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Publicado

13 Oct 2016

“Jamás debió ocurrir lo sucedido esa noche”

“Las víctimas de La Chinita sí perdonamos. Hemos tomado esa decisión porque las FARC también dijeron vamos a dejar las armas y no queremos más violencia”.


De esta manera, Sylvia Berrocal, una de las representantes de las víctimas del Barrio Obrero de La Chinita, aceptó el perdón de las FARC, que dentro de los actos tempranos de reconocimiento incluyeron a esta población afectada hace 22 años por un ataque que dejó 35 personas muertas y 17 heridas.

Por Ayda Martínez, Periodista del CNMH

"Hemos venido a La Chinita, 22 años después de aquel triste 23 de enero a pedirles perdón con humildad por todo el dolor que hayamos podido ocasionar durante el transcurso de esta guerra”, afirmó “Iván Márquez” a nombre de las FARC.

De esta manera la comunidad participó en esta jornada de perdón y reconciliación, el pasado 30 de septiembre, en la que estuvieron de parte de las FARC, “Iván Márquez”, “Pastor Alape”, “Benkos Biohó”, “Isaías Trujillo” y “Mayerly”; además del alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, la alta Consejera Presidencial para los Derechos Humanos, María Paula Gaviria, y la subdirectora de la Unidad de Víctimas, Viviana Ferro, entre otras instituciones y numerosas delegaciones de víctimas de la región.

“Jamás debió ocurrir lo sucedido esa noche”, agregó Márquez quien anunció que las solicitudes de la comunidad víctima tendrán el acompañamiento del grupo. Por su parte Sergio Jaramillo anunció que el Gobierno también tendrá que ir a la región a hacer actos de perdón y reconocimiento por los crímenes de agentes del Estado en la región y por la relación que en particular se dio desde ellos con los paramilitares.

“Nadie más, nunca más, quien participe en política, debe ser víctima de violencia, ni de las armas. Buscamos un cambio de comportamiento en la política colombiana”, expresó Jaramillo.


     

    Además de las palabras de los invitados, los asistentes al acto de reparación de la comunidad de La Chinita participaron en la recreación de los hechos del 23 de enero de 1994 por parte de un colectivo de actores que incluyeron víctimas, y estremecieron a los asistentes.

    En las instalaciones del Colegio San Pedro Claver, ubicado en el barrio Obrero, alrededor de 800 personas asistieron al acto histórico. Varias de las víctimas hicieron alusión a la necesidad de conseguir la reconciliación para liberar cargas y empezar a construir un nuevo país.

    El acto temprano de reconocimiento de las responsabilidades por parte de las FARC se suma a los ya realizados con las comunidades de Bojayá y con los familiares de los diputados del Valle, además del ofrecimiento de perdón solicitado de manera general por parte de “Timoleón” durante la firma del Acuerdo de Paz en Cartagena el pasado 26 de septiembre.

    El acto de reconciliación y reconocimiento es el resultado de una serie de reuniones entre representantes de las víctimas con delegados de las FARC en la Mesa de Negociación de La Habana. Las delegadas de la comunidad de La Chinita tuvieron tres encuentros previos.

    La más reciente fue el pasado seis de septiembre en La Habana donde definieron los puntos que integra la agenda de reparación colectiva. Sylvia Berrocal, comentó durante el acto que luego de las lágrimas de la primera reunión, siguieron dos nuevas en las que acordaron temas como el acto de perdón, la construcción de una universidad para la paz, la creación del Museo de la Memoria regional y la entrega de viviendas para 52 familias víctimas.

    Un momento de dolor y de verdad

    “Uno se puede cortar un dedo y eso sana, pero lo único que nunca deja sanar es el peso de la conciencia”.

    Fue la frase de “Pastor Alape”, negociador de las FARC, que más impactó a las representantes de las víctimas de la masacre de La Chinita, en el primer encuentro del 9 de febrero dentro del propósito de conocer los hechos que el 23 de enero de 1994 dejó 35 personas muertas y 13 heridas.

    Luz María Mosquera, Silvia Berrocal y Esther Barreto llegaron a La Habana, por invitación de las FARC, en representación de las víctimas directas que en la fecha de la conmemoración número 22 de la masacre pidieron, en una carta, a los negociadores hacerse presentes con el fin de ayudar a esclarecer la verdad de los hechos.

    Fue una hora de encuentro, de cordialidad, pero también de silencios, de lágrimas.

    “Empezamos con una oración maravillosa que salió del corazón de Esther. Les narramos lo que sucedió. Les contamos que hemos hablado con ‘Karina’ y con ‘Samir’, pero también les dijimos que no estamos satisfechos con lo poco que se ha conocido de la masacre”, detalló Luz Marina.

    Además de ‘Alape’ se encontraban “Joaquín Gómez” y “Benkos Biojó”. Tal vez el escuchar de primera mano lo que sucedió fue más impactante de lo que imaginaban. “No fuimos capaces de contener las lágrimas. Tocamos el corazón de ‘Pastor Alape’ y nos dijo estar sorprendido con la valentía de las mujeres víctimas de nuestra región”, agregó Silvia quien recordó que llevan muchos años buscando la verdad, uno de los propósitos que busca la comunidad a través de la estrategia de reparación colectiva.

    Los comandantes de la época en la región del Urabá antioqueño eran “Efraín Guzmán” y “Jacobo Durango”. Si bien, la información está perdida, las FARC aseguró que “el mejor disco duro es la memoria. ‘Pastor Alape’ calificó de doloroso y absurdo el hecho, pues a la población civil se debe proteger”, complementó Esther.

    A este primer acercamiento que culminó con un comunicado público en el que anunciaron acuerdos para avanzar en un proceso de búsqueda de la verdad, el reconocimiento de responsabilidades y el ofrecimiento de reparaciones a las víctimas directas de La Chinita.

    El caso de la masacre de La Chinita es un caso emblemático de memoria histórica en cuyo informe avanza el Centro Nacional de Memoria Histórica con apoyo de la Fundación Cultura Democrática (Fucude), entidad que ha acompañado desde hace varios años el proceso organizativo de este colectivo de víctimas. Ahora, en el marco de acompañar las gestiones en La Habana, también se han sumado la Comisión Inter-congregacional de Justicia y Paz, Compaz y Forjando Futuros.

    La masacre de La Chinita está considerada dentro de los graves casos de violaciones sucedidas contra la población civil en el contexto del conflicto armado colombiano. El Centro Nacional de Memoria Histórica avanza en la reconstrucción del caso en aras de contribuir a esclarecer los hechos en búsqueda de la verdad y de la memoria histórica como parte de los esfuerzos por la reparación a las víctimas.

    Urabá fue una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado, la violencia sistemática y la ocurrencia de sucesivas masacres entre finales de los años 80 y durante buena parte de los años 90. Como lo refiere el Informe Basta Ya y otros informes, y tal como lo empiezan a establecer actuaciones de la justicia interna e internacional, existieron responsabilidades que comprometen al Estado, los paramilitares, las guerrillas y a distintos actores de la propia sociedad y de empresas internacionales en tal situación, quienes ocasionaron y guardan responsabilidades de distinto orden en la dramática y extendida crisis humanitaria registrada en la región.


    Publicado en Noticias CNMH


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