cartas a las poblaciones que allí habitan, a enviarles un mensaje de apoyo, solidaridad y reconocimiento. Las cartas y mensajes enviados por medio del #Alabaoporlapaz o al correo comunicaciones@centrodememoriahistorica.gov.co serán leídas en medio de una reunión que adelantará la comunidad con diferentes entidades de Cooperación Internacional para trabajar sobre las necesidades de la comunidad y para avanzar en un plan de trabajo sobre el lugar de memoria que está construyendo la comunidad.

Quienes deseen, pueden dirigir sus cartas a alguna comunidad en particular de la región.

Consejos comunitarios: La Loma; Puerto Conto; Isla de los Palacios; Napipí; Pogue; Corazón de Jesús; Piedra Candela; El Tigre; La Boba; Alfonso López; Veracruz; San José de la Calle, Opogadó; Mesopotamia; Caimanero; San Martín, Arenal; Tagachí. Cuia; Buchado. 

Comunidades Indígenas: Chanú; Baquiasa; Unión Cuití; Lana; Limón; Buerregue; Charco Gallo; Salinas; Puerto Antioquia; Salinas. 

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Bojayá


Bojayá

Bojayá: un pueblo que reclama el derecho a la verdad

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CNMH

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CNMH

Publicado

17 May 2017


Bojayá: un pueblo que reclama el derecho a la verdad

El Comité por los derechos de las víctimas de Bojayá, invitamos a todos los medios de comunicación, periodistas y comunicadores independientes o empleados, académicos y demás personas externas interesadas a compartir con nosotros en una cordial rueda de prensa el día 21 de mayo, en Bogotá, con el fin de informarle al país sobre los avances en el proceso de exhumaciones que venimos adelantando desde el 3 de mayo de 2017 

“Hacer nuestro duelo, como víctimas de Bojayá, implica momentos de intimidad, pues el poder llorar, cantar y rezar a nuestros mártires es un derecho que nos deben respetar, pues no nos imaginamos vivir este momento en medio de cámaras en nuestra nuca”, Víctimas de Bojayá. 

Bojayá es uno de los pueblos más sufridos por el recrudecimiento del conflicto armado colombiano. Luego de 15 años de exigencias empezamos a aproximarnos al derecho a la verdad. Por eso nos encontramos en un momento de dolor en este proceso de exhumaciones de los más de 79 seres queridos fallecidos en la masacre de mayo de 2002. 

Con el ánimo de contribuir a un buen entendimiento con los medios de comunicación y otras personas de diferentes sectores hemos construido un Protocolo de manejo de Comunicaciones, (Consultelo acá), por nuestra propia cuenta y responsabilidad, apegado a nuestras tradiciones, creencias y costumbres. 

El Protocolo para el Manejo de Comunicación, en el marco de los acuerdos del proceso de paz para Bojayá, es un instrumento construido en largas discusiones, en asamblea con las víctimas y la comunidad Bojayaseña. 

Del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá hacemos parte organizaciones sociales y étnicas territoriales con más de 30 años de trabajo Comunitario y Organizativo en la región del medio Atrato, con ello, venimos recuperando el tejido social desbaratado por el conflicto armado. 

Somos víctimas directas del conflicto armado, no solo de los hechos del 2 de mayo sino de todos los hechos victimizantes que siguen ocurriendo hasta hoy en nuestro municipio. 

La solidaridad con las víctimas del conflicto armado, la comprensión de nuestro dolor y la escucha de los clamores por la superación de las constantes violaciones a los derechos humanos y DIH nos han llevado a asumir un rol en la construcción de la paz y a enseñar la reconciliación, por eso, entre otras cosas, hemos dedicado tiempo a construir un Protocolo de manejo de las comunicaciones, para transformar los conflictos y que las personas y medios de comunicación se comporten de manera que no haya más daño ni revictimización. 

Nosotros tenemos claro que la elaboración de nuestro duelo es el primer paso de un camino trazado por la vida, por el territorio y por nuestro futuro. Hablaremos de nuestro proceso de duelo con ustedes en la rueda de prensa a la que los estamos invitando. 

Agradecemos, a los medios de comunicación, a la academia, a las organizaciones sociales y de víctimas, y otros sectores sociales que han asumido nuestro protocolo, han valorado nuestro proceso y lo han respetado, pues su gesto de grandeza estrecha nuestros vínculos y demuestra que la paz es posible hacerla desde los corazones. 

Para mayor información comunicarse con Leyner Palacios al teléfono 3216360598

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Bojayá

La comunidad de Pogue está en riesgo de un nuevo destierro

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CNMH

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CNMH

Publicado

16 May 2018


La comunidad de Pogue está en riesgo de un nuevo destierro

de Memoria Histórica (CNMH) alertamos a la Dirección de Víctimas de Quibdó, a la Unidad para las Víctimas (a nivel nacional), la Defensoría del Pueblo, y a todas las entidades pertinentes, del riesgo inminente de destierro de las familias de la comunidad de Pogue en Bojayá. Los últimos eventos violentos ocurridos en la comunidad tienen a las familias con temor a denunciar los hechos y en preparación para su desplazamiento a territorios cercanos donde se garantice su supervivencia. Solicitamos la presencia de los funcionarios respectivos para atender esta emergencia.


“Oiga señor Presidente
Hágasenos para acá
Y con esos otros grupos
Díganos qué va a pasar[…] 

Estribillo extremo a extremo
Nosotras queremos paz
Y por estas alabanzas
Es que hemos venido acá 

Oiga señor Presidente
Hágasenos para acá
Y con esos otros grupos
Díganos qué va a pasar 

Estribillo extremo a extremo
Nosotras queremos paz
Y por estas alabanzas
Es que hemos venido acá”

(Fragmento alabado por la paz, Grupo de alabadoras de Pogue-Bojayá, Chocó – Firma del acuerdo final de Paz con las FARC: Septiembre 26/2016)

 

De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, los municipios de Bojayá y Medio Atrato en el departamento de Chocó y Vigía del Fuerte en Antioquia, fueron declarados pueblos en riesgo por el Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo en 2017, esto debido a las infracciones al Derecho Internacional Humanitario en el marco de las amenazas promovidas por parte de grupos armados ilegales de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), hacia estos territorios que anteriormente eran asediados por la guerrilla de las FARC. En estos municipios de la región del Medio Atrato se presenta una alta probabilidad de confrontación armada y de destierro de las comunidades afrocolombianas pertenecientes al Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato (COCOMACIA) y de los resguardos indígenas de estos municipios. 

El pasado 15 de mayo de 2018, la comunidad de Pogue recibió una amenaza de destierro por parte de grupos ilegales que están alterando el control de los territorios, les tienen imposibilitada la comunicación, la movilización y han amenazado a varios de sus líderes y lideresas sociales. Esta situación es problemática porque atenta contra los derechos humanos territoriales y colectivos de las comunidades negras y pueblos indígenas del Medio Atrato. Ante esta lamentable noticia se les solicita a las autoridades su oportuna gestión con el fin de impedir daños sobre la población. 

Es fundamental recordar que el 2 de mayo de 2002 la comunidad de Bojayá sufrió una de las más terribles masacres del conflicto armado colombiano. Ese día guerrilleros de las FARC durante un enfrentamiento con las AUC, lanzaron un cilindro-bomba que impactó la iglesia de Bellavista, cabecera municipal, donde se refugiaba la comunidad. Esta acción terminó con la vida de aproximadamente 79 personas, dejó alrededor de 100 lesionados y causó el desplazamiento de 1.744 familias. Del fatídico suceso el 70% de las víctimas eran descendientes de Pogue-Bojayá. 

Conozca de la importancia estratégica de Pogue – Bojayá:

Conozca de la importancia simbólica de Pogue-Bojayá en el contexto de post acuerdo en el documental: Voces de Resistencia Volumen 1: Cantadoras de Pogue:

#AlertaenBojayá

 

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Bojayá, Desplazamiento, Pogue

“Necesitamos que se proteja el acuerdo de paz”: líderes de Bojayá

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Harold García

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Harold García

Publicado

23 Oct 2018


“Necesitamos que se proteja el acuerdo de paz”: líderes de Bojayá

Tres representantes de este municipio chocoano viajaron hasta Bogotá para realizar un plantón en la Plaza de Bolívar, en rechazo al recrudecimiento de la violencia en su región y al incumplimiento del Estado con las víctimas. Además, pidieron que no se desechen las negociaciones con la guerrilla del ELN.


Andamos pa´ arriba y pa´ abajo en busca de felicidad
Pa´ ver si este presidente nos da el proceso de paz
Con qué, con qué, con qué, con qué corazón lo haré
Cantamos los alabados en el proceso de paz
Pa´ ver si este presidente nos quiere colaborar
Señores grupos armados, nosotros queremos paz,
por allá de nuestra región no nos vayan a sacar

Fragmento de los Alabaos compuestos y cantados por las cantaoras Luz Marina Cañola y Celestina Palacios Palacios

“Nuestras comunidades siguen viviendo situaciones de violencia, confinamiento, asesinatos, restricción a la movilidad, violaciones, y una serie de cosas que no estamos prestos a aceptar después de haber luchado por un acuerdo de paz”, dijo Leyner Palacios, líder de Bojayá (Chocó), el pasado 2 de octubre desde la Plaza de Bolívar de Bogotá. Detrás de él, la estatua de El Libertador y bajo sus pies, sobre una manta blanca, rodeado de velas de colores y una decena de flores, se encontraba el Cristo mutilado de Bojayá, uno de los símbolos trágicos de las barbaries de la guerra en Colombia.

Cristo que el 2 de mayo del 2002 resistió a la masacre de 79 personas que estaban dentro de la iglesia de Bellavista (Bojayá), cuando estalló un cilindro bomba lanzado por las FARC; y que acompañó al Papa Francisco en una eucaristía celebrada en Villavicencio el 8 de septiembre del 2016, a la que asistieron más de cinco mil personas, la mayoría de ellas víctimas de la guerra. “El Cristo de Bojayá no tiene piernas, pero camina con nosotros… hemos venido aquí en busca de varias cosas. La primera tiene que ver con que se reconozcan los derechos de las víctimas de Bojayá y se posibiliten garantías de no repetición”, señaló Leyner Palacios.

Lea también: “El Cristo de Bojayá, sobreviviente de la masacre del 2 de mayo, presidirá Eucaristía del Papa”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leyner Palacios, líder de Bojayá, en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Fotografía: Harold García/CNMH

Bojayá, al ser testigo directo de uno de los episodios más crudos de la guerra; se convirtió en un caso emblemático de lucha y resistencia. Durante los diálogos de paz entre el Gobierno y la antigua guerrilla de las FARC, se realizaron diferentes encuentros buscando acuerdos hacia el trámite de la reparación a los habitantes de esta región.

A finales del 2014 varios de los jefes negociadores de esa guerrilla se reunieron en La Habana con representantes de las víctimas de Bojayá, donde, según Jorge Torres Victoria, alias ‘Pablo Catatumbo’, inició la solicitud de perdón por el daño causado. Un año después, el 6 de diciembre del 2015, dentro del acto de reconocimiento de responsabilidad de las FARC por la masacre de Bojayá el exjefe guerrillero José Lisandro Lascarro -conocido con el alias de ‘Pastor Alape’- viajó hasta Bellavista y ante la comunidad en pleno solicitó el perdón por la explosión del cilindro bomba que cambió para siempre el destino de esta población y de la región.

Bellavista y su Cristo, fueron también testigos de las promesas de un Nobel de Paz y las posteriores firma del acuerdo de paz en el 2016; e igualmente del primer Plan Integral de Reparación Colectiva para la población, firmado a comienzos de este 2018. Pero este mismo año, ha sufrido cómo la situación de violencia en el pacífico se agudizó. Los grupos disidentes de la guerrilla de las FARC, el ELN y las bandas criminales, volvieron a dejar a la comunidad en medio del fuego cruzado por el control del territorio; y el regreso de las amenazas y los asesinatos selectivos.  

Por ello, Leyner, quien viajó a Bogotá junto a las cantaoras Luz Marina Cañola y Celestina Palacios, tenía claro que su misión más importante era contarle al país lo que está pasando en su territorio. “No podemos permitir que se pierda todo lo que hemos avanzado”, dijo, y luego denunció que su región se encuentra en un “abandono permanente”. 

 

Luz Marina Cañola y Celestina Palacios, Cantaoras. Fotografía: Harold García/CNMH  

Lea también: Pogue: la memoria hecha de cantos

 

Tal abandono se manifiesta en hechos como los de mayo pasado, cuando la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) señaló que en Bojayá existía “un riesgo de desplazamiento masivo, en caso de continuar las acciones armadas”, lo cual se sumaba a un “aumento en la presencia de los actores armados no estatales, en lo corrido del 2018”. Según este documento, 2.030 personas de esa región tenían restricciones en la movilidad por los combates y las amenazas recurrentes.

“Vemos la necesidad de que el país transite por una vía negociada del conflicto armado. La invitación la hacemos claramente para que se le dé continuidad a los acuerdos con el ELN y también que se le dé continuidad al sometimiento de las bandas criminales o de paramilitares que hay en los territorios y que están afectando la tranquilidad de las comunidades”, dijo Leyner, con la voz de un líder que sigue creyendo y luchando por la paz.

Leyner Palacios indica que los Planes de Desarrollo Territorial son una oportunidad para reclamarle y exigirle al Estado que cumpla sus deberes en salud, educación, vivienda, carreteras. Según el Plan de Desarrollo 2016-2019 del municipio de Bojayá; aunque el desplazamiento forzado constituye la principal violación a los derechos humanos, se reconoce que existen otras situaciones que vulneran los derechos de los pobladores como la deficiente prestación del servicio de salud, la falta de acceso a un salario mínimo y la inseguridad alimentaria.

Finalmente, Leyner reitera dos puntos claves en su reclamación: la atención psicosocial para los pobladores y la exhumación de los cuerpos de todas las personas que murieron el 2 de mayo del 2002 en curso por Medicina Legal y Fiscalía General de la Nación.

En Bojayá el dolor no ha sido impedimento para seguir adelante. Con la fuerza, hoy su comunidad hace un urgente llamado para que la historia de dolor de su pueblo no se repita. “Necesitamos que se implemente todo el sistema de Verdad Justicia y Reparación. Sabemos que son programas que aún hoy están desfinanciados… Necesitamos que se proteja el acuerdo de paz… Ya avanzamos y no queremos retroceder”, puntualiza Leyner Palacios; acompañado de la voz de las cantaoras y de toda una comunidad que a pesar del conflicto latente, le sigue cantando a la paz

Hace 500 años
Sufrimos este gran terror
Pedimos a los violentos
Que no más repetición
Santa María danos la paz
Santa María danos la paz

Estribillo extremo a extremo
Nosotras queremos paz
Y por estas alabanzas
Es que hemos venido acá

Fragmento del Alabao por la paz, 26 de septiembre de 2016.

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Acuerdos de Paz, Bojayá, Eln, Farc

Bojayá: 17 años después, el clamor es el mismo

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Juan Sanabria

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Juan Sanabria

Publicado

02 May 2019


Bojayá: 17 años después, el clamor es el mismo

A las 10 de la mañana del 2 de mayo de 2002, un cilindro-bomba lanzado por la antigua guerrilla de las Farc perforó el techo de la iglesia San Pablo Apóstol, en Bojayá. En el lugar se refugiaban centenares de personas. El resultado: 79 fallecidas (48 de ellos niños y niñas), alrededor de 100 lesionados, el desplazamiento de 1.744 familias y grandes fracturas sociales. 


Hoy se conmemoran 17 años de esta masacre que enlutó al país, un episodio en el que el pueblo bojayaseño, en el Medio Atrato chocoano, quedó entre el fuego cruzado de las confrontaciones que venían sosteniendo, allí, el frente móvil José María Córdoba, de las Farc, y el bloque Élmer Cárdenas de las ACCU.

En fechas como hoy los pobladores del municipio de Bojayá harán la acostumbrada procesión que año tras año realizan y que luego se acompaña del retorno al antiguo Bellavista, es decir, la cabecera municipal en donde todo ocurrió, ese 2 de mayo del 2002.

  • Hoy se hará una eucaristía que incluirá los alabaos y gualíes, cantos tradicionales a capela del pacífico colombiano que se interpretan en rituales mortuorios

  • “La comunidad tiene un proyecto de memoria con 11 componentes museísticos que busca, entre otras, reorganizar la iglesia”, Elizabeth Álvarez del Comité de Víctimas de Bojayá.

  • El Cristo mutilado es el ícono de las víctimas a través del cual, pese a los hechos sucedidos, mantienen su unidad simbólica. Es un referente de la trayectoria personal y colectiva de este pueblo en el antes, el durante y el después de la masacre.

  • Acto de perdón de las Farc en Bojayá. Fotografía tomada la Comisión Interclesial de Justicia y Paz.

  • Para, los pobladores las acciones desplegadas hasta el momento son precarias y no han logrado remediar lo que está pasando.

  • Hoy se hará una eucaristía que incluirá los alabaos y gualíes, cantos tradicionales a capela del pacífico colombiano que se interpretan en rituales mortuorios

Para los sobrevivientes, el transitar por las ruinas del antiguo centro de salud, el Colegio Departamental César Conto, la casa de las hermanas Agustinas y la iglesia San Pablo Apóstol, hoy en día certificada como santuario, les sigue generando emociones como nostalgia y tristeza, pero a la vez, se ha vuelto en un cuadro que los invita a seguir resistiendo, recordando y clamando por derechos y garantías de no repetición (Escuche www.soundcloud.com/rruc/cnmh-bojaya).

Esa es precisamente la intencionalidad de la conmemoración de este año. “Queremos hacerle ver a la institucionalidad que nosotros deseamos que no se vuelvan a repetir estos hechos ni en Bojayá, ni en el Chocó, ni en cualquier lugar del mundo”, asegura Elizabeth Álvarez, miembro del Comité de Víctimas de Bojayá.

Y es que, tras la dejación y entrega de armas de las Farc, el Eln y el Clan del Golfo han venido disputándose este punto estratégico a orillas del Río Atrato. El municipio río abajo va en dirección del golfo de Urabá y aguas arriba se encuentra con Quibdó que está a 188 kilómetros.

En 2015, Pastor Alape encabezó un acto en el que las Farc reconocieron su culpabilidad y pidieron perdón por lo ocurrido el 2 de mayo del 2002.

La justicia condenó al Gobierno de la época por no garantizar la protección de la población, que aún espera más acciones de reparación. Fueron ocho alertas tempranas las que advirtieron la inminencia de un ataque sobre el centro poblado de Bellavista.

Los asesinatos, el confinamiento, los desplazamientos masivos, la necesidad de ayudas alimentarias, la siembra de minas antipersonal y el reclutamiento de menores, han vuelto a ser situaciones que afectan la cotidianidad de un pueblo afro, mestizo e indígena que cree y le apuesta a la paz y la reconciliación. La situación más dramática se está viviendo en las comunidades del occidente del municipio. Allí, los grupos al margen de la ley tienen afectadas las actividades económicas que les dan el sustento alimentario a los pueblos indígenas que habitan la zona.

Así pues, entre las actividades que se desarrollarán hoy para conmemorar la fecha están la realización de un foro para discutir sobre las realidades del municipio, la proyección del más reciente documental “El Testigo” de Jesús Abad, y la reunión entre todas las familias que tuvieron víctimas fatales de este hecho dentro de su núcleo familiar.

Esa reunión de las familias cobra mayor relevancia este año, pues representantes de la institucionalidad del Estado, como la Fiscalía y Medicina Legal, le expondrán y resolverán inquietudes al Comité de Víctimas del municipio sobre la exhumación de los cuerpos, uno de los puntos que para los bojayaseños es indispensable con el fin de lograr su reparación individual y colectiva.

Notas relacionadas:

Conozca de la importancia simbólica de Pogue-Bojayá en el contexto de post acuerdo en el documental: Voces de Resistencia Volumen 1: Cantadoras de Pogue:

 

 

 

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Bojayá, Chocó, Farc, Memoria, Paz, Reconciliación

La Brújula ¿Hacia dónde va el CNMH? Los enfoques diferenciales siguen siendo prioridad

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Juan Sebastián Sanabria

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Juan Sebastián Sanabria

Publicado

09 Jul 2019


La Brújula ¿Hacia dónde va el CNMH? Los enfoques diferenciales siguen siendo prioridad

En el tercer capítulo de La Brújula hablamos el trabajo que han hecho nuestros enfoques diferenciales. Durante el diálogo surgieron preguntas como: “¿desapareció el enfoque de género?”, “¿qué trabajo sostenemos con la comunidad de Bojayá?” y “¿cuál es la importancia de hacer memoria desde lo diferencial?”.


Conversamos con Marlon Acuña y Helena Gómez, líderes de los enfoques diferenciales del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), quienes hablaron sobre el trabajo del enfoque de género, del de niños, niñas y adolescentes, del étnico y del de adulto mayor y discapacidad.

Marlon Acuña, quien lleva más de cinco años en el CNMH, explicó que los enfoques sirven para “darles voz a personas que han vivido la incursión de actores armados, pero que a pesar de que tienen una historia que contar, no son escuchados recurrentemente”.

Helena Gómez, quien asumió el liderazgo del enfoque étnico, dijo que los enfoques responden a marcos normativos como la Constitución de 1991 y la Ley 1448 de 2011, que reconocen que hay unas poblaciones que sienten, piensan y habitan territorios de unas maneras particulares y viven y sienten el conflicto de forma diferenciada.

Para Helena, las iniciativas de los enfoques han implicado un trabajo local y directo con las comunidades. No solo los referentes teóricos alumbran el conocimiento de lo que es la memoria, sino también la construcción con la gente y con lo que ellos sienten. “Ha sido un aprender haciendo y un proceso sumamente participativo”, recalcó.

“Es importante que ellos mismos se representen, se narren a sí mismos, se autoidentifiquen. Que sean ellos los que cuenten esas otras formas de ser en los informes, las museografías y las piezas audiovisuales”, aseguró Gómez.

Los invitados se refirieron a las inquietudes de algunos de los seguidores de nuestras redes sociales acerca de la continuidad de los equipos que conforman los enfoques diferenciales. Marlon Acuña dijo que los enfoques han seguido trabajando normalmente y que, por ejemplo, para el plan operativo de este año “hay toda una serie de procesos, publicaciones y acompañamientos a sectores sociales LGBT víctimas del conflicto armado”.

Sobre el enfoque de discapacidad, explicaron que se seguirá haciendo difusión a informes como La guerra escondida y que, gracias al pilotaje que se sostuvo el año pasado con personas que retornaron luego de haber sido desplazadas de San Carlos, Antioquia, por la presencia de minas antipersonal, ahora se contempla un informe con recomendaciones para los procesos de desminado humanitario.

Otro de los temas en los que hizo énfasis Helena Gómez, desde el enfoque étnico, fue el trabajo con las familias víctimas de la masacre de Bojayá, con quienes el CNMH sigue comprometido. Se respaldará, mediante acompañamiento técnico, la producción de unos álbumes familiares y un mural, así como la entrega digna de los cuerpos en el mausoleo pensado para albergarlos.

Finalmente, los invitados mencionaron los retos que trae hacer memoria en clave diferencial. Por ejemplo, hacerla con formatos accesibles. “Lo accesible debemos pensarlo no sólo en la lógica de la discapacidad, sino del enfoque de mayores porque sus tiempos son distintos. Deben ser procesos de largo aliento en los que debemos tener paciencia para recoger todos sus saberes acumulados”, dijo Acuña.

Si quiere escuchar lo dicho por Helena y Marlon en este capítulo de La Brújula puedes hacerlo dando click aquí

Publicado en Noticias CNMH



Adulto Mayor, Bojayá, Enfoque Diferencial, Étnico, Género, LGBTI, Memoria, Niños y Niñas

Bojayá: llegó la hora de la disposición final de los cuerpos

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Juan Pablo Esterilla

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Juan Pablo Esterilla

Publicado

01 Nov 2019


Bojayá: llegó la hora de la disposición final de los cuerpos

•Luego de años de trabajo conjunto entre diferentes instituciones del Estado (Centro Nacional de Memoria Histórica, Fiscalía General de la Nación, Unidad Para las Víctimas y Medicina Legal) y el Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, la disposición final de los cuerpos caídos en la masacre será una realidad. Del 9 al 18 de noviembre, Colombia asistirá al cierre de una de las heridas más grandes de nuestra historia.

•El 2 de mayo de 2002, un cilindro-bomba lanzado por la antigua guerrilla de las Farc perforó el techo de la iglesia San Pablo Apóstol, en Bojayá. En el lugar se refugiaban centenares de personas. El resultado: al menos 72 personas fallecidas y plenamente identificadas (48 de ellos niños y niñas), otras sin identificar, un número incierto de desaparecidos, alrededor de 100 lesionados, el desplazamiento de 1.744 familias y grandes fracturas sociales. 

•Sin embargo, estos no fueron los únicos daños que dejó la tragedia. Durante 17 años, las familias de las víctimas no pudieron hacerles un entierro digno a sus seres queridos, de tal manera que los ritos mortuorios, tan importantes dentro de su cultura ancestral, no se han podido realizar.


El día de ayer y en una rueda de prensa realizada en la sede de la ONU en Bogotá, se compartió la agenda de actividades a desarrollar. Este se convierte en el inicio de la última etapa del proceso de entrega de los cuerpos de Bojayá.

El 9 de noviembre se espera que lleguen a Bellavista los familiares de las víctimas. Al día siguiente psicólogos sicosociales iniciarán un acompañamiento con ellos para que puedan afrontar de la mejor manera un momento que han venido esperando con ansias y que se convierte en el encuentro, pero a la vez despedida de sus seres queridos.

El 11 de noviembre y desde Medellín, llegarán a Vigía del Fuerte, los 101 cofres correspondientes a los 82 casos que recibió y examinó Medicina Legal. Para Yuber Palacios, integrante del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, esto ocurre porque “de Bojayá ese 2 de mayo salieron huyendo de la muerte y en Vigía encontraron la vida”.

Desde allí, diferentes changas harán una procesión fluvial por el Río Atrato. Esta pasará por comunidades como Piedra Candela, La Loma y Corazón de Jesús para culminar en el viejo Bellavista. Una vez desembarquen en el pueblo, alabaos y gualies preparados especialmente para este momento, serán interpretados en donde quedaba la antigua iglesia San Pablo Apóstol y en cercanías al antiguo centro de salud.

Además, 30 de los 101 cofres irán hasta la comunidad de Pogue, a tres horas de Bojayá y  territorio que los vio nacer. Esa noche retornarán a sus moradas y recibirán una velación de amanecida.

Entre el 12 y 16 de noviembre, los familiares de las víctimas acudirán a una explicación técnico científica que brinda Medicina Legal, la Fiscalía y la Unidad Para las Víctimas. Dicha diligencia judicial busca, de manera individual, explicar cuál fue el proceso que se desarrolló con cada uno de los cuerpos y precisar cómo se dispondrá de ellos en el espacio de mausoleo construido.

El 17 de noviembre, los 101 cofres estarán dispuestos en el Auditorio Municipal del nuevo Bellavista. Sobre la mañana, se hará una eucaristía que luego dará paso a un acto público y político. Garantías de no repetición, electricidad, respaldo a proyectos productivos y la reubicación de la comunidad de Pogue, son algunas de las demandas que tiene esta población del Medio Atrato chocoano.

Darío Acevedo, director del CNMH. – Fotografía: Nicolás Cubillos Mora para el CNMH

Sobre la tarde de ese mismo día, el Enfoque Diferencial Étnico espera poder entregar los 40 álbumes familiares en los que ha venido trabajando de manera conjunta con la comunidad y que reconstruyen la historia de vida de las víctimas mortales.

Cabe destacar que el acompañamiento del CNMH a la comunidad de Bojayá se ha dado bajo el principio del reconocimiento al derecho a la verdad y la memoria histórica garantizado mediante: el desarrollo de procesos de fortalecimiento, construcción, adecuación, mantenimiento, preservación y transmisión de las memorias de la subregión del Medio Atrato.

Finalmente, en la noche del 17 de noviembre iniciará una larga velación que se extenderá hasta la mañana del 18 de noviembre, día en el que, tras la realización de una misa ecuménica, se hará la disposición final de los cuerpos de Bojayá.

Estas acciones esperan convertirse en el ciclo que les permitirá empezar a sanar unas heridas que la comunidad bojayaseña ha tenido abiertas durante años. Con la entrega y disposición final se produce una individualización y ubicación pertinente de los cuerpos, se contará con una identificación plena de ellos y existirán mayores certezas sobre sus desaparecidos.

 

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