Autor: Angelica Perez

Polonia y Alemania: un tratado histórico

Noticia

Autor

Daniel Valencia Yepes

Fotografía

www.dw.com/

Publicado

17 Jun 2016


Polonia y Alemania: un tratado histórico

A 77 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial,  Polonia y Alemania volvieron a enfrentarse, esta vez de manera pacífica en un estadio de fútbol, en la Eurocopa 2016, momentos en que se cumplen 25 años del Tratado sobre buena vecindad y cooperación amistosa entre ambos países.


La lucha deportiva que une hoy a los dos países por la conquista de la copa europea de futbol es también símbolo de la reconciliación que estas dos naciones sellaron hace 25 años, el 17 de junio de 1991.

Ese día el canciller Helmut Kohl y el primer ministro Krzysztof Bielecki firmaron el acuerdo que trata especialmente temas de seguridad, política, economía, medio ambiente y cooperación. Pero también tocó aspectos culturales importantes como el reconocimiento del derecho a preservar su lengua y su cultura. Así, 20 años después de la firma el balance es positivo, de acuerdo a los portavoces de ambos países, y su importancia radica en que representa un caso emblemático en la reconciliación entre países que estuvieron en guerra durante décadas. También la visión a futuro y de responsabilidad histórica que contempla. 

La II Guerra Mundial comenzó el primero de septiembre de 1939, cuando el Blitzkrieg  de Hitler impactó el fuerte polaco de la península de Westerplatte, en Gdansk (al norte de Polonia), conocida en ese tiempo como la ciudad libre de Danzig. A partir de la ocupación del régimen nazi, la guerra cobraría aproximadamente 6.850.000 víctimas en ese país. La confrontación bélica llegó a su fin en 1945.

El tratado en el presente

En Alemania comenzó en los años 60 el trabajo de memoria alrededor de los crímenes de la Segunda Guerra Mundial y actualmente es un gran referente en temas de memoria histórica para Colombia.

Y es que polacos y alemanes, dos pueblos del corazón de Europa, han tenido una larga lista amistad y cooperación, pero también de enfrentamientos y disputas por el territorio, y a menudo sus fronteras se han entremezclado, extendiéndose hacia un lado o hacia el otro. Polonia era parte del Sacro Imperio Romano Germánico, de Prusia y posteriormente del Tercer Reich, y fue sin duda uno de los países más afectados por la invasión Nazi. Hoy de un lado y del otro los habitantes cruzan las fronteras sin problema, viven, pasean o trabajan en el país vecino.

Incluso en el futbol se evidencia esta reintegración: Lukas Podolski, jugador polaco nacionalizado alemán, ganó el mundial pasado jugando para Die Mannschaft, los 11 alemanes,  y en el partido del pasado jueves, Robert Lewandowski, también polaco, juega con la selección de su país aunque normalmente se ponga la camiseta del Bayern de Múnich.

Alemania tiene actualmente importantes acuerdos económicos con su vecino del Este, como el del Triángulo de Weimar y frecuentemente realizan consultas gubernamentales bilaterales. De hecho, para bien o para mal, ante la subida al poder de un partido euroescéptico en Polonia, que ha prendido las alarmas en la Unión Europea, Alemania ha preferido guardar prudencia y delegar a Bruselas la responsabilidad de opinar sobre las controvertidas leyes del actual gobierno polaco para mantener la relación de amistad y negociar directamente con Varsovia.

Algunos lugares para la memoria en Alemania

Centro Alemán de Información

 


Alemania, Polonia, Tratado

Diversidad étnica y cultural en La Habana

Noticia

Autor

Maria de los Ángeles Reyes

Fotografía

César Romero

Publicado

17 Jun 2016


Diversidad étnica y cultural en La Habana

Las delegaciones del Gobierno y las FARC, en Cuba, se reunirán los próximos 20 y 21 de junio con representantes de comunidades étnicas con el fin de apropiar un enfoque diferencial a lo acordado en los diálogos de paz.


Diez representantes indígenas, diez miembros de las comunidades afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras, y dos miembros del Pueblo Rom, harán sus respectivos aportes y propuestas para que sean tenidos en cuenta en el punto seis de la agenda del Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

El objetivo del encuentro es responder a una demanda constante de los grupos étnicos en Colombia de ser tenidos en cuenta en la construcción, no solo del acuerdo, sino de una paz duradera y sostenible. Después de todo, ellos han sufrido de forma diferenciada los desmanes de la guerra en Colombia.

Las comunidades étnicas, debido a sus características culturales particulares, han tenido que librar su propia por sus derechos. Además, en medio del conflicto armado también han tenido que resistir haciendo uso de sus propios mecanismos de organización, muchas veces, sin acompañamiento alguno del Estado. Según el Registro Único de Víctimas,  921.877 personas pertenecientes a estas comunidades han sufrido diferentes formas de victimización: 174.000 indígenas, 29.352 miembros del Pueblo Rom, y 718.525 afrocolombianos, negros, raizales y palenqueros.

La participación de estos grupos en La Habana servirá para la sección de los acuerdos con respecto a la  “implementación, verificación y refrendación”. Ellos piden, en general, que su lucha histórica sea validada por los acuerdos, y que lo que se firme en Cuba entre el Gobierno y las Farc, contribuya a las nuevas necesidades que han surgido con el conflicto armado.

Según Nelson Lemus de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, ACIN, una de las exigencias principales de los pueblos indígenas será la garantía del derecho que tienen para ejercer la jurisdicción especial indígena en sus territorios. Que se respete el papel de las autoridades tradicionales y las guardias en el posconflicto y que se garantice la protección de sus territorios.

Por su parte, José Valencia, del Comité por los derechos de las Víctimas de Bojayá, la exigencia principal de parte de esta comunidad del Pacífico es que se tenga en cuenta la lucha que las comunidades victimizadas han sostenido a lo largo de los años, aún sin el apoyo del Estado. “Que no se deje de lado todo lo que hemos trabajado, sino que, con la paz, se comprometan tanto el Estado como los grupos armados, a trabajar por garantizar y reconocer nuestros derechos”, dijo.

Además, en un comunicado del Proceso Organizativo del pueblo Rom (gitano) de Colombia, se afirma que estas comunidades, como consecuencia del conflicto han sufrido la “desaparición de los oficios tradicionales y la imposibilidad de su ejercicio en los territorios afectados por la guerra”.

Es importante mencionar que algunas comunidades siguen estando en zonas donde las acciones armadas no cesan sino que, por el contrario, parece que estuvieran tomando fuerza: comunidades afro del Medio Atrato, e indígenas en el Norte del Cauca, por ejemplo, han recibido en los últimos meses amenazas hacia líderes de sus organizaciones.  Lo que esperan, y seguro exigirán el próximo 20 y 21, será que el Estado no solo respete sus procesos tradicionales y de resistencia que han ocurrido en los años pasados, sino que garantice la seguridad para ellos en el periodo de postconflicto que está por llegar. 

 


Cultura, Diversidad, Étnico, Habana

Farc y Gobierno llegan al acuerdo del Fin del Conflicto

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Autor

CNMH

Fotografía

Elespectador.com

Publicado

22 Jun 2016


Farc y Gobierno llegan al acuerdo del Fin del Conflicto

En un comunicado conjunto las delegaciones del Gobierno y las Farc anunciaron que acordaron el cese el fuego bilateral y definitivo, punto tercero en la agenda de diálogos de paz. 


“Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP  informamos a la opinión pública que hemos llegado con éxito al Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo; la Dejación de las armas; las garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de Derechos Humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”.

Según la comunicación oficial, la presentación formal de la firma de este acuerdo se hará este 23 de junio en La Habana, y estará encabezado por el presidente Juan Manuel Santos, el jefe de las Farc, Timoleón Jiménez. También asistirán el presidente de Cuba, Raúl Castro, el canciller de Noruega Borge Brende, países garantes. Y por los países acompañantes asistirán la presidenta de Chile Michelle Bachelet y Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. 

Como invitado especial estará el secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, junto con el Presidente del Consejo de Seguridad y el Presidente de la Asamblea General.

“Igualmente asistirá el Presidente de República Dominicana, en calidad de Presidente de la CELAC; el presidente de El Salvador, y los enviados especiales para el proceso de paz de los Estados Unidos y de la Unión Europea”.

Lea también “Otro hito del proceso de paz” 

Este es el comunicado conjunto de la mesa de negociaciones: 

COMUNICADO | “…hemos llegado con éxito al Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo” pic.twitter.com/KoS8dV8wVr

— Equipo Paz Gobierno (@EquipoPazGob) 22 de junio de 2016


Así mismo, Carlos Lozada, miembro de la subsomisión técnica del fin del conflicto de las Farc, manifestó la entrega del documento. 


Publicado en Noticias CNMH



Farc, Fin del conflicto, Gobierno Nacional

La memoria una aliada para la paz

Noticia

Autor

Jorge Posada y Harold García

Fotografía

César Romero

Publicado

23 Jun 2016


Bojayá: 17 años después, el clamor es el mismo

Con el acuerdo del fin del conflicto armado, al que llegaron el Gobierno y las Farc, la memoria histórica tiene la tarea de mostrar las dimensiones de lo que ha ocurrido y ponerse en los escenarios y regiones donde miles de víctimas no han sido reparadas, mostrar los hechos para que no se repitan. Esa es una de las conclusiones de Gonzalo Sánchez, director del Centro Nacional de Memoria Histórica, quien destacó la decisión de las partes al acordar el fin del conflicto armado (Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidad es Bilateral y Definitivo).


Entrevista a Gonzalo Sánchez Gómez

Conoce el especial web:  Fin del conflicto armado

Por Jorge Posada y Harold García, periodistas del CNMH 

¿Cuál es la importancia de la firma del punto del fin del conflicto con las FARC?

El acuerdo que se anuncia entre el gobierno es histórico en la medida que pone fin a un conflicto de mucho más de 50 años de confrontación armada en el país. Lo que se firma en La Habana responde a una construcción muy elaborada, muy cuidadosa que da enorme confianza pública a lo que se está firmando, lo que se está divulgando. Estamos asistiendo al fin de uno de los conflictos más largos del mundo. Muchas veces nosotros mismos como colombianos no valoramos lo que ha pesado el conflicto colombiano en el contexto internacional y lo que tiene que pesar en este momento el anuncio del fin del conflicto.

¿Cómo se ve este acuerdo en el plano internacional?

El contexto internacional en el cual se está produciendo este anuncio es un contexto en el cual hay muchas guerras en ebullición, nuevas guerras que están apareciendo, y esta firma aparece como una luz de esperanza, no solamente para Colombia sino para el mundo.

¿Cuál es la reflexión desde la memoria histórica sobre este acuerdo?

Para una entidad que se ha ocupado de reconstruir esa historia en todas sus dimensiones, en todas sus regiones, en todas sus expresiones, en todos los daños que ha generado, es también una invitación a tomar conciencia de qué es lo que estamos resolviendo, porque yo creo que en este conflicto que ha sido tan largo, tan perverso, una de las mayores perversiones es que ha habituado al país y la sociedad a convivir con él. Yo creo que este momento nos debe invitar muy solemnemente a hacer esa reflexión, a través de cuáles son las dimensiones del daño que ha sufrido el país, del daño que han sufrido las regiones, las víctimas ante todo, para que podamos medir también los alcances de lo que estamos a punto de empezar a vislumbrar, como promesa de futuro de este país.

¿La memoria es protagónica para empezar a vislumbrar esos alcances?

La primera tarea de la memoria es mostrar las dimensiones de lo que ha ocurrido y de lo que estamos resolviendo. El segundo aspecto es que obviamente hemos construido también esta memoria del conflicto sobre la base de que quedan muchas otras tareas que se desatan después de la firma de los acuerdos. Ahí hay todavía muchas expectativas sociales de esclarecimiento. Es decir, el momento de la firma es un momento de identificación de las dimensiones del daño, del daño que queda por reparar, a pesar de que ya se ha venido haciendo mucho en todos los niveles: reparación económica, reparación simbólica, como hacen los informes del Centro Nacional de Memoria Histórica. Pero hay muchas comunidades que nunca tuvieron la oportunidad, precisamente por el contexto de guerra, de ponerse en estos escenarios para reclamar esclarecimiento y para reclamar las medidas que respondan a esas dimensiones de los daños que han sufrido.

¿Cómo debe tomar el país este acuerdo?

Es muy importante que el país tenga muy claro que al otro día de la firma del acuerdo no se entra en un limbo social, se entra en un nuevo momento de ebullición social y el país debe estar preparado para una sociedad que va ser extremadamente exigente para que se materialicen los acuerdos, también para que no se vuelva a repetir lo que se ha pasado tantas veces en este país. Entonces si esta es una sociedad que se acostumbró de alguna manera al ruido de las balas y a convivir con el ruido de las balas, ahora lo que se le va pedir a esta sociedad es que se acostumbre, y lo asuma como un tema de desarrollo y de expresión de la democracia, al ruido de la movilización popular.

 


Memoria, Paz

La silla no está vacía

Noticia

Autor

Harold García

Fotografía

Harold García

Publicado

24 Jun 2016


La silla no está vacía

Son 100 sillas, pero podrían ser 45.944. Están ocupadas con los retratos y nombres de algunos de los desaparecidos del Valle del Cauca. Conforman una figura en espiral que rodea todo el centro de la Plaza San Francisco en Cali. Alrededor, una cadena humana entrelazada con las manos envuelve las sillas y, más allá, el terreno antes cubierto por palomas se convierte en la unión de todos por la búsqueda de los desaparecidos que ha dejado el conflicto armado en el país.


Los  transeúntes, por la Plaza, deben tomar una decisión: ser indiferentes ante lo que ven o acercarse y hacer parte de lo que está sucediendo. Muchos optan por la primera, algunos por la segunda, y son los suficientes como para retar el aliento del sol que brama como un dragón con fuego al medio día en la capital del Valle. Hace calor, y las voces que gritan con fuerza el nombre de los que están sentados, ausencia física, apagan cualquier signo de malestar que pueda causar el clima. Es así como demuestran que nada calma las heridas que ha dejado la violencia y eso es más fuerte que el mismo sol.

Según cifras de la base de datos del SIRDEC (Sistema de Información Red de Desaparecidos y cadáveres), en Valle del Cauca se reportan 9.055 personas como desaparecidos y en Santiago de Cali 6.450 personas. La desaparición forzada no sabe de edad, género o momento. Es un delito que se sigue registrando a pesar de estar más visibilizado. Las desapariciones tienen un profundo impacto psicosocial tanto en las víctimas directas como en sus familiares, quienes se enfrentan a la incertidumbre sobre el paradero y la situación de sus seres queridos. Por eso el MOVICE, la Corporación para el Desarrollo Regional, Fundación Guagua y el CNMH se unieron el pasado 27 de mayo, en Cali, para conmemorar la vida y memoria de las víctimas de desaparición forzada en Valle del Cauca.    

“Solo muere quien se olvida”, es una de las frases más emblemáticas de los familiares de personas desaparecidas. Manifiestan que pueden pasar los años, pero nunca pasará la desidia por encontrarlos. Así lo dejaron claro las organizaciones de víctimas en el documento que entregaron el año pasado a los negociadores del proceso de paz en La Habana entre el Gobierno y las Farc, donde aclararon que es urgente y necesario poner en marcha la Unidad Especial para la Búsqueda de personas dadas por desaparecidas.

Cali le recordó al país, a través de este acto conmemorativo, que el dolor a causa del conflicto armado es compartido por todos. Que con el tiempo, no sabemos cuánto, el sol abrigará con su resplandor todos los rincones del país sin encontrar algún tipo de recelo a causa de la guerra.

 


Silla, Vacia

El fin del conflicto, una fiesta en Bogotá

Noticia

Autor

María de los Ángeles Reyes

Fotografía

Laura Cerón

Publicado

29 Jun 2016


El fin del conflicto, una fiesta en Bogotá

Durante la firma del punto del fin del conflicto armado con las Farc, el pasado 23 de junio, una frase rondaba por las redes sociales: “la paz se escucha en el campo; los fusiles se han silenciado”.  El 23 de junio la paz se escuchó también en la ciudad más grande de Colombia, ¡y de qué manera!


La previa

Varias calles de la capital estaban preparadas para la ocasión. En los locales comerciales había banderas de Colombia colgando de las ventanas. Incluso algunos carros tenían los espejos y el capot recubiertos con el amarillo, azul y rojo.  Cualquiera hubiera pensado que las banderas tenían que ver con el anuncio de que el Gobierno y las FARC habían conseguido, por fin, ponerse de acuerdo en el cese el fuego bilateral y definitivo.

La realidad es que las banderas estaban en la calle desde el inicio de la Copa América Centenario, organizada con el fin de celebrar 100 años del torneo de fútbol más antiguo del mundo. Más de la mitad de esos años, Colombia los ha vivido en medio de la guerra. A pesar de vivir en un país lleno de tristeza por las más de 200.000 personas que han muerto en medio del conflicto, los colombianos siempre tuvimos razones para alegrarnos y llenarnos de esperanza. El deporte es una de esas alegrías. Nuestra selección masculina de fútbol, por ejemplo, nos ha llenado de orgullo, nos ha hecho olvidar nuestras diferencias y, por momentos, unirnos por una sola causa.

El 22 de junio la Selección cayó dos a cero ante Chile y perdió su oportunidad para disputar la final contra Argentina. Entonces, el 23 Colombia amanecía con guayabo futbolístico. Sin embargo, esa una derrota, ese desasosiego, no se comparaba con lo que estábamos a punto de ganar en Cuba.

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    Foto por María Durán para el CNMH.

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    Foto por César Romero para el CNMH.

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    Foto por Laura Cerón para el CNMH.

Un día para recordar

El clima, ese día, parecía querer representar los sentimientos encontrados de Colombia. Salía el sol y se sentía un ambiente alegre porque el Gobierno y las Farc iban a firmar el último punto de la agenda, fin del conflicto armado. Pero, a los cinco minutos, se oscurecía el cielo, caía lluvia, y se sentía miedo, incertidumbre y un poco de escepticismo frente a lo que pudiera pasar después de 50 años de guerra ¿Y si ya no podemos vivir en paz? ¿Y si lo que viene con el acuerdo resulta peor que lo que hemos vivido?

La gente sentía de verdad que el anuncio era importante y que era necesario convocar un evento para recibir la noticia. Así, de forma muy simbólica, varios movimientos sociales se pusieron cita en la carrera Séptima con avenida Jiménez. Allí, hace 68 años fue asesinado Jorge Eliecer Gaitán dando inicio a uno de los capítulos más violentos de nuestra historia: La Violencia bipartidista que desembocó en un conflicto armado interno que, hasta agosto de 2012, no parecía que pudiera terminar.

Hoy, ese importante lugar solo tiene unas cuantas placas y pasa desapercibido para la mayoría de transeúntes, los que suben y bajan en el Transmilenio, o quienes buscan calmar su hambre en el Mc Donalds sobre cuya fachada reposan las placas conmemorativas de Gaitán.

En ese punto, en 1948, el país se desmoronó, la capital quedó destruida y, a partir de ese momento, quedó enferma de indiferencia. Sin embargo el 23 de junio de 2016 Bogotá no volteó la mirada. Las armas, gritos y llantos que llenaron esa esquina hace casi siete décadas, se querían cambiar por colores, flores, camisetas blancas y abrazos. 

Toda una fiesta

La cita era a las 11:30. A esa hora había unas cuantas personas reunidas alrededor de una pantalla que trataba de conectarse a la transmisión que TeleSur hacía desde La Habana. Se repartían flores blancas, se pintaban las caras con banderas de Colombia, y se inflaban bombas de colores. Lo que se estaba preparando era toda una fiesta.

A las 12 del mediodía la gente empezaba a llegar y el ambiente se calentaba con el sol que brillaba a todo dar. Como los colombianos todo lo celebramos bailando, la música no se hizo esperar, y agitando de bombas amarillas, azules, rojas y blancas, las personas que llegaban se iban uniendo al “Meneaito” y “La Bomba”.

Poco a poco toda clase de personajes se fueron aglomerando para escuchar las noticias. Muchos colectivos y movimientos llevaban pancartas reclamando que no se olvidara la lucha que, por años, habían llevado: las mujeres, los sindicalistas, los funcionarios y víctimas de un pésimo sistema de salud, los de sectores sociales LGBT, las nuevas generaciones, las antiguas, todos.

En medio de la espera se escuchaban, también, toda la clase de comentarios. Algunos estaban llenos de esperanza, otros demostraban su miedo, y algunos no tenían reparo en mostrar su desacuerdo:

– “Señor, guía nuestro destino, que se acabe esto, que sea para bien”.

– “En Colombia nunca va a haber paz”.

– “No vamos a parir un hijo más para esta guerra”.

A las 12:20 empezó el anuncio. Entraron uno por uno los delegados del Gobierno y las Farc, y líderes del mundo que llegaron a Cuba para respaldar lo que iba ocurrir. Todos eran recibidos en medio de aplausos de la multitud, que ya concentraba a cerca de 300 personas. Entre los líderes estaban Ban Ki moon, secretario General de las Naciones Unidas, Raúl Castro, presidente de Cuba, Enrique Peña Nieto, presidente de México, Michelle Bachelet, presidenta de Chile, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. A su vez estaban el canciller de Noruega Borge Brende, el presidente de República Dominicana, el presidente de El Salvador, y los enviados especiales para el proceso de paz de los Estados Unidos y de la Unión Europea.

Cuando entró el presidente Juan Manuel Santos fue recibido con un gran aplauso. “Timochenko”, jefe de las Farc, también recibió una ovación, saludó a los asistentes, ocupó su lugar y empezaron a entonarse las notas del himno nacional en Cuba; en la carrera Séptima cantaron a todo pulmón.

“En surcos de dolores, el bien germina ya”

El delegado de Cuba empezó leyendo lo acordado. Habló de la entrega de armas, de cuánto tiempo iba a tomar, advirtió que no sería un proceso fácil. El delegado de Noruega habló de la reintegración, de las zonas de concentración y del desminado que deberá hacerse en muchas regiones del país. La gente aplaudía con cada punto.

Y así, cuando se dieron todos los detalles de lo que iba a pasar, llegó el momento crucial. Sonaban redoblantes y los micrófonos animaban a la gente a abrazarse y celebrar. “Este día, que creíamos que no iba a llegar, llegó”, decían los organizadores, “bésense, abracen al que está al lado”, continuaban. Santos y “Timochenko” firmaron el acuerdo con lapiceros hechos con lo que en otro tiempo fueron municiones: “Las balas escribieron nuestro pasado. La educación, nuestro futuro”, se lee en la inscripción del esfero.

En ese momento sonaron cañones. Eran cañones de confeti. Volvió a sonar la música y los abrazos no cesaron hasta que la gente pidió que se volviera a conectar la transmisión para escuchar las palabras del secretario de las Naciones Unidas, el señor Ban Ki moon. Mientras hablaba, la gente se tomaba fotos con sus pancartas, con recuadros hechos de cartón, en forma de nuevas libretas militares que decían: “Servicio social para la paz”.

Luego hablaron “Timochenko” y Santos. Se dieron la mano una vez más y la transmisión continuó dando paso a analistas internacionales. La gente, por su parte, no paró de tomarse fotos, de bailar y de cantar.

“¡Sí se pudo!, ¡sí se pudo!”

“El último día de la guerra de Colombia” —como fue catalogada la firma del punto del fin del conflicto— fue una gran fiesta. Esta fiesta marcó un final, y, como cualquier final, también dio paso a un nuevo comienzo. El 23 de junio de 2016 sí se pudo acordar el punto más duro, el del fin del conflicto, el del cese el fuego bilateral y definitivo. Colombia dio un paso histórico.

A pocas cuadras de esa multitud, en la Plaza de Bolívar, también hubo otro punto de concentración. La Alcaldía de Bogotá transmitió el anuncio y hubo fiesta y música.

Lo que vino después fue volver a la realidad. Ya había pasado la hora de almuerzo, los ejecutivos debían volver a trabajar, los habitantes de la calle a recorrer la ciudad, las madres volvían con sus hijos, las víctimas continuaban con la lucha que llevan desde hace años; cada quién volvía, a su manera, a sobrevivir pero con una nueva esperanza.

Algunos, antes de regresar a su rutina, se tomaron un momento para escribir en una tela sobre cómo construir la paz.

-“Soy profesora”.

-“Que las armas ahora sean guitarras y hagamos guerras de canciones”.

-“Gracias por entregarle el país a las FARC”.

-“Somos la generación de la paz”.

-“No hay paz con hambre, no hay paz sin salud. En este momento no hay paz”.

Está bien, no tenemos que estar de acuerdo. La tela y el papel lo aguantan todo. Lo importante es no tachar lo escrito por el otro. Eso fue lo que aprendimos el 23 de junio de 2016, después de medio siglo de violencia. Ojalá, esta vez, no se nos olvide.

 


Bogotá, Conflicto, fin

A un mes de conocer los ganadores de la Convocatoria

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

30 Jun 2016


A un mes de conocer los ganadores de la Convocatoria

 

Son 136 los proyectos recibidos en la III Convocatoria Nacional de Propuestas Artísticas y Culturales de Memoria del CNMH realizada en el marco del Programa Nacional de Estímulos 2016 del MinCultura, propuestas que aportan desde diferentes sectores de la sociedad a la construcción de una narrativa diversa y plural del conflicto armado y constituyen una apuesta de la memoria hacia la paz.

Las iniciativas artísticas de memoria inscritas representan a más de 20 departamentos y cuatro países. Se recibieron proyectos de puntos tan distantes de la geografía como El Oasis, Magdalena, Puerto Gaviotas, en Guaviare, Mocoa en Putumayo y de fuera del país como Argentina, Chile y Francia. 

Los trabajos fueron propuestos por resguardos y cabildos indígenas, comunidades afrodescendientes, colectivos y asociaciones de víctimas, alcaldías y juntas de acción comunal, instituciones académicas, grupos de investigación, centros de memoria, museos, artistas, entre otros; voces que dan cuenta de la diversidad de perspectivas alrededor de la memoria, de la apertura de la sociedad a hacer parte del debate público sobre las compresiones del conflicto armado y de la iniciativa de las mismas a contribuir a la narrativa del Museo Nacional de la Memoria. 

En cifras la Convocatoria recibió 136 propuestas en sus dos líneas de estímulos; de las cuales 121 fueron viabilizadas para su evaluación; 46 corresponden a inscritos para las cinco Becas de investigación y producción de proyectos museográficos sobre memoria histórica y conflicto armado:  comprensiones sociales del conflicto armado y 75  corresponden a las cinco Becas de creación y producción de proyectos museográficos sobre memoria histórica y conflicto armado: Memorias de guerra, resistencia y dignidad.

Todo el material recibido da muetra de cómo desde diferentes sectores de la sociedad se puede contribuir a la formulación de escenarios de paz y de reparación simbólica por medio del arte, que propenden al reconocimiento y dignificación de las víctimas, al esclarecimiento y al análisis crítico de la violencia contemporánea en Colombia. 

Muestra de estas posibilidades son los proyectos ganadores en la línea de prácticas museológicas de la Convocatoria 2014, casos como el de Museos Escolares de la Memoria (MEMO) que interpela a estudiantes escolares a investigar e identificar en su entorno objetos de memoria de las víctimas del conflicto, con el propósito de reconocerlas y reconstruir sus historias de vida. O el Museo Comunitario Jomau De del Pueblo Emberá Katío del Alto Sinú, que propone la dignificación de sus derechos a partir de la recuperación de sus  tradiciones y saberes ancestrales; evidencian el potencial que tienen este tipo de experiencias para enriquecer, sensibilizar y apropiar al visitante de la narrativa del conflicto armado. 

Los jurados

La decisión sobre los diez proyectos ganadores estará a cargo de seis jurados con reconocida experiencia en temas de memoria histórica, conflicto armado, arte y museología. La elección de las cinco propuestas ganadoras de la Beca de Investigación y Producción le corresponde a Yolanda Sierra, abogada y coordinadora de la línea de investigación en Derecho, Arte y Cultura de la U. Externado de Colombia; Lucas Ospina, artista plástico y profesor del Departamento de Arte de la U. de los Andes y Conrado Uribe magister en Historia del Arte de la U. de Antioquia. 

Para la Beca de Creación y Producción de proyectos museográficos la terna de jurados está conformada por Marta Combariza, maestra en Artes Plásticas y directora de la Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio de la U. Nacional de Colombia, Lucía González, ex directora de la Casa Museo de Memoria de Medellín y del Museo de Antioquia; y David Gutiérrez, investigador, gestor y curador, con estudios en performatividad, museología y memoria en América Latina.

Según David Gutiérrez hacer parte de los jurados le permite contribuir al debate sobre la relación entre prácticas artísticas y procesos de memoria “son complejas pero productivas en términos de discusión por la representación y la movilización de los afectos y emociones que ejercen tanto en organizaciones y comunidades como para la sociedad civil. En Colombia aún tenemos que discutir sobre los mecanismos y construcciones por los cuales se ha asumido que ´el arte cura´, y sobre las formalizaciones y relatos que construyen las artes acerca del pasado. Generar procesos en lo que lo sensible toma lugar importante para la política de memoria, colabora con la cartografía de enunciaciones y puntos de vista acerca del sentido de la reparación de las víctimas”.

La deliberación

El pronunciamiento oficial se dará a conocer a finales del mes de julio de 2016 con la publicación de los diez proyectos ganadores a través de la página web del Ministerio de Cultura y/o del Programa Fortalecimiento de Museos del Museo Nacional de Colombia y de la Página web de CNMH.

Los participantes podrán consultar en qué estado del proceso se encuentra su solicitud, ingresando a la página web www.mincultura.gov.co opción Programa Nacional de Estímulos o en el siguiente vínculo http://convocatorias.mincultura.gov.co/resultados

Por último el CNMH quiere agradecer a los diferentes inscritos por participar de la Convocatoria de Estímulos 2016 que ofrece a través del Programa Nacional de Convocatorias de la Dirección Museo Nacional de la Memoria y El Programa Fortalecimiento de Museos del Museo Nacional de Colombia- Ministerio de Cultura.

 


Convocatoria, Ganadores

Primer Plano: La fotografía más que un instante de memoria

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

01 Jul 2016


Primer Plano: La fotografía más que un instante de memoria

El próximo jueves 7 de Julio, a las 5:30 p.m. en el Espacio Cultural Odeón de Bogotá, llega el segundo encuentro de Primer Plano, un dialogo para profundizar desde diversas voces artísticas, su relación con la memoria histórica en el contexto del conflicto armado en Colombia y el proceso de construcción de paz con miras al proyecto del Museo Nacional de la Memoria del CNMH. 


La fotografía, un instante de la realidad, abre ventanas para relacionarnos e interactuar con el mundo. Su papel como testigo de los relatos del país le ha permitido escribir y reescribir la resistencia, la dignidad y la memoria histórica del conflicto armado.

Testigos de esa realidad son los miles de registros fotográficos que conservan víctimas, organizaciones, colectivos, familias, medios, fotógrafos y el Archivo Nacional de derechos humanos, entre otros. Estas imágenes no solo atestiguan, exponen y salvaguardan un instante de memoria, sino también obsequian emociones, sensibilizan e inspiran procesos de cambio.

Esta realidad será el punto de partida desde el cual Santiago Rivas, conductor de Primer Plano, profundizará sobre los usos de la fotografía y su relación con la memoria, los museos y la paz con miras al proyecto del Museo Nacional de la Memoria del CNMH. Los invitados a este diálogo serán Juan Carlos Sierra, autor de “Marcas de Vida” serie de 12 retratos de ciudadanos colombianos que llevan en sus cuerpos las cicatrices visibles del conflicto; Alex Fattal, investigador sobre el papel que juegan los medios en el conflicto armado y Santiago Harker, profesor de la Especialización de Fotografía de la Universidad Nacional.

De igual manera CONMEMORA radio hablará sobre este tema en su próximo programa del 6 de julio a las 3:00 p.m. en Radio Nacional de Colombia.

Lugar: Espacio Cultural Odeón
Carrera 5 #12C  – 73 (Avenida Jiménez con 5ta)
Recomendaciones para llegar
Fecha: 7 de Julio
Hora: 5:30 p.m.

Publicado en Noticias CNMH



Fotografía, Memoria

Archivo de la Casa Campesina sobrevive en Sincelejo

Noticia

Autor

Diana Zerda

Fotografía

Juan Roberto Martínez

Publicado

07 Jul 2016


Archivo de la Casa Campesina sobrevive en Sincelejo

Tras el estallido de una granada en la Casa Campesina de Sincelejo, el 29 de agosto de 1999,  todos los documentos del archivo quedaron esparcidos. Los pocos que se salvaron de la explosión tuvieron que ser arrumados sin ningún orden en las mismas bolsas donde se empacaba la yuca. Ahí permanecieron por casi veinte años, hasta que los líderes campesinos y campesinas quisieron recuperar su historia en la región.


Desde 2013, el Centro Nacional de Memoria Histórica comenzó a trabajar con organizaciones campesinas del Caribe en un proceso de reconstrucción de la memoria histórica (conozca Memorias, Territorio, y Luchas campesinas). Se realizó un trabajo de recopilación e identificación de los documentos que daban testimonio de las graves violaciones a los derechos humanos y contribuían a la memoria histórica de la comunidad. Así, fueron descubriéndose documentos, que creían que ya no existían, en los que se cuenta la historia de la organización de los campesinos para defender su tierra.

“La idea es organizar, limpiar y digitalizar nuestro archivo. Así será más fácil para nosotros poder mirar nuestra historia y mostrárselo a los campesinos que no vivieron esto, a nuestros hijos” dice Ramiro Chamorro, líder comunitario de Sincelejo. Además, el trabajo de archivo contribuyó por medio de sus documentos a la caracterización e identificación de daños individuales y colectivos que habían impactado a la comunidad.

La lucha campesina en esta región del país surgió a finales de los años 60 con la necesidad de defender el derecho a la tierra y a la vida. Inició con comités veredales, que luego fueron creciendo con fuerza. Recuerda Chamorro que el poder de convocatoria logró movilizaciones políticas importantes, sin embargo, la persecución a sus líderes por parte de los actores armados trajo el miedo y la desconfianza.

La época de 1971 a 1986 significó la pérdida de líderes importantes vinculados a la lucha de la tierra, que fueron asesinados por distintos actores armados de la región. Las denuncias de las muertes de los líderes, y los reclamos por la defensa a la vida y al territorio son documentos que se conservan en el archivo de la Casa Campesina.

Sin embargo, en el archivo no solo está la historia del horror. Dice Chamorro que en él se encuentra lo positivo y lo negativo que vivieron las organizaciones campesinas. También se encuentran allí las actas de reunión de cuando se entregaba una tierra, los proyectos que se elaboraban para la comunidad, además de textos de la Asociación de Trabajadores el Indio, la Mesa Campesina Regional de los Montes de María, Asodemucampos, y la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC).

“Yo creo que vale la pena que la gente conozca esta información. Yo no creo que una cosa escondida sirva para nada. Hay que sacarla. Eso hay que sacarlo y hay que decirlo. Y eso se hace con responsabilidad”, afirma Chamorro.

Esta voluntad la han manifestado otros líderes campesinos de la Costa Caribe que han sumado sus archivos personales al trabajo que se viene realizando en la región. En el Archivo Virtual de Derechos Humanos y Memoria Histórica (www.archivodelosddhh.gov.co) ya se encuentran para el acceso del público los fondos documentales de José Rivera y Jesús María Pérez, dos dirigentes que participaron en la ANUC-Sincelejo. Sus documentos ayudan a complementar y enriquecer la memoria histórica de la lucha campesina de la Costa Caribe a través de manuscritos, ponencias sobre la reforma agraria, archivo fotográfico de reuniones de los campesinos, entre otros. 

El informe que se adelanta como resultado de esta investigación, se espera que una vez el archivo termine su proceso de recuperación, pueda ser consultado en físico por la comunidad de la zona y en digital en el Archivo Virtual de Derechos Humanos y Memoria Histórica del CNMH. De la misma manera, como medida de reparación simbólica, se espera que se dicte una cátedra sobre los movimientos campesinos a las generaciones más jóvenes para que puedan conocer esta historia que dejó huella en el territorio y en la comunidad.

 


Archivos, Casa Campesina, Sincelejo

Resistencias y memoria en Buenaventura

Noticia

Autor

Alexandra Gómez

Fotografía

María Luisa Moreno

Publicado

07 Jul 2016


Resistencias y memoria en Buenaventura

Durante el 9 y 10 de junio, ongs, organizaciones de la sociedad civil, investigadores, líderes afros y centros de pensamiento se reunieron en la Universidad del Pacifico en Buenaventura en el Foro -Taller Regional de Herramientas para la Paz: Desarraigo, resistencias y memorias en Buenaventura en el contexto de las transiciones.


Desde la perspectiva de la paz territorial planteada en la mesa de conversaciones de La Habana, Buenaventura supone varios desafíos que se evidenciaron en el foro- taller regional, como: hacer compatible los acuerdos con la administración propia de los territorios étnicos, generar políticas gubernamentales no racializadas, reafirmar el territorio como forma de vida en la mediación entre los proyectos económicos a gran escala, el fortalecimiento de las entidades públicas como garantes de derechos, y la memoria histórica en búsqueda de la verdad y la no repetición.   

Hamigton Valencia del Proceso de Comunidades Negras (PCN) sostiene que “entre el año 2000 y 2004 sucedieron las masacres más horrorosas que aún perviven en el subconsciente colectivo. Estas atormentan la mente y el espíritu de nuestra gente, masacres como la del Naya, las dos del Lleras, la de las Palmas, la de Punta del Este, entre otras que se dieron por una fuerte disputa territorial.

El conflicto armado ha significado un proceso de vaciamiento demográfico para facilitar la apropiación  e instalación de los macroproyectos que acompaña la profundización del modelo económico de enclave portuario en Buenaventura, entre algunos: la Terminal de contenedores, el proyecto Arquímedes, la construcción de la acuapista para el Pacifico. La respuesta a la crisis en Buenaventura desde el gobierno central ha sido de carácter militar, muy a pesar que la Defensoría del Pueblo, a través de alertas tempranas, acciones de seguimiento ha insistido en una respuesta integral que permita atender las situaciones críticas de la población”.

En el primer panel del foro-taller participaron varias iniciativas de memoria como la Capilla de la Memoria donde “las mujeres se encuentran a recodar y reconstruir los hechos del pasado para recuperar la dignidad y resignificar la vida individual y colectiva, ellas se reúnen ante un dolor común. Las mujeres en el Pacífico han hecho una propuesta de reparación simbólica a través de la construcción de relatos, el uso de fotografías de familiares, el arte y actos conmemorativos públicos, visibilizando sus realidades, y dan un punto de referencia al Estado para la garantía del derecho a la verdad”,  expresó  Mery Medina de Fundescodes quien acompaña esté proceso.

Florencia Arrechea, una de las impulsoras de la Capilla de la Memoria cuenta que “somos de allá de donde sube la marea y algunos vivimos en casa de palafitos, a mí me desaparecieron un sobrino el 4 de noviembre de 2003 en el barrio Lleras y comenzamos a reunirnos a orar, para nunca olvidar, y después fuimos llevando cositas. Con mi sobrino yo era alcahueta, él llegaba de trabajar y le gustaba que le sirviera la comida en una ollita la cual está en la Capilla de la Memoria con la cucharita con la que él comía. En estos momento tenemos 165 fotografías de nuestros desaparecidos y muertos”.

 

 

Fotografía por Alexandra Gómez.

 

El informe del CNMH Buenaventura: un puerto sin comunidad referencia que, conforme a los procesos organizativos afro y la construcción de comunidades emocionales —impulsadas por mujeres, jóvenes, laicos y organizaciones de base— ha sido posible sobrevivir en el territorio desde formas creativas, colectivas y de resistencia al conflicto armado.

“En el Pacífico esta memoria de lucha y resistencia, de creatividad artística y cultural ha mostrado la compleja realidad que viven estas comunidades ancestrales, por ejemplo la Escuela de Poetas de la Gloria han usado la poesía como un leguaje polifónico en esta memoria dolorosa, lejana y cercana. Las narraciones de esa poesía no son un pálido reflejo de la realidad que se vive si no han ayudado a ver esta realidad y entenderla de una manera profunda desde las entrañas de la comunidad y del Pacifico”, argumentó Edson Louidor del Instituto Pensar en su ponencia sobre el desarraigo.

El primer día cerró con la presentación de la obra de teatro Tocando la Marea  del proceso de pedagogización del informe del Centro Nacional de Memoria Histórica en Buenaventura. Al segundo día de la jornada se realizaron dos mesas de discusión en torno a los retos y posibilidades del desarraigo, la memoria histórica, las resistencias y la construcción de paz. En plenaria Marcos Oyaga de Codhes resaltó sobre Tocando la Marea que es “un ejercicio de memoria viva que permite dar cuenta de lo que ha pasado pero desde una perspectiva de futuro, donde están las abuelas, los jóvenes. A pesar de ser una obra del conflicto al final es muy esperanzador”.

En el período de transición de los acuerdos de paz, dice Helmer Quiñones —relator de las mesas de trabajo— que “la memoria va tener un papel trascendental en reconstruir lo qué paso, y por qué pasó, qué permitió que todo esto sucediera. Creo que nosotros como pueblo afrodescendiente debemos llegar a una reflexión muy profunda. Con el reto de la construcción dinámica de la memoria, pasará por entender esta historia de pasados trágicos para la no repetición”.   

 


Buenaventura, Memoria, Resistencia


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